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Full text of "Contar la plata (2017)"

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CONTAR 

LA 

PLATA 



Maximiliano Alvarez 


CONTAR 

LA 

PLATA 


SEV3RLED 


Alvarez, Aldo Maximiliano 

Contar la plata / Aldo Maximiliano Alvarez. - la ed . - Ciudad Autonoma de 
Buenos Aires : Severled, 2017. 

146 p. ; 21 x 14,5 cm. 

ISBN 978-987-46440-3-9 
1. Literatura Uruguaya. I. Titulo. 

CDD U863 

Severled Ediciones 

Edicion: Ed. Hernan Rozenkrantz 

Diseno de tapa: Pampa & Charrua DG 


i®@© 


Algunos derechos reservados. 


Independencia 551 6 ° - (B1702DUK) Ciudadela, partido de 
Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires. 

Email: editor@severled.com 
Tirada: 100 ejemplares. 

Impreso en Argentina - Printed in Argentina 


A mifamilia, por 
apoyarme en las malas y 
en las peores. 




Advertencia 


Todos los hechos, personajes, situaciones, exitos, 
fracasos, alegrias y desgracias que suceden en 
esta obra son pura y exclusivamente fruto de la 
imaginacion del autor. 



jAvisadito estas! 
Iris Lima 



Parte 1 



Contar la plata 


Abril de 2004 


PROPUESTA 

jAl fin! — grite al colgar. Recibi la propuesta un lunes 28 
de abril. Habia pasado un fin de semana agitado, en especial 
porque habia cumplido anos y en mis cumpleanos siempre me 
descontrolo. Los nervios por querer ser un buen anfitrion hacen 
que chupe desenfienadamente y asesine millones de neuronas 
en una noche. Igual debo decir que no son solo los nervios los 
que me incitan a esa conducta alcoholica. Me gusta ese otro yo 
que suelta fiases osadas y muchas veces incoherentes; el que no 
deja de entrelazar ideas y conversa de todo durante horas; el que 
se anima a discutir para entrar gratis a un lugar fingiendo ser 
una importante celebridad del underground ; el que se encara a las 
minas sin tapujos y que les dice lo que pretende hacer con ellas. 
Ese yo nunca va a la segura. Tira muchas balas porque recuerda 
un poco de probabilidad matematica del bachillerato. 

Ese lunes 28 de abril me llamaron para una entrevista de tra- 
bajo. El telefono sono a media manana y yo estaba con una 
resaca historica ya que mi cumpleanos habia caido un domingo, 
y siendo un pendejo de veintiun anos recien cumplidos sin res- 
ponsabilidades, lo festeje igual. Habia hecho el famoso clerico 
que empieza con vino, fruta picada, jugo, y finaliza con agrega- 
dos de cana, vodka y todo lo que se traiga. Un autentico «ojo de 
gallo». Fueron todos mis amigos y se quedaron hasta cualquier 
hora asi que yo no era el unico ocioso en esos tiempos. 

Atendi el telefono, hable con una mina de voz sensual bien 
de Linea Erotica 0900 y concertamos la entrevista para el dia 
siguiente a la una de la tarde en la empresa. Solo tenia la direc- 
cion. No sabia de que iba el asunto, pero como hacia un ano y 


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Maximiliano Alvarez 


medio que estaba buscando trabajo y nunca me habian llamado, 
para mi fue como una victoria anticipada. Como quien dice fir— 
me el empate antes de empezar el partido. En esos dias saliamos 
de una violenta crisis y tener una entrevista de trabajo no era 
algo habitual, menos con nula experiencia laboral o experiencia 
no comprobable e inutil para el puesto como haber pintado el 
techo de casa con mi viejo. 

Al dia siguiente estaba en la empresa ubicada en la calle De- 
fensa, a unas quince cuadras de mi casa. El lugar abarcaba 
una cuadra de largo y poco mas de media manzana de area. 
Sobre una de las entradas habia un cartel enorme que decia 
PROVAL. Habia dos maneras de ingresar: la entrada grande 
que era en realidad un garaje por donde entraban los camiones 
blindados y todo el personal, y la entrada principal con puer- 
tas de vidrio, por donde entraban los potenciales clientes y los 
trabajadores echados o los renunciantes que iban a retirar su 
cheque de liquidacion o despido. O sea, si no pasaba algo raro, 
por ahi uno entraba dos veces: a la entrevista y a buscar el ul- 
timo cheque. Me di cuenta de que habia pasado mil veces por 
ahi en el omnibus y no me habia percatado de semejante lugar. 
Como no tenia idea de lo que me deparaba me vesti de la forma 
mas formal que pude: camisa negra, pantalon de vestir, zapatos 
y un sobretodo de paho que me quedaba grande. Al llegar me 
encontre con la mina que me llamo. Era una gran rubia fornida 
de unos treinta anos. Parecia rubia natural, (supe luego que 
lo era) tenia unos ojos azules saltones y labios bien carnosos 
como para que una bandada de fans del sexo oral se vuelvan 
locos, dementes. Rodeada de un halo de vicio, la imaginaba con 
facilidad en un antro a las siete de la manana dura como un 
marmol, o borracha dan do lengiietazos a una mesa porque se 
le cay 6 la bebida y no le quedaba un mango, o teniendo sexo 
telefonico mientras se fuma un pucho y deja el filtro manchado 


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Contar la plata 


de lapiz labial: una especie de Cicciolina version murga y mate. 
\Um mulherao J ! 

Charlamos un rato. Me conto lo que tenia que hacer, de que 
constaba la jornada laboral, cuanto me iban a pagar, y me dijo 
que si queria podia empezar en ese momento. Yo le dije que no 
podia empezar porque tenia otro compromiso (mentira), pero 
que aceptaba la propuesta y podia empezar al dia siguiente. El 
pago era una porqueria pero para un pendejo como yo alcanza- 
ba. Durante los primeros tres meses me pagaban veinte pesos la 
hora y a partir del cuarto mes veintiocho pesos. 

CINCO PESOS LA DE CHINA 

En casa se pusieron contentos. Al principio no les gustaba 
la idea de que dedicara tiempo de estudio para trabajar pero 
la realidad era que mi padre hacia un gran esfuerzo para traer 
dinero a casa, y mi madre para administrarlo a un nivel militar, 
asi que experimentaban un culpable alivio porque iba a entrar 
dinero fresco a la casa. A mi hermano Jonathan le chupaba un 
huevo toda la situacion. 

Mi padre siempre fue aventurero. Es un emprendedor que fra- 
caso, tuvo un ligero exito, volvio a fracasar, y finalmente se 
quedo en un empleo de tiempo completo. El viejo, mi viejo, 
tuvo un pequeno taller de corte y confeccion por anos, y durante 
esos anos, entre el '96 y el '99 estuvimos bien de bien. Tra- 
bajaba dieciseis horas por dia pero hacia tremenda plata y cada 
seis meses delegaba todo en su socio y se tomaba una licencia 
para evitar el burnout 1 2 . En dos anos hicimos cuatro viajes: Mia- 
mi, Florianopolis, Isla Margarita y Cataratas cuando empezo 

1 Mujer voluptuosa. 

2 Sindrome generado por exceso de trabajo y situaciones de estres. Puede provocar 
fatiga cronica e ineficacia en el trabajo. En ciertos palses se lo considera una enfer- 
medad mental. 


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Maximiliano Alvarez 


el declive. Despues aparecio la ropa importada de China y lo 
arruino. Las prendas que sacaba a cincuenta pesos, los chinos 
las sacaban a cinco. No habia chance. Cuando batallaba por 
no cerrar, su socio, amigo de toda la vida, vacio la cuenta de 
la empresa y se fue del pais. Entonces mi viejo saco un presta- 
mo para pagar los gastos de tramitar la quiebra y, con lo que 
le sobro, compro unos cartones de cigarros 51, Galaxy y otras 
marcas de «excelente calidad» y empezo a vender en las ferias 
que quedaban mas lejos de casa porque le daba vergiienza que 
lo vieran los vecinos. Mientras tanto buscaba otro trabajo. Asi 
estuvo durante un ano hasta que un amigo suyo, esta vez un 
amigo de verdad, abrio un pequeno bar de minutas en plena 
Ciudad Vieja y le ofrecio trabajar alii como mozo. Mi viejo 
acepto y alii trabaja hasta hoy. Es feliz en ese trabajo porque 
entre el sueldo base y las propinas gana bastante bien ademas 
de lo bueno que tiene trabajar con un fiel amigo. Solo a veces, 
su mirada se pierde y queda inmovil durante unos minutos: la 
mirada de quien alguna vez lo tuvo todo. 

Mi madre trabajo por quince ahos cortando el pelo a domicilio. 
Tenia una clientela estable, no muy abultada porque no le gus- 
taba salir mucho de casa. Trabajaba lo justo y necesario. Cuan- 
do mi padre la empezo a hacer toda dejo de trabajar. Cuando 
se fue todo a la mierda y tenia que volver a trabajar ya era tarde: 
se habia volcado al cuidado de los hijos y la maquinaria del se- 
dentarismo estaba muy aceitada. Una vez que probo la libertad 
no hubo marcha atras. Igual siguio haciendo alguna moneda 
porque, una vez que en la familia se fue corriendo la bola de la 
quiebra, con el tiempo las tias y tias abuelas empezaron a caer 
en casa para que mi vieja les cortara el pelo. Mi madre no les 
queria cobrar pero las tias le dejaban la plata en la mesita con 
el telefono fijo al lado de la puerta. 


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Contar la plata 


HERENCIA 

En ese momento yo estaba en medio de la tipica transition de 
adolescente a casi adulto. Hacia unas semanas que habia ter- 
minado con mi novia Viviana luego de una relacion de cuatro 
anos y me sentia mal. Tenia constantes ataques de celos, ra- 
bia, furia, luego tristeza, y finalmente llanto por lo que jamas 
volveria a suceder. Me encontraba en esa etapa en la que uno 
solo puede preguntarse donde estara ella en ese momento y la 
imaginaba cogiendo con otros tipos rustica y salvajemente estilo 
misionero. La etapa enfermiza que muchos pasan por un tiem- 
po breve. Los mas pasionales y estupidos llegan a matar en esa 
etapa. Yo mas bien me sentia como Fred Neil hundido en la 
composicion de «Everybody s Talking» mientras se toma una 
raya de merca en el asiento trasero de un Falcon negro, y tristes 
personas que pasan y lo observan cuando, no muy lejos, una 
tormenta se avecina. 

Viviana habia estado en mi ultimo cumpleanos, el dia previo 
a que me llamara la rubia Superlabios para trabajar en PRO- 
VAL. Se suponia que habiamos terminado pero yo seguia 11a— 
mandola y a veces iba a la casa solo para ver si estaba o no, y en 
caso de no estar, quemarme la cabeza. Yo tenia mis sospechas 
a partir del hecho que Viviana tuvo novios desde los catorce 
ahos de forma ininterrumpida. Desde su primer polvo siempre 
tuvo novios porque cuando el asunto iba en caida ya empezaba 
a buscar otro: me lo conto ella en algun momento intimo, y juro 
que no es un arrebato de bronca difamatoria. Sus ultimos tres 
hombres o chiquilines fueron Damian, apodado «E1 Tarado», 
mi amigo el Munua y yo, quien entonces la acosaba para saber 
quien seria el heredero al trono. Todo indicaba que el sucesor 
era «E1 de la Moto» segun mis futuros ex-cunados que me man- 
tenian informado porque me apreciaban mucho y no querian 


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Maximiliano Alvarez 


que Viviana hiciera cambiazo. 

Decia que Viviana habia ido a mi ultimo cumpleanos, una 
situacion muy incomoda porque todo el mundo sabia que ha- 
biamos terminado. Todavia no sabia si habia hombre sucesor 
aunque yo manejaba en secreto que «E1 de la Moto» lo era, pero 
con su presencia en mi casa, puse todas mis sospechas en duda 
y pense que habia ido para reconciliarse. 

El cumpleanos fue de menos a mas. Empezo con suaves con- 
versaciones entre amigos y termino en bailongo con temas de los 
Redondos y otros himnos del rock argentino, rematando luego 
con Chocolate, Mayonesa y otra porqueria de pop latino que 
puso mi hermano cuando tomo el control del equipo. Mi her- 
mano Johnatan es algo asi como mi proyeccion en un universo 
paralelo de juerga constante y carencia de codigos en relaciones 
humanas. Nos queremos mucho pero somos desierto y oceano. 

Habia bastante gente para ser domingo. Por un lado, estaban el 
Topo y el Munua. Despues estaba mi amiga Patricia, compane- 
ra de la facultad de Humanidades, Licenciatura en Ciencias de 
la Educacion para ser mas especifico: una carrera que forma en 
todo lo que tiene que ver con la educacion excepto dar clases. 
Tambien habia varios de la Banda de las Canicas: Conde, Pe- 
dro Araminda, el Charles, Jomi y Cantidades. Mas tarde llego 
el Japones que se sumo al Topo y al Munua. 

Sobre las cinco de la mahana se fueron todos menos Viviana. 
Yo estaba medio en pedo y hacia un par de horas me habia 
tornado una pastilla que me dio Conde para aguantar un poco 
mas. Me acoste y Viviana se acosto junto a mi. Nos besamos, 
nos sacamos la ropa al toque y cogimos. Acabe en menos de 
un minuto. A ella no le dio ni para empezar, pero no parecio 
molestarle como lo hacia en los ultimos meses porque la realidad 
es que ese fue su regalo de cumpleanos. El ultimo polvo antes 
del final. La ultima noche con ella. 


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Contar la plata 


Cuando le conte a mi hermano que habiamos terminado, le 
faltaba saltar de la alegria porque la detestaba. Me decia todo el 
tiempo que la dejara pero yo no le daba bola. Pocas personas 
pueden decir algo con tanta frontalidad como un hermano. Si 
un amigo te dice que dejes a tu novia porque es una mierda, 
es muy probable que dejes al amigo antes que a ella. ;Por que? 
En la mayoria de los casos porque somos imbeciles y preferi- 
mos vivir infelices antes que reconocer un error. Otras veces es 
simple vagancia. Lleva mucho trabajo empezar todo de nuevo 
con alguien. 


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Contar la plata 


Mayo de 2004 


LIBRILLOS Y ZAPATILLAS: EL 
PROCESO 

Primer dia de trabajo. Era de 13 a 19:30 con posibilidad (im- 
puesta a prepo por varios empleados) de entrar 15:30 o 16hs e 
irte mas tarde si querias hacer algun peso extra. 

Yo ya habia estado en el lugar durante la entrevista pero no 
habia entrado sino que me quede en la parte de administracion. 
Este primer dia «de verdad» entre por la entrada «garaje», record 
unos pasillos de paredes hongueadas, abri unas tres puertas, to- 
das requerian autorizacion, es decir, te veian por la camara y te 
abrian, hasta que al fin llegue. Era una gran oficina tipo bunker 
inserta en las profundidades de PROVAL. Muchas mesas 
blancas con mamparas de vidrio al fiente y a los costados, mu- 
chas camaras, y un ruido constante de maquinas, grapadoras, 
fiiccion de billetes y humanos. Las maquinas eran basicamente 
calculadoras y maquinas contadoras de billetes. Los humanos 
eran de todo tipo y tamaho. Yo temblaba de los nervios. Ade- 
mas estaba vestido formal y todo el mundo andaba de remera, 
jeans, sandalias, championes... 

La primera impresion fue la de un ambiente bullicioso pero 
ameno, asi que me tranquilice y me dispuse a esperar la tarea 
que me asignaran. Todavia no sabia lo que tenia que hacer. 
La rubia Superlabios me habia contado a grosso modo en que 
consistia el trabajo pero ya lo habia olvidado. La oficina estaba 
dividida en pequehas secciones, una de ellas era la «microficina» 
de las encargadas. Alii estaba Superlabios, otra caderona 11a- 
mada Aldana y Natalia Sanz, una mina con una cara horrible 
y cuerpo voluptuoso como ninguno: culo grande, tetas grandes. 


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Maximiliano Alvarez 


nariz grande, todo grande. Con el tiempo me llamaria mucho 
la atencion pero siempre con la leve impresion de que bajo esa 
ropa habia algo decepcionante. Estaba bien asi. No queria verla 
desnuda. Su cara no habia sido favorecida por los dioses: pa- 
recia la caricatura de una bruja. Luego me iria acostumbrando 
a esa cara y, con el tiempo descubriria, tras esa fealdad, el vicio 
que veia en Superlabios. Excitante. 

Me sentaron con Martina, una veterana de lentes y muy buena 
onda. Era la vocacional encargada de ensenarle a los nuevos. 
La primera parte del trabajo consistia en contar guita como un 
desquiciado. Sobre la mesa habia montones de «zapatillas» de 
cien billetes de 20, 50, 100, 200, 500, lo que quisieras. Habia 
que contarlo, separarlo en «librillos» de diez, luego ponerle una 
gomita y tirarlo a un costado. Durante el proceso teniamos que 
descartar los billetes feos y los falsos, obviamente. Notaran us- 
tedes que cuando van al cajero a sacar plata, pocas veces salen 
billetes deteriorados. jAhi tienen la explicacion! Entonces al fi- 
nal tenias los «librillos» de un lado y los billetes viejos del otro. 
Alii ibas con Paula, la encargada de darte billetes nuevos y se lo 
cambiabas por los viejos. Facil. Me gustaba. Siempre me gusto 
contar y hacer cuentas mentales. Me parecio poder adaptarme ra- 
pido. Es mas, al empezar a contar la plata Martina me pregunto 
si no habia trabajado antes en algo parecido. Cuando, con 
nueve ahos, empece a estudiar ingles, la profesora le pregunto lo 
mismo a mi madre sobre el idioma. Claramente aprendo rapido. 

En sintesis, esa era la primera parte de mi trabajo. Controlar y 
filtrar billetes que posteriormente irian a cajones y luego serian 
enviados a los cajeros automaticos de todo Montevideo y Ca- 
nelones. En dos horas y media contamos un aproximado de un 
millon quinientos mil pesos. 


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Contar la plata 


BUSCABA LOS PELITOS 

Los dolares los contaba uno que andaba bien para detectar fal- 
sos. El loco Pablo tenia todos los piques y era un obsesivo. Bus- 
caba los pelitos que identificaban un buen billete de uno malo y 
ademas conocia cada error de tinta que indicaba la falsedad del 
billete. Era casi imposible contar rapido y encontrar esas fallas 
tan infimas, pero Pablo andaba bien. Los de dolar hay que mi- 
rarlos con lupa y Pablo no tenia lupa. Estaba enfermo nomas. 
El era flaco con una cara parecida a la caricatura del bajista de 
Gorillaz, siempre iba vestido de negro y escuchaba musica clasi- 
ca. Se pasaba sumergido en la lectura durante sus ratos libres. A 
mi me caia bien porque leia, y me gustaba que no interactuara 
demasiado con el resto. Yo sabia que el no hablaba con la gente 
porque le parecia poco interesante. Simplemente estaba en otra 
sintonia. El loco superaba los treinta y en comparacion con el 
promedio era de los experimentados. Era una AM que lidiaba 
con un monton de FM's. No sabia ubicarse y cada tanto tiraba 
unos comentarios de corte sexual muy desubicados. Recuerdo 
una vez que estabamos nosotros dos y Fabiana, una mina con 
un antojo en la mejilla y unas tremendas tetas: 

Pablo — ...porque fijate que el diseno de los billetes conlleva 
un monton de intereses. El gobierno de turno tendria sus propios 
disenos. En el caso del Frente, un billete con Rodney Arismendi 
pegando un grito por ejemplo. 

Yo — Me sorprende como los colorados no mandaron a im- 
primir un billete con Pacheco o Sanguinetti. 

Fabiana — No es tan sencillo. Para salir en un billete hay que 
tener cara de billete. Por ejemplo, Hierro Lopez tiene terrible 
cara de billete. Los que dijeron ustedes son mas cara de mone- 
da. Bueno, no se quien es Rodney Arismendi pero Pacheco no 
tiene cara de billete, tiene cara de moneda. Sanguinetti es muy 


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Maximiliano Alvarez 


reciente como para estar en algo tan duradero. 

Pablo — El billete que me gusta mas es el de mil con la 
Juana, aunque la cambiaria por alguna figura femenina repre- 
sentativa del pais que tuviera unos buenos pechos. 

Mientras decia «buenos pechos», como para inspirarse, con- 
templo los de Fabiana durante el medio segundo que le tomo 
decir la frase. Fabiana lo vio, se abrocho de manera improvisada 
el saco rosa que llevaba puesto y dijo «jQue desubicado que 
sos!». Sin embargo Pablo no tenia cara de arrepentimiento sino 
de indiferencia. Parecia suceder con frecuencia. 

Sobre Pablo solo agregare que un dia se levanto de su lugar 
habitual y se dio un bruto golpe con los tubos de luz y la cama- 
ra. De inmediato disparo hacia fuera de la oficina todo Colorado 
porque fue protagonista de un hecho que, para los presentes, fue 
una boludez, pero para el fue el papelon del siglo. Es lo peor 
que le puede pasar a un tipo de perfil bajo y arrebatos maniacos. 
Un loco lindo. 

j contA BIEN, DESGRACIADO! 

Esos billetes iban luego en unos cajones dentro de unas bolsas. 
Esas bolsas se las llevaban los policias, portavalores (encargados 
de llevar la bolsa con los cajones de guita y controlar que llegue 
a su destino) y operadores de cajero en un blindado. Ese blin- 
dado hacia un recorrido de cuatro o cinco cajeros, se cambiaban 
los cajones con plata y volvia a eso de las seis. Tenian que 
cambiar los cajones de todos los cajeros antes de las seis porque 
sino el Banco Central multaba a la empresa con no se cuantos 
cientos de dolares. 

A partir de las seis comenzaba el balance de los cajeros, o 
sea, teniamos que controlar, ya de vuelta en la oficina, que la 


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Contar la plata 


plata que habia depositado la gente se correspondia con lo que 
registraba el rollo de la auditoria del cajero. Lo mas importante 
era procurar que la suma de la plata que habia en los sobres y 
la suma del valor impreso por el cajero en los sobres fuese el 
mismo. Cuando no daba lo mismo habia problemas. Si detec- 
taba el problema genial, pero a veces no lo detectaba. A veces el 
problema era que habia sumado mal la plata y tenia que contar 
todo de nuevo. Durante las primeras semanas mi problema fue 
ese. Al final habia que registrar todo en una planilla y tenia que 
dar todo igual. Plata y sobres. Lo mas incomodo era que antes 
de cerrar el balance del cajero, una de las encargadas controla- 
ba que los numeros dieran cero, es decir, si habias hecho todo 
bien, y si alguien se equivocaba la encargada gritaba su nombre 
desde la microficina para que fuera a corregir el problema. Los 
primeros dias mi nombre se escucho algunas veces pero casi 
siempre era por algun numero que no se entendia dado que el 
cuatro y el cinco los hago muy parecidos. Hay muchisimos mas 
detalles como por ejemplo el asunto de los cheques pero seria 
muy aburrido entrar en esa. jUps! ;Ya entre! 

OCHO SEGUNDOS 

El primer dia era puro nervios. Me sentia como los bebes: todo 
era un gran descubrimiento. Es una sensacion parecida a la del 
primer dia en un liceo nuevo en el que ya todos se conocen 
y vos caes cual bosta de caballo en una calle recien asfaltada. 
Aparte de lo nuevo hay otro sentimiento: el de inutilidad. Y en 
efecto lo sos al igual que todos en algun momento. El asunto 
es que se olvidan de aquello, entonces no te entienden, como 
si todos fuesen gatos y vos una lagartija de la Era Jurasica. Me 
ignoraban por completo y cuando preguntaba algo me respon- 
dian con una o dos palabras. Por supuesto que hay personas 


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Maximiliano Alvarez 


con mayor empatia y que tienen memoria. Saben como fueron 
sus primeros dias entonces intentan que los nuevos no sufran 
lo mismo. Algunos son asi porque no tienen prejuicios, otros 
porque son buena gente, otros algo inocentes, otros indiferentes 
pero no contigo sino con toda la situacion: como Pablo, que se 
pone de tu lado porque sos un trabajador mas, entonces te da 
esos consejos del tipo «no te estreses, que con lo que vas a ganar 
aca no vale la pena». Por otro lado, tenes al resto, la gran mayo- 
ria, que entiende el derecho de piso como una especie de desafio 

0 iniciacion que uno debe superar para volverse un verdadero 
trabajador: un working class hero 1 . 

Ese primer dia me sente junto a Martina y contamos la plata. 
Ella tenia el pelo enrulado, desalinado, lentes de senora grande 
aunque parecia rondar los treinta, y un aire optimista, como si 
estuviera contenta con su trabajo. Charlamos alegres durante un 
par de horas mientras contabamos y luego paramos. 

El descanso resulto ser eterno. Se juntaban todos a la salida 
de la oficina en el intermedio entre una puerta blindada y otra, 
y alii, unas veinte personas sentadas que formaban un ovalo, 
conversaban trivialidades, cuestiones como los partidos de futbol 
del fin de semana; discotecas donde van las mejores minas y 
los mejores pibes; la mina que uno de los feos se levanto; mina 
que no le dio bola a otro de los feos, el novio que le regalo un 
adorno con forma de sofa y a ella no le gusto. Asuntos para mi 
carentes de un minimo de interes. No es que yo sea especial, 
pero si no me interesa lo trivial no me interesa y punto. Aun- 
que, como buen diplomatico, nadie noto mi desinteres, ademas 
me mostraba interesado porque queria saber como era cada uno, 
a ver en quien podia confiar, con quien podia empezar a tener 
una amistad pero no profunda: esa amistad del trabajo medio 
efimera que en cuanto dejas de laburar ahi deja de existir. 

En esa primer a charla de descanso descubri a Sebastian, un 

1 Heroe de la clase trabajadora. 


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Contar la plata 


mujeriego empedernido con una esposa de personalidad fuerte 
que lo tenia vigilado, aunque el se las ingeniaba para andar a 
las cogidas por ahi a lo Parker Lewis en una version porno de 
«Parker Lewis Can't Lose». Se notaba que era de esos tipos 
que le iba bien con las minas porque demostraba el gusto por 
el sexo. Una fuente de testosterona. Uno de los personajes fe- 
meninos de «Las Invasiones Barbaras» diria: A las mujeres les 
gusta coger con Sebastian porque notan el deseo por las mujeres 
que el tiene, por eso es tan exitoso a pesar de su cuerpo flaci— 
do y gastado'. De ese tipo aprendi eso. No hay que hacerse el 
boludo. Si te gusta una mujer hacele entender que queres algo 
con ella, no vayas con la estrategia del amigo porque ella se va 
a poner el chip de amiga, y una vez que se lo puso, anda a 
sacarselo. De la otra manera, tarde o temprano «se la sacas». El 
Seba fue un antes y un despues en mi forma de abordar muje- 
res, principalmente porque le iba bien como un tipo con pocos 
premios ganados en la repartija de virtudes geneticas. Un tipo al 
que le decian «enano» y con justicia. Tenia una cara aceptable 
y pelos de tonalidad rojiza en todo su cuerpo robusto. El tipo 
era de esos bien varoniles sin aire alguno de confusion sexual, 
aunque mas adelante lo vena en una fiesta de fin de ano, harto 
borracho, haciendo cosas muy confusas. £1 queria dejar su se- 
milla en todas partes y las mujeres colaboraban. Hasta se levanto 
a Natalia Sanz, una de las encargadas, toda una hazana dada 
la alta dosis de moralina de Natalia en cuanto a como se deben 
hacer las tareas, como debe funcionar el mundo y como deben 
comportarse las personas. Una mujer con reglas bien claras que 
sucumbio a los encantos de macho alfa de Sebastian. 

Despues estaba Teo. Flaco, casi menor, de lentes, parecido a 
Riki Musso el que tocaba en el Cuarteto de Nos antes de que 
la banda se hiciera famosa de verdad con los Grammy y todo 


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Maximiliano Alvarez 


eso... Teo era fanatico de la musica electronica, los autos, lo 
gotico pero solo desde afuera, los juegos de rol y las peliculas 
relacionadas con esos juegos. Tambien le gustaba el anime y 
se enfermaba con las lolitas asiaticas. Pegamos buena onda con 
Teo. Fue uno de los que tuvo mas chance de convertirse en 
algo mas que un companero de trabajo. No sucedio porque un 
dia salimos junto con otros companeros y vimos lo pesado e 
insoportable que se ponia cuando tomaba cerveza. Ademas de 
hablar mucho sobre autos, algo intrascendente para ml, sacaba 
un tenebroso costado fascista. No llegaba a un grado «Hitler» 
pero en su peor momento podia alcanzar un «Rudolf Hess»: 
basicamente, todo lo que decia empezaba con «si tuviera un 
cano...». 

Luego del descanso, que fue como de una hora, fuimos a hacer 
los balances y ahi me sentaron con Fabiana, la mujer mas linda 
de la oficina. Tenia una cara perfecta y algo refinada, como se 
dice a veces, asquerosa, pero tenia un toque imperfecto excitante: 
un antojo en la mejilla izquierda. Para muchos un defecto. Para 
mi, algo que la sacaba de la categoria «munecas intocables del 
estante», hermosa. Una mujer eliminada del campeonato de la 
perfeccion estetica por un solo gol y alii estaba, solo para mi. 
Pero lo celestial estaba al bajar la vista: unos perfectos senos 
grandes y firmes. Era todo un desafio que no te agarrara junan- 
doselas. Fue un placer trabajar esa tarde con ella. Mas tarde, en 
mi casa, tuve el orgasmo mas largo y profundo del aho. Duro 
como ocho segundos. 

O'HARA NUNCA DUERME 

Fumaba porro como si estuviera en un eterno recital de El 
Congo y tomaba vino como el pichi instalado frente a mi casa 
desde que era chico. El problema no era la frecuencia sino la 


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Contar la plata 


calidad de lo que tomaba. Me tomaba los vinos mas baratos que 
se podia adquirir. Ni siquiera se me ocurria pensar en lo que 
podia contener para que fuera tan barato. Solo pensaba dispara- 
tes luego de tomar ese liquido viscoso color violeta que el dueno 
del almacen, el viejo O'Hara, llamaba vino. jQue viejo chan- 
ta, que lo pario! Uno golpeaba la puerta y momentos despues 
aparecia el ojo del viejo por la ventanita y ahi le pedia. Al rato 
volvia con el vino y le dabas la plata. Minutos mas tarde volvia 
con el cambio. Siempre demoraba. Pocas veces vi el almacen 
abierto porque siempre iba en la noche, pero el viejo estaba 
despierto todo el tiempo o se despertaba al toque. Nunca tenia 
cara de sueno. Me entere que murio asesinado en un asalto hace 
un par de anos. Se resistio. Atrincherado detras del mostrador 
con una vieja Liiger de su padre se tiroteo a muerte. Eran dos 
asaltantes y uno se fue al cielo... al cielo con O'Hara. 

El chorro se escapa, 

O 'Hara sangrando le dispara, 

Y el otro se fue al cielo, 

Al cielo con O 'Hara. 

El porro lo conseguia con amigos que iban a lo de la Holanda: 
una vieja que armaba buenas «palancas 2 ». Nunca iba solo. Me 
daba mucho miedo. Siempre eran lugares tenebrosos de gente 
atemorizante. No se si gente mala pero si demasiado marginal 
para mis costumbres de clase media. Estaban en otra historia, 

una vida muy diferente a la mia. Eso me apunalaba de miedo. 
Basta con decir que en ese momento yo ya entendia que la poli— 
da estaba para ayudarme mientras que estos otros podrian vivir 
tranquilos en una ciudad anarquica sin la yuta 3 . Sedan de esos 

que en un apo calipsis zombie sobreviven porque hacen lo que 

2 Dosis. 

3 Policia. 


29 


Maximiliano Alvarez 


sea por vivir. 

Con el tiempo aprendi que lo mejor era fumar solo porque se 
puede volar tranquilo sin que a uno lo bajen de una patada. 
Igual es muy dificil estar solo en la vida. Siempre aparece al- 
guien para perturbar la hermosa soledad. Un telefono que suena; 
un timbre que aturde. «jLa puta madre! jQue nadie se puede 
quedar solo con sus pensamientos un ratito!» pensaba cuando 
alguno de estos sonidos me perturbaba. De todas formas, logra- 
ba tener muchos momentos de «vuelo» con un disco, una peli, 
porno amateur : cualquier expresion que excitara mis sentidos. A 
veces estaba re loco y medio en pedo y me ponia a hacer ka- 
raoke de temas de Babasonicos, colgadisimo porque creia tener 
el timbre de Dargelos, jja! 

EL CABALLO LUJURIOSO 

Decia que en ese momento estaba deprimido porque habia ter- 
minado con mi novia Viviana. Nos conocimos a los diecisiete. 
Ella no fue mi primer amor pero fue mi primera experiencia 
sexual. Estuvo genial. Estaba tan excitado...aunque debo decir 
que fue en el segundo intento. El primero fue fallido porque 
estaba muy nervioso y no pude. Nunca se me paro. Ella hizo 
todo lo posible pero eran como las. ..no se.. .habia salido el sol y 
ademas habia otra gente en el cuarto. Estabamos en una fiesta en 
una casa en medio del Paso de la Arena en las viviendas del 3 
de Abril. Estaba con el Topo, el Munua, el Gato y el Charles. 
Las minas eran Viviana, Maite y una portena colorada recontra 
hippie con rastas y piojos incluidos. Se pasaba diciendo «bo- 
ludo» ...tipico. Viviana estaba con el Munua desde hacia unas 
semanas y las otras dos estaban solari. En una la colorada se 
va con el Munua a buscar vino (porque el Munua tenia moto) 
y cuando volvieron estaban de la mano y a los chupones con 


30 


Contar la plata 


lengua. Al principio Viviana me dio algo de pena pero luego 
me di cuenta que le chupo un huevo la situacion asi que cuando 
en la radio empezo a sonar un tema de los Cadillacs (Padre 
Nuestro), la saque a bailar y bailamos. 

Me estas consumiendo... 

Me estas malgastando . . . 

Me estas desesperando... 

Y me arrodillo por vos. 

Al rato empezamos a chuponear y nos tiramos en el sofa. Ella 
estaba encima de mi, besandome con intensidad y frotandose 
con frenesi. Estabamos cogiendo con la ropa puesta. Yo la tenia 
medio parada y ella estaba excitada haciendo unos movimientos 
toro-mecanicos. Apretamos y nos tocamos hasta que no aguan- 
tamos y fuimos al cuarto. En el cuarto estaban todos: Maite 
durmiendo con el Topo que roncaba como loco; el Munua me- 
dio dormido mientras la colorada se la mamaba bajo la sabana; 
y nosotros. Pero no pinto. El que pueda hacerlo por primera 
vez en un cuarto lleno de gente, abrazo medalla y beso. Yo no 
encare. Ni siquiera con una buena mamada mientras miraba 
otra mamada. 

La segunda vez si. Estabamos en el Prado los mismos de la 
vez anterior. Era una noche cualquiera, dificil de recordar por- 
que para los adolescentes todas las noches son viernes o sabado, 
asi que supongamos que fue un martes. Teniamos la costumbre 
de ir a drogarnos, chupar vino y jugar al futbol a ciegas, un 
deporte tan divertido como el futbol visible. Nos pasamos toda 
la noche en la de siempre. Se empezo a ir todo el mundo y 
Viviana y yo nos quedamos. No recuerdo de donde salio pero 
teniamos una especie de sabana que nos cubria a los dos. Era 
como una carpa pero 30% algodon y 70% poliester y sin los fie- 


31 


Maximiliano Alvarez 


rros que la sostienen. Pareciamos un fantasma con dos cabezas 
en medio de la cancha de futbol detras del Carlitos Prado. Ahi 
nos tocamos hasta que salio el sol. Lo hicimos un rato bajo esas 
sabanas pero no acabe. Ahora que lo pienso esa fue la primera 
y no lo que paso despues pero como todo paso el mismo dia no 
importa. En medio de la actividad sexual recreativa vimos que 
empezaba a pasar gente y nos fuimos a la casa de su tia donde 
no habia nadie y ahi si pude liberar al caballo lujurioso. La 
penetre con todas las ganas y al final cuando ella, entre gemidos, 
me dijo «acaba afuera», la saque y le acabe en los pechos y cara. 
A ella no parecio importarle, solo se limitaba a mirar su pecho 
y sonreir. Luego me pidio algo para limpiarse. 

RECORRIDO DE HOSPITALES 

A las dos semanas tenia claro mi trabajo y era obvio que el 
«periodo de prueba» de tres meses iba a ser un tramite. Contaba 
rapido la plata y no me equivocaba mucho con los balances. Se 
notaba que era mi primer trabajo y queria dar el maximo. Cada 
tarea era un desafio que tenia que veneer en el menor tiempo 
posible. Asi me lo tomaba y me divertia. Con el tiempo fui 
entablando vinculos mas fuertes con mis companeros hasta que 
empezo a ser mas divertido charlar y contar chistes que veneer 
los desafios. Pero en las primeras semanas estaba muy copado 
con los desafios. Queria estar haciendo algo todo el tiempo y 
no entendia la actitud poco proactiva de algunos companeros. 
Meses mas tarde lo captaria a la perfeccion. 

El asunto es que Aldana, una de las caderonas encargadas, me 
vio trabajar bien asi que, junto a Superlabios, decidieron enviar- 
me «de recorrida». Esto era salir a recorrer uno de los circuitos 
de cajeros automaticos en un blindado con portavalores (ex-po- 
licias, policias retirados, soldados dados de baja) y escoltado por 


32 


Contar la plata 


un coche con policias activos. En cada cajero habia que hacer 
unos ajustes de software y hardware, para luego cambiar los 
cajones con el dinero y retirar los sobres con los depositos que 
mas tarde abririamos para hacer los balances. Empece a salir 
con Teo, que era sobrino de Aldana, y haciamos el recorrido de 
hospitales. Ahi llegabamos, vestidos como en la vida, con jeans 
algo gastados, hering de diversos colores y All-Star negros. A 
veces Teo se ponia una de esas remeras de humor grafico, como 
la de Tocador de Damas en la que hay un munequito de palitos 
recibiendo sexo oral de una munequita de palitos. Yo tenia un 
cierto aspecto grunge 4 pero sin las camisas de lenador, solo lo 
desalinado. Un par de anos seguidos de drogas duras y estaba 
pronto para tocar en Green River o Mother Love Bone, o de 
ultima en alguna banda under local haciendo el clasico Tributo a 
Nirvana. El recorrido de hospitales y mutualistas era un garron 
porque veias mucha gente enferma y anciana todo el tiempo. En 
pequenas dosis no pasa nada pero cuando lo ves muy seguido 
te empieza a afectar la cabeza y decae el espiritu. En especial los 
ancianos. Me da mucha pena su fragilidad, la sensacion de in- 
utilidad donde alguna vez hubo utilidad, la perdida del respeto 
por parte de la sociedad y la depresion por no ser joven. Eso 
lo puedo ver en sus ojos con mucha claridad y, si alguna vez 
me sucede, supongo que tambien tendre esa mirada nostalgica. 
Todo el clima hospitalario en si me resulta deprimente, como 
de muerte inminente que anda por todos los rincones, tocando 
gente y huyendo con una bolsa de almas enfermas y fracasadas. 

Asi que, a partir de ese dia, el dia en que Aldana me vio 
trabajar a full 5 , empece a salir todos los dias al recorrido de los 
hospitales. jPuaj! 


4 Movimiento cultural y comercial de los ‘90. 

5 Con intensidad. 


33 


Maximiliano Alvarez 


PATRICIA 

A las tres semanas de haber empezado a trabajar me encontre 
con Patricia, mi amiga y companera de estudios en la Facultad 
de Humanidades. Ambos cursabamos segundo ano de Ciencias 
de la Educacion, una carrera que hasta el dia de hoy tenemos 
que explicar en que consiste. Lamentablemente no es tan presti- 
gioso recibirse de Licenciado en esto como de abogado, medico, 
ingeniero, etc. Aunque me haya tornado una tonelada de vita- 
minas, cantidades industriales de cafe y algo de merca de vez en 
cuando para mantenerme despierto y estudiar, al final me reci- 
bire y a la gente no le important mucho porque no sabe de que 
te recibiste en realidad. La ignorancia propia es una bendicion 
pero la de los demas te perjudica. 

Patricia tiene dos anos menos que yo ( barely legal 6 en ese mo- 
mento) es morocha, tiene unas lindas pecas y un cuerpo recto. 
Es de extrema izquierda aunque no se note al charlar con ella. 
Es de esas comunistas respetuosas que no toca un punto pole- 
mico hasta que metes el dedo en la llaga con una pregunta del 
tipo: «;Y que queres que haga Bush si los terroristas lo tienen 
acorralado?» o «;C6mo queres salir de una crisis como la del 
ano pasado si no es pidiendo plata al Fondo Monetario Interna- 
cional?» o «jSe vendra una oleada de populistas como Chavez?» 
Siempre le rompo las pelotas con una pregunta de esas. 

Una de esas tantas templadas mananas otonales con hojas secas 
por todas partes me la encontre: 

— iComo estas? — saluda. 

— Hola. cQue carajo te pusiste? — llevaba puesto un «buszo 7 » 
estilo boliviano, con una de esas combinaciones del altiplano tipo 
verde, fucsia, amarillo y rojo. 

6 En la jerga XXX, “apenas mayor de edad”. 

7 Con Patricia escribimos «buszo» porque no estamos convencidos de que se escriba 
con s ni con z. 


34 


Contar la plata 


— Es la nueva «unimoda 8 » . 

— Ah... felicitaciones supongo... ;Te paso algo, que no estabas 
viniendo? 

— Estaba enferma. Parece que era un virus. 

— Siempre es un virus. 

—Si... 

— Ok. Che, tengo la ultima. 

— Que seria... 

— Empece a trabajar. 

— jBueno, bueno! jMira que prolijo que saliste! 

— jDejate de prolijo! Encarar la vida se llama. Necesitaba 
plata y con veinte pirulos me siento un pelotudo pidiendoles plata 
a mis viejos. 

— cQue decis? Es lo mas normal del mundo. Hay gente que 
pide plata toda la vida. A los padres, parientes, luego a los ami- 
gos y al final a los hijos. 

— No es lo mismo. Es probable que ellos no hayan tenido las 
mismas posibilidades que yo en la estructura de oportunidades. 

— Bueno, jy que onda ese trabajo? jColaboras con la sociedad 
o es de esos trabajos irrelevantes en los que apenas sabes a quien 
ayudas a enriquecer? 

— Un poco de cada uno. Cuento plata y hago grandes paque- 
tes de cambio. Esa es la parte irrelevante porque no se a donde 
va esa plata. Luego recorro la ciudad con los cajones llenos 
de billetes para colocar en los cajeros automaticos en lugar de 
los vacios, y me llevo tambien los depositos. Al final hago un 
balance de los mismos. Esto ultimo seria lo relevante. Ponele 
que ayudo a que el dinero de la gente llegue correctamente a sus 
bellas cuentas bancarias y ademas la gente puede retirar billetes 
nuevecitos del cajero. <Que te parece? 

— Parece interesante. 

8 Expresion utilizada para justificar vestimentas fuera de lugar que a veces utiliza- 
mos para distanciarnos del ciudadano ordinario. 


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Maximiliano Alvarez 


— Si, esta copado. 

— iY el ambiente de trabajo? 

— Esta bueno. No he tenido que pagar mucho derecho de 
piso. Hay tres encargadas que son agradables. Luego somos 
como treinta en los diferentes sectores de una oficina muy gran- 
de. 

— Te filman, jno? 

—Si. 

— Tene cuidado con eso. Mira que si te descuidas te agarra el 
efecto Gran Hermano y terminas haciendo o diciendo cualquier 
disparate solo porque te olvidas que esta la camara. A1 principio 
te jode y no dejas de estar pendiente de ella, luego te olvidas y 
empezas a rascarte los huevos para todo el mundo. Eso es lo 
que le paso a Viviana Colmenero en el ultimo Gran Hermano. 
Hablo de que era puta y todo eso. Se olvido de las camaras. 

— No vi Gran Hermano. 

— jEsta buenisimo boludo! jLa gente encerrada cambia de 
verdad! 

— No quiero ser un radical pero la idea me parece una por- 
queria decadente. Los del estudio les dicen todo lo que tienen 
que hacer. Vos lo podes mirar porque sos pendeja. Sos su 
publico objetivo. Pero cuando leas «1984» de George Orwell y 
algo sobre el panoptico de Foucault olvidate, no lo miras mas. 

— jAy perdon, senor maduro! Ya lei «1984» y «Vigilar y 
Castigar». 

— Dale, si a vos te encanta el chusmerio. 

— Si, ya se. Prefiero ser chusma antes que publico objetivo 
de algo. 

— Todos somos publico objetivo de algo. 

Asi siguio la charla hasta que entramos a clase de Educacion 
y Sociedad II diez minutos tarde. Eramos densos. 


36 


Contar la plata 


Julio de 2004 

LAS CAMARAS 

Al poco tiempo de trabajar en PROVAL me habia olvidado 
de las camaras que se encontraban en la parte superior de cada 
cubiculo y en cada esquina, y en cada seccion de la empresa, y 
en el comedor, y afuera de la oficina. Pero luego de la conver- 
sacion con Patricia, las volvi a tener en cuenta. Mientras con- 
taba y depuraba billetes ya de forma mecanica y natural como 
respirar, pensaba si habia hecho algo fuera de lugar, algo que, 
de aparecer en camaras, implicara mi despido o la burla de las 
encargadas, pero lo unico que se me ocurrio fue la rascada de 
huevos habitual. Eso debe ser moneda corriente para los que 
miran las camaras. Claro, al tiempo me di cuenta de que no 
miraban las camaras por cuestiones de vigilancia. Es decir, las 
filmaciones se miraban solo cuando faltaba guita, para ver si el 
error fue nuestro. 

En otras ocasiones llegaban clientes de algun banco que habian 
hecho un deposito y se habian equivocado en digitar la cifra o 
que habian puesto la cantidad equivocada de dinero. Por ejem- 
plo, un tipo ponia mil dolares pero luego digitaba 10.00. En 
esos casos, el funcionario que abria el sobre, tenia que desplegar 
todos los billetes sobre la mesa y acercar el sobre a la camara 
para que se constatara el error. Los peores casos, que eran aque- 
llos en los que iban los clientes a ver la filmacion, era cuando 
el cliente creia haber depositado mil dolares pero en realidad 
habia puesto novecientos. Esos casos eran bravos porque todo el 
mundo piensa que siempre hace todo bien y nunca se equivoca. 
Todo el que ha trabajado con publico sabe eso. Por eso habia 
que tener la filmacion del funcionario al sacar los novecientos 
dolares para que el terco cliente confirmara su equivocacion, la 


37 


Maximiliano Alvarez 


cual nunca reconocia, por supuesto. Habia que estar concentra- 
do al contar la guita de los depositos, porque si se te pasaba ese 
error, y al final te faltaban esos cien dolares la ultima opcion era 
mirar la filmacion completa de tu actuacion con todos los sobres 
que abriste. Un garron. A los que se comian un par de errores 
de esos los echaban, pero tenias que ser muy malo. Los pocos 
echados que vi eran casi retardados: se comian los billetes falsos 
y no sabian contar. 

Al darme cuenta del uso que le daban a las filmaciones, todos 
mis pensamientos sobre el tema fueron reemplazados por un 
intenso deseo de obtener un video que circulaba en secreto por la 
empresa. Un video de Fabiana contando plata en verano. Una 
hora y media de su escote asesino mental. Tenia que averiguar 
quien lo tenia pero aun era muy nuevo como para ponerme a 
preguntar por un video erotico amateur porque, como en todo 
grupo humano, tiene que haber confianza para reconocerse pajero. 


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Contar la plata 


Agosto DE 2004 

PRE-NOSTALGIA 

Veintitres de agosto. Me preparaba para la noche de la nos- 
talgia. No tenia un plan en particular pero estaba listo para 
cualquier sorpresa. Cuando llegue de trabajar me llamo Vi- 
viana. Habiamos terminado en marzo. Para mi cumpleanos, 
fue a regalarme una ultima noche de sexo y se fue. Me gusto, 
pero se notaba que me estaba haciendo un favor. Poco tiempo 
despues de mi cumpleanos descubri que hacia unos meses ha- 
bia conocido a un flaco adicto a la pasta base (El de la Moto) 
que la metio a fondo en eso y a fondo estaba cuando me llamo 
ese veintitres de agosto para pedirme doscientos pesos. Le dije 
que si, al rato aparecio y charlamos un rato sobre el presente de 
nuestras familias y el nuestro. Mientras charlabamos, yo miraba 
por la ventana y veia al flaco en la moto. Ella me habia dicho 
que era muy celoso, «de esos que matan» imagine, asi que le 
dije que tuviera cuidado. 

La situacion me dejo con un profundo dolor de estomago y 
un ligero temblor en las piernas. Meses atras la vida nos tenia 
felices, buscando trabajo juntos y planificando el futuro, y ahora 
ella estaba consiguiendo plata para el nuevo novio drogadicto. 

Al otro dia fue la noche de la nostalgia. 

No salt. 

KEVIN COSTNER Y EL REY JUAN 
CARLOS NO PINTABAN 

Eduardo tenia treinta anos en ese momento. Hacia ocho que 
estaba en la empresa y parecia estar feliz. Era callado a un nivel 
autista, pelado, y se vestia como si estuvieramos en 1991: jeans 


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Maximiliano Alvarez 


gastados, remeras gastadas (no agujereadas), Topper celestes gas- 
tados. Seria el unico preparado esteticamente para una actuacion 
sorpresa de Mudhoney. 

Unas semanas atras habia empezado a charlar a fondo con 
Eduardo a traves de Martin, otro pelado treintanero que traba- 
jaba en la empresa hacia tiempo y estudiaba en la facultad de 
ciencias sociales. Era de esos que vienen del interior semi-ban- 
cados por los padres y tienen que conformar un ingreso digno 
con un trabajo cualquiera en la capital. Me caia muy bien 
Martin y con el tiempo formamos una triada que charlaba de 
musica, de las tetas de Fabiana, y que fumaba tabaco como 
gaucho borracho. Los tres alii entre el humo hubiesemos sido la 
publicidad ideal de cualquier tabacalera de no ser especimenes 
tan pateticos de la raza humana: pelados o canosos, bajitos y 
peludos o altos y con granos. 

Una tarde, Eduardo y yo estabamos contando plata y armando 
un paquete de cambio entre los dos. A los dos meses, uno ya 
puede hacer dos tareas al mismo tiempo y con la misma pre- 
cision. El hemisferio izquierdo puede hacer que cuente a gran 
velocidad y depure billetes viejos al mismo tiempo, mientras el 
otro hemisferio me permite pensar en bandas de rock alternativo 
del under nacional. 

De pronto, Eduardo puso cara de que acababa de recordar 
algo y dijo: 

— Me acabo de acordar de algo que sone. 

— iQue sonaste? 

— No es un gran sueno, solo recuerdo un momento. Yo tenia 
muchos anos. Era un anciano. Estaba junto a otros ancianos 
en una casa de salud arruinada. Las paredes eran de un verde 
descascarado y dejaban ver la pintura anterior de un color ce- 
leste con muchas escrituras que parecian estar hechas con unas 
afiladas. 


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Contar la plata 


— iQue «creepy 1 »\ 

— Lo mas raro es que de fondo sonaba un tema de Creedence 
que no conocia ni ahi. No soy muy fan de los Creedence pero 
hay temas que conoce todo el mundo, esos que estan en una 
especie de Greatest Hits que tienen. Ese que tienen casi todos 
nuestros padres en su coleccion de cd s o vinilos. 

— jEs verdad! Mi madre tiene un cd. 

— Si, mi padre tiene todos los discos en vinilo. 

— Sobre el lugar ese «de menos 2 » que sonaste, si fuera a ver 
a mi abuela de ochenta anos a un lugar asi no estaria tan mal. 
De ultima, las casas de salud se tienen que ver asi: deterioradas 
como los propios ancianos. Y los Creedence como banda sonora 
del lugar le daria un toque especial. Cuando vivia en Belvedere 
tenia unos vecinos con una casa igual de hecha mierda. Alii 
vivia una vieja de unos setenta anos con sus dos hijos solteros 
de unos cincuenta y cuarenta y cinco anos respectivamente. El 
de cuarenta y cinco se parecia a Kevin Costner pero pelado y 
medio negro. El otro era igual al Rey Juan Carlos de Espaha 
pero un pelin mas joven. Hasta que fui adolescente no me di 
cuenta de lo raro que era todo alii. A veces se escuchaban gritos 
de los hijos que se emborrachaban y le reclamaban a la madre 
el acumulado de traumas, y ella lloraba y pedia perdon una y 
otra vez. Cada vez que tenia que ir a buscar la pelota entraba a 
la casa y las paredes eran amarillas con trozos de pintura des- 
cascarada en verde. El olor a viejo parecia salir de todas partes. 
Era olor a humedad y a anciano. 

— iDe verdad tenias esos vecinos; ;Y como te animaste a 
entrar a buscar la pelota; 

— Cuando era chico no tenia miedo. Ademas eran buena 
gente. Tenian eso de los gritos de borrachera pero para mi era 
normal, yo que se. Mis viejos tambien gritaban en mi casa asi 

1 Escalofriante, tenebroso. 

2 Algo que no esta bueno. Si estuviese bueno se dirla “de mas”. 


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Maximiliano Alvarez 


que estaba acostumbrado. 

— Yo hubiese comprado otra pelota... 

— ;Por que sonaban los Creedence si no los escuchas; 

— Ni idea. Cosas del cerebro. Lo que si hice fue buscar ese 
tema porque lo recordaba bien. Me habia gustado. Despues de 
ese sueno consegui varios discos de Creedence y la verdad que 
no estan nada mal. 

— iComo es eso? 

— Si te sails del compilado y escuchas los discos vas a ver 
que estan buenos. Yo escuche «Bayou Country», «Green River» 
y el «Cosmo's Factory»; el primer tema es el que ambientaba 
la casa de salud de mis suenos. Escuchalo que es un temazo. 
«Ramble Tamble» se llama. 

— iSabes que conozco una banda grunge llamada Green Ri- 
ver; jHabran tornado el nombre por el disco ese de los Cree- 
dence; 

— Si, lo averigiie el otro dia. Y ademas encontre otros datos. 
iSabias que tocaron en Woodstock; 

— No, ni idea. Vi el documental pero no los recuerdo. 

— Es que no salen. No salen porque tocaron muy tarde y 
John Fogerty no quiso que el show saliera en la peli porque 
dijo que el show no habia sido «decente». Parece que tocaron 
a las tres y media de la mahana, que para nosotros es como si 
fueran las seis, porque los Grateful Dead se pasaron de la hora 
estipulada y se quedaron «zapando» en el escenario, jaja. 

— Mal ahi... 

— Si, estarian de acido. Y los Creedence tambien. Tocaron 
tardisimo cuando ya no sabian con que darse. 

— Yo todavia no entiendo como tocaban de acido. ;Vos pro- 
baste alguna vez; 

— No. jVos; 

— Si. 


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Contar la plata 


— ;Y; 

— No se puede tocar de acido. O sea, podes tocar pero no a 
un nivel profesional. Podes hacer algo decoroso si ensayaste los 
temas unas mil veces, sino es imposible. jAlucinas!. jEscuchas 
conversaciones inexistentes! jLas caras se deforman! ;Todo se 
mueve! — gesticulaba mucho mientras decia esto — . Esta bue- 
nisimo pero no para tocar un instrumento. El unico que quizas 
podes tocar es el bajo si los temas no tienen muchos arreglos. 
Si sos el frontman tambien podes enfrentarlo. Capaz que sonas 
como las ninas de las Brujas de Salem al grito de: «jDemonio, 
demonio!» pero igual vas a pensar que sos bueno. Yo toco la 
bateria hace cinco anos y te digo que no me puedo dar con nada 
porque pierdo la coordinacion de inmediato. Con el faso me 
pongo paranoico y me persigo mucho con lo que toco. Ademas, 
se enlentece mi tempo 3 interno. Con el alcohol, en la medida 
justa, motiva, pero si me paso un poco marche con los ritmos 
mas complejos. 

— Yo toco el bajo asi que puedo probar si lo del acido es 
cierto. 

— iTocas el bajo; 

—Si. 

— iTenes banda; 

—Si. 

— iComo se llama; 

— Jugadores Sensibles. 

— Buen nombre. ;Y que hacen; 

— Onda Pixies, Luna, Yo la Tengo. 

— No conozco nada. jTenes algo para pasarme; 

— Manana te traigo algo de los Pixies para empezar. 

— Dale. 

— Te traigo el «Surfer Rosa» y el «Dolittle». Con la banda 
hacemos un co ver de los Pixies. El mes que viene tocamos en 

3 Una manera de medir la velocidad de un ritmo. 


43 


Maximiliano Alvarez 


Amarcord. 

— Bueno, estoy ahi. 

Llega la voluptuosa y cara de bruja Natalia Sanz: 

— Miren los bohemios como se juntaron. 

— jRock and roll baby! — le digo. Eduardo vuelve al autis- 
mo. 


44 


Contar la plata 


Septi embre de 2004 

DOS PENDEJOS MOJADOS 

Empezaba la primavera y yo volaba para contar plata y cerrar 
en cero 1 . No parecia dificil. Ahora podia contar y pensar en 
otros asuntos sin dificultad. En una de esas, pense en aquel fin 
de semana en Punta del Diablo. Verano del 2002. Junto al 
Topo arrancamos un fin de semana porque tocaban Las Ma- 
nos de Filippi y Todos tus Muertos sabado y domingo por la 
noche. Nosotros estabamos a full con el ska-punk, el reggae y 
otros generos de poco acorde y letra contestataria, asi que nos 
mandamos con toda la fuerza cosmica. 

Llegamos el viernes de noche a eso de las once y fuimos al 
Bitacora a hacer puerta. Antes habiamos ido al pueblo a conse- 
guir alguna bebida fuerte porque no teniamos donde quedarnos, 
entonces la estrategia de la noche era agarrarnos terrible pedo 
para poder tirarnos en cualquier lado sin problema. Conse- 
guimos una cana barata, de esas del Chuy pero con algo de 
sobreprecio, nos adentramos en pleno monte para encontrar el 
lugar y quedarnos en la puerta viendo gente pasar y charlar con 
otras personas en el mismo plan. Esas quedadas afuera eran 
una buena alternativa porque se quedaba mucha gente haciendo 
puerta. Gente de todos colores y formas. Una verdadera reunion 
comunitaria de «gente como uno». 

Luego de pasar la noche bordeando la inconsciencia con esa 
cana nos metimos en el monte a dormir. Nos adentramos en 
pleno monte agreste, sin linterna y nos quedarnos en un claro 
al que llegamos guiados por el sonido del oceano. Tirarnos alii 
nuestros sobres de dormir y caimos desmayados del pedo. A las 
pocas horas nos desperto una lluvia intensa con unas gotas super 

1 La suma de lo que habla en los depositos debla coincidir con la suma que impri- 
mla el cajero automatico. 


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Maximiliano Alvarez 


gordas que nos daban en la cara como pequenos kamikazes en 
estado liquido queriendo conquistar nuestros cuerpos destilantes. 
Nos levantamos como balazo y corrimos hacia el pueblo. Era 
un trecho bastante largo por lo que no quedo una sola parte 
seca de nuestro cuerpo. Nos quedamos sentados en el estar de 
un deposito de pescador artesanal random 2 mojados y sin confort. 
Son esos momentos en los que uno piensa: «Mataria por estar 
en mi casa ahora». Alii estuvimos todo el dia porque resulta que 
jLLOVIO TODO EL DIA! Comimos bunuelos de algas, 
fumamos como ocho porros, tomamos mate e intercambiamos 
pocas palabras. El Topo no es muy conversador. A la noche 
adquirimos otra cana demoledora y volvimos a Bitacora a ver 
Las Manos de Filippi. «Suspendido por mal tiempo», decia el 
cartel en la entrada. El cincuenta por ciento de la motivacion del 
viaje se habia esfumado por el clima de mierda, la lluvia podrida 
y los truenos cagados. Esa noche de sabado nos quedamos 
en la vuelta del boliche hasta el amanecer, acompanamos a la 
comunidad periferica del boliche y luego, dentro del mismo, 
bailamos e intentamos un levante veraniego. Hermosos cuerpos 
femeninos de temporal alma lasciva bailaban al son de un reggae 
que no suelen escuchar en la rutina de la ciudad. No hay nada 
como un levante veraniego. Me aprete a una psicologa espanola 
que estaba mas borracha que yo. Recuerdo algunos rasgos: ojos 
grandes y marrones, nariz pronunciada sin ser algo escandaloso 
y cara de pajaro. No llegamos mas lejos porque estabamos muy 
en pedo. Ella se fue y al rato me di cuenta que la podia haber 
llevado a revolcarnos al monte. «Ta, ya fue». Caminamos monte 
abajo por las calles de tierra, arena y pedregullo. Algunos autos 
pasaban a nuestro lado levantando una tierra que endurecia 
nuestras narices llenas de arena y sal. Encontramos una playita 
algo alejada del pueblo y nos acostamos pulverizados del 
cansancio. 

2 Uno al azar. 


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Contar la plata 


Domingo por la manana. Habian pasado unas tres horas des- 
de que nos tiramos a dormir. El sol reventaba nuestros rostros 
como patada de Genaro Gattuso. Nos despertamos, nos levan- 
tamos y nos fuimos de inmediato producto del calor insoportable 
de las diez de la manana. Recorrimos el pueblo durante el dia, 
fumamos mucho porro y permanecimos en un constante estado 
de ensonacion post locura. 

Domingo de noche. Llego el plato fuerte, unico plato al fin: 
Todos tus Muertos. Banda que nos partia la cabeza aunque ya 
en ese momento Fidel Nadal habia abandonado la banda para 
hacer su carrera solista, que no seria reconocida hasta interna- 
tional Love», un tema de mierda que me hace cuestionar el rol 
verdadero de Fidel en los Muertos. 

Llegamos al Bitacora arruinados por la bebida. Estabamos 
muy borrachos y teniamos pinta de punks, algo normal en un 
show de esas caracteristicas, pero la gente no conocia mucho 
la banda por lo que estabamos algo desubicados con nuestras 
remeras gastadas y apretadas de la banda, bermuda de jean con 
simbolos grafiteados y chancletas. 

Fue un gran recital. El Pablo «Dronkit Master» sacudia las 
rastas como desaforado. Yo tambaleaba del pedo que tenia pero 
me quedaron diversos recuerdos de ese show. Para muchos fue 
el show de una banda mas pero para mi fue el segundo y ultimo 
show que vi de mi banda insignia en ese momento. Luego la 
abandonaria para siempre, como a muchas otras que tan solo 
dejan de estar ahi, como que se las lleva la corriente congelada 
y salada del Oceano Atlantico. 


47 



Contar la plata 


OCTUBRE DE 2004 

SONIA WINS 

Pasaron cinco meses y me consolide en la empresa como un 
buen empleado. Es decir, no hubo destaques por un gran traba- 
jo ni llamados de atencion por alguna cagada. Lo del destaque 
no me importaba porque nadie parecia querer destacarse asi que 
si no hay competencia no tiene gracia. Todos llegaban al mini- 
mo aceptable y pocos intentaban superarse en el dia a dia. Era 
claro que habia una ficha que todavia no me habia caido. 

Me seguia sorprendiendo la gente que tenia que mantener una 
familia con el mismo salario que, a mi, apenas me alcanzaba 
para el vino, cigarros, revistas Rolling Stone, algo de porro, fo- 
tocopias para estudiar, boletos y antibioticos para el acne. Uno 
de esos magos era Raul. El tipo era una onda Tio Lucas pero 
con todas las costumbres uruguayas: mate, murga y fanatismo 
por un equipo grande del futbol uruguayo. 

Sonia tambien era uno de esos casos, a mi entender, el peor. 
Tenia cincuenta y seis anos y laburaba ahi como cualquier 
pendejo que recien entraba como yo. Sonia era bien bajita, mo- 
rocha, pelo honguito, lentes, cara de vida llena de obstaculos, 
voz de whisky y personalidad curiosa, es decir, medio chusma. 
A pesar de las complicaciones que su aspecto evidenciaba, tenia 
mas vida que muchos pendejos, que en algunos casos parecian 
haber envejecido de forma prematura. Sonia siempre iba con la 
frente en alto, reia, pasaba un buen rato en el trabajo, sin estres, 
un ejemplo de trabajador optimizado para no rendirse. El unico 
problema de Sonia era que venia de la vieja escuela. Eso quiere 
decir que fue una de las me hizo pagar mas derecho de piso y, 
durante varios meses, me send la rata nueva del sotano a la que 
ni siquiera le gusta el queso. En una semana determinada llegue 


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Maximiliano Alvarez 


a odiarla con todo mi ser. Ella no tenia maldad pero intentaba 
ensenar como en el IAVA 1 en los '50: con disciplina, palabras 
fuertes, reglas claras y cara de culo. Solo faltaban los golpes con 
algun objeto y era lo mismo. 

De un dia para el otro se convirtio en otra persona, o deberia 
decir que se convirtio en esa persona que trataba de maravilla al 
resto de los companeros. Se ve que me «recibi» de «resto de los 
companeros» asi que pase a tener otro trato. Fue algo radical y 
cuando sucedio, Sonia paso a ser una de mis companeras favo- 
ritas. Todo un caso. 


1 Liceo publico de Uruguay de gran reputation por su severidad y alto nivel de 
exigencia. 


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Contar la plata 


Noviembre de 2004 

JUGADORES SENSIBLES 

Escuche los discos de Pixies que me paso Eduardo. No me 
gustaron mucho. Lo encontre muy ruidoso y sin sentido pero 
los temas que salian de esa norma si me gustaron. «No. 13 
Baby» me parecio alucinante. En especial ese final tan largo y 
colgado con un sonido despreocupado pero de una meticulosi- 
dad milimetrica. La forma en la que se van sumando las capas 
te va envolviendo como si fuese una telarana pero sabiendo que 
no vas a morir. Escuche el tema como diez veces seguidas. 

Era sabado, dia en que se presentaban los Jugadores Sensibles 
en Amarcord. El nombre de la banda prometia mucho. Toca- 
ban con otra banda llamada Vertebras, liderada por un tipo que 
parecia muy viejo con sus mechones de pelo largo y canoso, pero 
que en realidad tenia menos de treinta anos y ademas contaba 
con una voz prodigiosa para el rock alternative local. Mas tarde 
ese «viejoven», junto con otros sujetos, abriria un boliche clave 
para el movimiento under en el que muchas bandas emergentes 
encontraron un trampolin al esbozo de estrellato que se puede 
alcanzar en Uruguay. 

Fui con el Topo y el Munua. Llegamos algo borrachos de 
vino en caja y nos fumamos un porro en la puerta. No veia a 
Eduardo por ninguna parte. Capaz que estaba al lado mio pero 
nunca me iba a dar cuenta porque cuando estoy entre multitudes 
no reconozco a las personas sino que ellas me reconocen. Esto 
se debe a mi falta de mirada periferica — igual que los caballos— . 
Como que siempre miro un agujero negro suspendido en el 
aire. Mientras le daba las ultimas secas, me tocan el hombro: 
Eduardo. 

— cQue haces loco; cPreparado para el show; — le interrogo. 


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Maximiliano Alvarez 


— Mas o menos. No pudimos ensayar mucho asi que veremos. 

— Que cagada. Debe ser dificil que coincidan los tiempos de 
cada uno para juntarse, ;no? 

— Si, pero no es eso. Es que el cantante y el guitarrista andan 
re-duros 1 y no aparecen. Cuando aparecen estan hechos unos 
zombies. Pasan dias sin dormir. Se van al boliche del Salsa, un 
tipo de la Aguada que tiene el boliche al final de la calle esa toda 
empedrada y en bajada cerca del Palacio a la vuelta del IPA. El 
Salsa cierra el boliche y se quedan ahi con putas y merca 2 . Una 
bacanal. 

— jUy, que bajon! Para vos, digo... 

Al Topo y al Munua se le salian los ojos de envidia. Eduardo 
les habia descrito el paraiso. 

La charla siguio por un rato mas. No me anime a decide 
que no me habian gustado los Pixies. Ingresamos al boliche 
y nos preparamos para el show con unos buenos dos por uno 
de whisky nacional. Con el Topo y el Munua formabamos 
un trio silencioso. Cuando nos animabamos con drogas fuertes 
hablabamos sin parar, pero en circunstancias normales no nos 
dirigiamos la palabra salvo para hablar de algun culo interesante 

0 para discutir si fumarnos un porro o no. Eramos callados y 
estabamos bien asi. Es un estado al que se llega con el tiempo. 
Un estado en el que el silencio no es incomodo sino familiar, 
conocido. Asi eramos. 

A eso de las dos arranco Vertebras. Me dejo estupefacto el tim- 
bre de voz del cantante. Nunca habia escuchado algo igual. Era 
como escuchar al cantante de Alice in Chains pero con la voz 
mas limpia, no tan whisky-soaked 5 y chicharra. En el momento 
que escuchaba el estribillo que decia «Saboreando el nectar. ..» 
tuve la vision d e que les iba a ir muy bien. Al final no llegaron 

1 Drogados con cocaina. 

2 Cocaina. 

3 Termino que refiere a esas voces con cierta ronquera. Tambien se las describe 
como «cascadas». Muchas veces, los afios y la ingesta de alcohol fuerte la generan. 


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Contar la plata 


muy lejos porque el grupo se disolvio quien sabe por que: dro- 
ga, conflicto de egos o una mina. Nunca sale de eso. El musico 
estandar es muy basico. 

Cuando aparecieron los Jugadores Sensibles el ambiente estaba 
caliente. Circulaban mas cervezas, la gente se tambaleaba un 
poco mas y no dejaba de entrar y salir del bano para encajarse 
unos saques 4 . Otros fumaban porro y se preparaban para la 
banda con los sentidos agudizados y ojos que desprendian pa- 
ranoia. Aparecio la banda uno a uno. Primero entro Eduardo y 
empezo a tocar una figura de bajo centrada en Mi. Un arranque 
muy Joy Division se podria decir. Luego entro el violero y em- 
pezo a hacer lo mismo que el bajo pero potenciado con varios 
pedales activados al mismo tiempo. Despues la bateria siguio la 
melodia con algo sobrio, una melodia con bombo y redoblante 
haciendo medio compas en blanca y el otro en negra mas un 
hi-hat cerrado en corchea: algo simple, intrascendente para el 
que busca virtuosismo pero fundamental para alimentar un cli— 
ma musical progresivo. Finalmente aparecio el cantante dando 
largos pasos, con una melena rubia demasiado brillante para ser 
natural, jean ajustadisimo, remera ajustadisima y una cara pare- 
cida a la de Jack White pero con el triple de vello facial. Luego 
de dar un paseo por el escenario en el que rodeaba a cada uno 
de los musicos, oliendolos, sincronizandose con ellos, se paro 
sobre el borde y de pronto dio un gran salto. Al caer formo una 
V invertida con sus piernas y de inmediato la musica cambio 
de tenor y, sin cambiar el tempo ni las notas, pasa a algo mas 
intenso y potente, mas distorsionado pero manteniendo la base 
anterior. Como mas stoner y con mas presencia del bombo, algo 
tipo ; Tutu pah tututu pah tututu pah tututul La gente se meneaba en 
ese clima que consiguieron. La banda tenia una gran actitud en 
escena, es decir, eran todos como Eduardo, parcos, secos, serios. 
Todos casi inm oviles, tocaban una musica muy oscura y muy 

4 Dosis de cocaina aspirada. 


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Maximiliano Alvarez 


noise, Stoner, post-punk, post-rock, yo que se, no importa. Eran tal 
para cual. Todos medio pelados, salvo el cantante que tenia esa 
cabellera rubia, aunque yo sospechaba que era una peluca y el 
era otro pelado. Todos vestian jeans, remeras gastadas y All- 
stars. Mientras escribo estas lineas no dejo de comparar a Eduar- 
do con el bajista de Mogwai. Una fotocopia. Gran banda los 
Jugadores Sensibles. Me dieron ganas de armar una banda asi. 

FACHOS 

Luego de ver a los Jugadores Sensibles se me metio la cabeza 
la idea de estar en una banda. En ese momento no tenia grandes 
pretensiones. Solo queria estar en una banda. Asi que durante 
los meses siguientes hable con amigos que andaban en la musica 
hasta que di con Esteban, ex companero de liceo que buscaba 
gente para tocar en vivo su amplia lista de canciones. Yo tenia 
una bateria desde los quince pero no la tocaba con mucha fre- 
cuencia. Hacia como un ano y medio que no tocaba. Estaba 
guardada en casa de mi amigo Godsuki, con quien tuvimos por 
poco tiempo una banda llamada La Alcantarilla, conformada 
por Godsuki en bajo, el Topo en los teclados y yo en bateria. 
Esporadicamente aparecian Bartolo o el Chino a hacer coros. 
Haciamos covers de Todos tus Muertos, Molotov y algun tema 
nuestro entre los que se destacaba «Circulo Vicioso» que era 
el que tenia algo de estructura. Nuestro primer y unico recital 
fue en un festival organizado por el cuadro de Baby Futbol del 
barrio, festival del que fuimos expulsados despues del segundo 
tema («Puto», de Molotov). El publico estaba compuesto por 
madres y ninos, por lo que los temas no fueron bien recibidos. 
A sus ojos eramos una banda de pendejos fachos. Los dirigen- 
tes del club nos querian linchar. Por suerte mi viejo se metio 
a dialogar con ellos y en lugar de lincharnos nos dieron una 


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Contar la plata 


hamburguesa que nos comimos— y nos invitaron a retirarnos. 
Nos fuimos hacia el otro lado de una via de tren que separaba 
la cancha de un complejo de viviendas. Jalamos 3 cemento toda 
la tarde y a la noche volvimos por las calles sin iluminacion y 
rodeadas de cantegriles. Igual teniamos un aspecto tan reventado 
que probablemente quienes se acercaran cruzarian la calle para 
no enfrentarnos. 

Las influencias de Esteban se concentraban en los acordes y 
melodias que hacia Oasis. Luego de entrar en el comodo y com- 
pacto apartamento en el que vivia nos encerramos en su cuarto 
que tambien era comodo y compacto. Todo estaba en su lugar 
o con un desorden muy medido, como si alguien pusiera todo 
en su lugar cada quince minutos. No imaginaba que alii pudie- 
semos colocar un equipo de guitarra, uno de bajo, una bateria, 
un teclado con su soporte correspondiente y ademas, quienes 
tocaban esos instrumentos. Iba a ser un Tetris. 

Charlamos largo y tendido con Esteban. Eran mis primeras 
experiencias con otros musicos por lo que todo era fascinante. 
jHablar de musica con alguien que escribia canciones y queria 
tocarlas en vivo! Era demasiado excitante para mi, y alii estaba, 
escuchando cada una de las canciones que componian su album 
de casi cien canciones. Me mostro las destacadas. Cada una 
de ellas estaba inspirada en una cancion de Oasis. «Esta es mi 
Wonderwall» decia. «Esta es mi Champagne Supernova» decia 
despues de tocar «Una copa mirando al cielo». 

Esteban era muy ambicioso. Tenia unos planes magnanimos 
que incluian grabar un disco, salir de gira y conquistar el mun- 
do. El estaba seguro de que era un astro aun no descubierto y 
yo me lo crei por un tiempo. Me puse la camiseta de Esteban y 
le di para adelante. Yo solo queria tocar en una banda de rock. 
No me importaba mas nada. Para mi ya era genial que tuviera 
su propio album de canciones. ; Supremo! Yo tenia tambien mis 
5 Inhalamos. 


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Maximiliano Alvarez 


letras pero nunca se lo mostre: eran muy superficiales, casi to- 
das escritas de un tiron luego de un viaje de acido. Una noche 
en Piriapolis estaba escuchando una AM en la radio y en tres 
horas escribi catorce letras, todas inspiradas en lo que sonaba en 
ese instante. Las canciones de Esteban, aunque melodicamente 
fraudulentas, liricamente parecian salir del alma y reflejaban lo 
que le pasaba. Era capaz de explicarte cada linea de cada can- 
cion y no habia escrita frase alguna solo porque rimaba, porque 
sonaba bien o porque estaba drogado y no se acordaba por que 
la habia escrito. Todo tenia una explicacion: «Esta es sobre mis 
tios que tuvieron un accidente mientras navegaban en kayak 
por el Amazonas»; «Esta es sobre los politicos de turno que 
viven de la gente»; «Aca quise decir que no hay escapatoria a la 
muerte...» y todo ask 

Esteban tocaba la guitarra y cantaba, yo estaba en bateria y 
faltaban un bajista y un tecladista. Reclutamos a un amigo de 
Esteban, Nestor, para tocar el bajo. Era flaquito, de lentes y con 
una barbita que lo hacia parecer de treinta cuando en realidad 
tenia veinticinco como Esteban. Tocaba bien y tenia un Fender 
rojo vivo recontra terraja 6 . 

Para el teclado conseguimos a Rodrigo, apodado Fito ya saben 
por que. Era policia pero trabajaba en la parte administrativa. 
Es decir, no tenia formacion policial pero tenia que decir que era 
policia y por lo tanto tenia sus mismos deberes. 

Asi empezamos a ensayar durante el verano. Nos juntabamos 
un par de veces por semana de noche, o los sabados o domingos 
de tarde. A veces tenia muy pocas ganas de ir porque era tarde 
o estaba cansado o era domingo y nunca me gusto salir los do- 
mingos, pero habia que ir igual porque con el tiempo una banda 
se vuelve otro trabajo, solo que uno que se disfruta. 


6 Conjunto de modismos y patrones esteticos considerados vulgares por las perso- 
nas que no los tienen. 


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Contar la plata 


Diciembre de 2004 

NUBE DE PEDOS 

Fin de ano de 2004. Habia pasado mas de un mes desde la 
victoria del Frente Amplio en las elecciones de octubre. Por 
primera vez un partido distinto a blancos y colorados iba a 
tener la posibilidad de gobernar. Los cambios que anunciaba 
Tabare Vazquez sonaban revolucionarios y por lo tanto, la gente 
estaba esperanzada, alegre: esperaba salir de la mediocridad del 
subdesarrollo. En la oficina todos parecian estar en una nube 
de pedos, sosteniendo que comenzaba el sueno progresista, todo 
el mundo en igualdad, los ricos despojados de sus bienes mal 
habidos en un pasado capitalista salvaje, los pobres saliendo del 
cante, jtierra para el que la trabaja!, la reforma agraria, el feno- 
meno arcoiris y animates sonrientes que cargan las piedritas para 
construir un nuevo manana. 

A todo lo anterior se sumaba el estar en diciembre, un mes de 
bajada de cambios y en el que todos estan con la cabeza en las 
vacaciones. Tambien es epoca de fiestas, regalos, espiritu navi- 
deno y todas esas boludeces que hacen feliz a la gente, incluso 
a mi. 

El veinticuatro despues de medianoche, o sea el veinticinco, me 
tome un acido con el Topo, mi hermano Jonhatan y sus com- 
pinches La Rata y el negro Masita. Caminabamos por Gonzalo 
Ramirez a la altura del Parque Rodo sintiendo solo nuestras ca- 
bezas mientras reiamos y tragabamos alcohol sin parar. Nuestros 
cuerpos parecian gigantes plataformas automatas que sostenian 
nuestras cabezas con caras sonrientes. 

Luego fuimos a la cancha de futbol playa en Pocitos y juga- 
mos un partido de drogados. Mi hermano se quedo sentado en 
el muro riendo sin parar. Llego a ser molesto y le empezamos a 


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Maximiliano Alvarez 


tirar todo lo que teniamos a mano para que se callara y dejara 
jugar. Se suponia que tenia que ser el juez pero el solo reia, 
miraba para el lado de la calle y no para donde estaba la accion. 
Pobrisima su actuacion como referee 1 . 

Luego de la locura festiva de la Navidad, un terremoto en el 
Oceano Indico derivo en un tsunami que mato a mas de dos- 
cientas mil personas. Hasta la fecha es el mas importante que 
se ha registrado. Justo cuando uno piensa que la naturaleza y el 
planeta simplemente se rendiran a la destruction por parte del 
ser humano, aparecen estos fenomenos que parecieran funcionar 
como valvula de escape; asi como las enfermedades sin cura, 
como el cancer, el alzheimer, las gripes letales, diferentes sindro- 
mes, enfermedades de X, males de X y otros recursos que tiene 
el planeta para quitarnos de encima. ;Pum para arriba! 


1 Arbitro. 


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Parte 2 



Contar la plata 


Enero DE 2005 

ESTALLO EL VERANO 

Estallo el verano en la empresa y se notaba a pleno. Como 
habia entrado en mayo, al no tener antigiiedad no tenia licen- 
cia ese mes. Pero como habla estallado el verano al menos me 
podia deleitar viendo los voluptuosos cuerpos que vagaban por 
la oflcina. Ondulaban sus caderas y relan enamoradas de la 
empresa. La mejor por lejos era Fabiana con su precioso antojo 
y esas pornograficas tetas. En verano mostraba todo. Me gustan 
las mujeres que le dan mas importancia a la comodidad que al 
pudor. Todos los dlas llevaba remeras blancas y ropa interior 
negra. Lo que mas me ponla de punta era la marca del sutien 
ajustado en su espalda, que parecla estar dividida en dos, deno- 
tando que sostenla algo grande, pesado, mmm... soy un asco. 

Pero era verano y todas pareclan estar buenas: Superlabios con 
sus labios mas sugerentes que nunca, bien rojos, junto con su 
cabellera rubia natural; Natalia Sanz con su tembloroso cuerpo 
bien marcado que no dejaba de caminar por toda la oficina 
mostrando su escote, con unas extrahas pecas que empece a 
notar, y el culo siempre metido en jeans; la veterana Aldana que 
con sus tremendas caderas causaba su alboroto y, por encima de 
todas ellas, Tesa. 

Tesa estaba desde que habia entrado, pero nunca habiamos 
hablado. Era demasiado pendeja. Tenia dieciocho y era lo que 
llamamos con Patricia una bipolar de clase: por momentos che- 
ta 1 , por momentos terraja. Su cuerpo era recto y poco atractivo 
y tenia una cara que te hacia pensar mas en su padre que en su 
madre. No tenia nada que llamara la atencion mas que un dejo 

1 Conjunto de modismos que suelen tener las personas de la alta sociedad aunque 
no son exclusivos de las mismas. 


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Maximiliano Alvarez 


virginal que me generaba pensamientos perversos. Lo de virginal 
no era por decir; era sabido porque un dia el hijueputa del Seba 
le pregunto si era virgen y ella respondio que si, dejandolo en 
un estado febril por el resto del fin de semana. 

Era una especie de prima de Teo, por eso no podia hacerle 
muchos comentarios lascivos al respecto, por las dudas. En esas 
semanas habiamos estado hablando con Tesa durante la media 
hora y me empezaba a caer bien, aunque la sensacion no era 
muy profunda. Solo me provocaba algunas fantasias de chupo- 
near en el parque tipo adolescente. No mucho mas. 

Uno de esos dias del verano en que la cabeza me hizo clic fue 
cuando me dijo: “te queda bien el pelo largo”. 

Ahi me desperto algo. Cuando me dijo esto, me abordaron un 
monton de sentimientos y sensaciones confusas tipicas del amor 
de verano. Lo mas palpable: mis testiculos que vibraron ligera- 
mente. A partir de alii nuestra relacion cambio y empezamos a 
hablar cada vez mas. De todas formas, estaba muy lejos de que 
sucediera algo. Yo era un pendejo, pero ella... ;era una nena! 

^POR QUE NO ME QUEDE PARA LA 
ORGIA EN LA PISCINA? 

1 - LA BANDA DE LAS CANICAS 

Hasta el dia de hoy lo lamento. Hasta el dia de hoy el Topo 
me sigue preguntando lo mismo y yo siempre le respondo lo 
mismo: «porque tenia que laburar, boludo». Pero pasan los anos 
y esa pequena mala decision se va volviendo cada vez mas grave. 

Aparte del famoso fin de semana de Todos tus Muertos y 
Las Manos de Filippi, tuvimos otro fin de semana de locura en 
aquellos lugares del hermoso Este. Cuando la gente no tapaba 
cada hueco de oxigeno; cuando no cubrian cada metro cuadrado 


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Contar la plata 


con hedor etilico y cuando no iban los manipulados por el lugar 
de moda, yo iba. 

El asunto es que ese enero de 2005, el enero de Tesa, volvi 
a ir a Punta del Diablo. Esta vez ibamos a encontrarnos con 
personajes del barrio que conocia hace anos y que nos ofrecieron 
un lugar en un rancho para cuatro en el que se quedaban ocho. 
Por supuesto que dijimos que si. Antes nos ibamos a quedar 
un par de noches con el hermano del Topo y su novia. Esos 
dias fueron una mierda porque hubo que ajustarse a la rutina 
de viejos amilanados en una eterna jaulita con una ruedita para 
girar. Nada para destacar durante esos dias. Solo que el Topo y 
la novia del hermano tenian una quimica especial. Ese vinculo 
extrano entre dos personas que se pelean pero que uno sabe que 
en el fondo no se odian y que podrian caerse bien, o quererse 
mucho o amarse. 

Nos fuimos un jueves porque yo habia conseguido algunos 
dias y tenia que volver el lunes de manana si o si. Luego de 
dos noches con el hermano del Topo fuimos al encuentro de 
nuestros amigos de la Barra de las Canicas. Se hacian llamar 
asi porque cuando eran todos guachos jugaban a la bolita y 
un dia aparecio un australiano que les dijo en espanol horren- 
do: «Asi que les gusta jugar a las canicas». La gracia que les 
causo llevo al nombre de la banda. Y alii nos recibieron en ese 
rancho diminuto. Por ahi estaba Cantidades, un tipo caracte- 
rizado por consumir grandes cantidades de todo; Jomi, pelado 
de ojos claros y muy abiertos. Parecia estar siempre duro pero 
con esos ojos tan claros y tan abiertos era dificil notarlo. Lue- 
go estaba Charles, un humorista, caricaturesco, futuro guarda 
de omnibus; Pedro Araminda, callado, introvertido, reservado, 
insensible y con una voz horrible; Conde, un demente fana- 
tico de Liquid Tension y la merca, con un corazon enorme, 
amigo de sus amigos y camarada de la noche de cualquiera; 


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Maximiliano Alvarez 


Hans Martinez, el gracioso del grupo, aunque para mi era un 
retardado (me inclinaba por el humor de Charles) y fanatico de 
Nacional; Ianara, cara de bruja, estetica post-punk y ropa holga- 
da que ocultaba un delicado cuerpo segun Charles y Conde, y 
la Amarga, que no sabe que le dicen asi. Parece que el apodo 
se lo puso Cantidades luego de una noche de sexo bruto en la 
que el asqueroso volco su horrible semen en esa delicada boca y 
ella puso cara de quien toma el primer mate mientras contenia el 
fluido para no ensuciar (supongo). Apenas vi a La Amarga no 
logre entender como Cantidades tuvo algo con ella. Cantidades 
era medio gordo, cara bien redonda con un corte de pelo tipo 
Islander, como un casquito pero un poco mas largo, fanatico de 
los Redondos, Sumo y Penarol, se drogaba con lo primero que 
tenia delante y era altamente misogino. Tenia aspecto de mu- 
sico tropical o contratista de futbol. La Amarga, o Noelia, era 
flaca, delicada, tenia pensamientos coherentes, escuchaba buena 
musica; buena mina. Yo que se, capaz que era todo mentira. 
Por un lado, no podia creer que Noelia, con esa delicadeza, 
ese hermoso pelo oscuro, esos jeans que marcaban una buena 
figura, sus ideas tan definidas con respecto al rol de los generos, 
haya tenido apasionadas noches de sexo con Cantidades. Por 
otro lado, siempre me excito ver una mujer inocente y vulnerable 
con un hombre bruto. Esa incoherencia logica me disparaba la 
libido. Y aunque no podia creer que estuviera con ese tipo, en 
secreto fantaseaba con sus polvos y me torcia el coco. Esa onda 
«La Bella y la Bestia» deberia ser todo un genero xxx al mismo 
nivel que el gangbang 2 interracial. 

Sabado de noche. Llegamos al rancho y encontramos una si- 
tuacion de hacinamiento radical. Mil sobres de dormir ocupaban 
cada metro cuadrado del pequeno rancho de unos tres metros 
y medio de diametro con un piso superior en el que solo habia 
una cama de d os plazas rodeada de redes de pescar. Alii dor- 

2 En la jerga xxx, sexo entre una mujer y muchos hombres al mismo tiempo. 


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Contar la plata 


mian Cantidades y Noelia. Es que Cantidades era el lider del 
grupo por su carisma y porque era el que estaba mejor de guita 
en ese momento y habia puesto un mayor porcentaje de la plata 
del alquiler. Eso le dio derecho a la privacidad del piso superior. 

Despues de hacer algunos movimientos tal cual puzzle, de- 
jamos nuestras porquerias y nos preparamos para arrancar a la 
colina de los boliches. Pedro Araminda se habia chupado una 
batida de frutilla entera y hablaba como loco: el clasico loco 
timido que en pedo deja salir temporalmente algunos de esos 
millones de pensamientos que esperan tan remota posibilidad. 
Su voz denotaba el poco uso de sus cuerdas vocales. Como que 
habia un roce constante en cada palabra aparte de las patinadas 
alcoholicas. Una de las voces mas horribles que he escuchado en 
mi vida. Era tan horrible que yo pensaba que lo mejor que po- 
dia hacer para levantarse una mina era hacerse el mudo y andar 
con una libretita y una lapicera para todos lados. En la libreta 
podia dibujar corazoncitos atravesados por una flecha. Charles 
estaba exultante al igual que el resto de la banda porque al fin 
habia llegado el porro. La hermana de Charles se lo mando por 
encomienda escondido en una radio vieja hecha pedazos. Metio 
la bolsa donde irian las pilas y a nadie se le ocurrio mirar alii. 

Noche con trillones de estrellas en Punta del Diablo. Estaba- 
mos fuera del rancho sentados en circulo mientras tomabamos 
batidas del Chuy y pitabamos faso en un estado casi congelante. 
Deseaba que ese momento nunca se terminara, nos mirabamos 
unos a los otros y nos deciamos frases aleatorias: «las catastrofes 
empiezan en lugares como este», «las miradas de los parroquia- 
nos son entreveradas. Detectas sentimientos ancestrales. Podes 
hacer una regresion a traves de sus ojos». «E1 otro dia me echa- 
ron de un almacen porque focalice la mirada en una fiambrera», 
«si en otros paises se entregaran boletos como los entrego yo, 
subiria la tasa de suicidios», «En diez anos este lugar va a ser 


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Maximiliano Alvarez 


una mierda, corrompido por gente poco interesante que vera tan 
solo una esperanza de novedad. No se encarinen con esto». 

La ultima que hablo fue Ianara. A ella le gusto el Topo de 
una. De inmediato note que era de esas mujeres atormentadas 
por la sumision y que luchan por tener una personalidad des- 
equilibrante, autentica, especial, pero que cuando se encuentran 
con un alma perturbada desde su genesis como la del Topo, no 
pueden mas que sucumbir ante el. Esto lo puedo describir con 
lujo de detalles porque lo he vivido un par de veces con otras 
minas en apariencia atormentadas que veian en el Topo algo 
asi como una figura protectora recia y rustica. En definitiva, el 
Topo se agarraba minas raras que por lo general estaban buenas 
y se vestian de negro. Ese era el patron habitual. Asi era Ianara, 
con la excepcion de que no usaba tanto negro sino que alternaba 
con alguna tonalidad verde. 

Yo estaba loco por la Amarga; ese apodo me ponia a mil. 
Queria hacerle de todo, pero Cantidades me lo impedia mo- 
ralmente. Nunca le podria hacer eso a un pseudoamigo asi que 
solo me limite a fantasear. Seguia drogado y enroscado con la 
idea de Pedro Araminda mudo levantandose a una mina. A mi 
lado estaba Charles: 

— Charles, imaginate que sos mudo y te queres levantar una 
mina. Tenes una libretita con una lapicerita y ahi vas escribien- 
do todo lo que queres decide. A la mina le gustaste porque sos 
audaz y gracioso y escribis frases copadas en la libreta. Llega el 
momento de ir mas alia y queres invitarla a coger pero no podes 
escribirlo porque no es lo suficientemente potente como para que 
te diga que si: tenes que dibujarlo. cQue dibujas? 

— jPara! ;Por que no puedo escribir? 

— Por lo que te dije. Porque crees que no va a funcionar. 
Los dos sabemos que podria funcionar pero lo estamos viendo 
con el diario del lunes. Vos en ese momento crees que no va a 


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Contar la plata 


funcionar y listo. Tenes que dibujar algo. 

— Facil: Un culo y una pija que se va metiendo. Saco una 
flechita del culo que dice «vos» y una flechita de la pija que 
dice «yo». 

— Nos quedamos dos segundos en silencio pensando en ese 
dibujito y luego estallamos en una carcajada compulsiva de esas 
que te hacen llorar. 

— jAahhh, que anormal! — le digo mientras me seco las 
lagrimas. 

Una hora mas tarde estabamos detonados y nos tiramos todos 
a dormir. El rancho estaba tan feo y habia tan poco lugar para 
moverse que lo mejor era entrar, meterse en el sobre y dormir. 
Las comodidades que anos mas tarde resultaron obligatorias 
podian obviarse en momentos como ese en que no habia bano 
y para moverte un metro tenias que pasar por encima de dos 
personas. 

IPOR QUE NO ME QUEDE PARA LA 
ORGIA EN LA PISCINA? (2) 
FLORENCIA BONILLA Y LA RUBIA 
DEL TOPO 

La noche siguiente nos preparamos para salir a dar unas vuel- 
tas por el pueblo. Era domingo pero nadie lo menciono. Con el 
Topo estabamos algo tristes porque queriamos quedamos. Por 
supuesto que el Topo no demostraba tristeza: ese sentimiento fue 
producto de mi imaginacion. El Topo tiene algunos momen- 
tos «Sensatez y Sentimientos» y muchos otros Capitan Frio en 
«Batman IV: la horrible». Podria ser el de los dibujitos pero yo 
no dejo de pensar en Schwarzenegger. 

A eso de la una de la rnanana salimos. Caminamos un rato 


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Maximiliano Alvarez 


hasta que nos quedamos en medio del pueblo. A un lado, las 
construcciones; al otro, los barcos y el oceano. Algo paradisiaco 
que no puedo describir con pasion porque es otono mientras 
cuento estos hechos. 

Pasaron dos horas y se acabaron las batidas ricas traidas de la 
frontera. Cantabamos temas inventados. Jomi hacia acordes tipo 
Pixies y nosotros le pediamos que hiciera La, Mi, Re, clasicos. 
Pero como no podia evitar ser alternative tocaba siempre acordes 
raros y notas disonantes asi que hubo que inventar. Asi fue 
como se crearon temas como «Van Flanaghan no puede votar», 
«La vanguardia esta de luto» y «Rompeme» temas que meses 
mas tarde tocaria en vivo la ban da de Jomi, Conde y Ianara: 
Corro. 

A las tres de la manana nos metimos en un boliche para bolu- 
dear con la musica del momento y ver si alguno levantaba algo. 
Yo estaba con un pantalon Nike remangado y dos hering, una 
roja de manga larga y otra negra de manga corta por arriba. Las 
dos hering parecian formar una sola bicolor en la oscuridad. Era 
copado en ese momento. 

Estabamos apoyados en la barra con el Topo y el resto de la 
Banda de las Canicas cuando subitamente se acercan dos chicas 
y piden algo al barman. De inmediato vi que la situacion era la 
mas apropiada. El tren pasaba y habia que subir: 

— Hola. Estamos buscando nuevos terminos para definir ca- 
ras en la oscuridad porque la verdad que aca no se ve nada. 

— Es cierto, no se ve nada. 

— Bueno, con mi amigo hace un rato que venimos pensando 
en eso y en base al vocabulario rustico que armamos vos sos 
difusamente linda. 

— Gracias. Yo a vos te veo difusamente pero porque ya me 
tome una cerveza y algunos tragos — y suelta una risa infantil. 

Esa que se animo a contestar con semejante honestidad era 


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Contar la plata 


Florencia Bonilla, una mina de pelo oscuro, metro y medio, 
todo pequeno menos sus ojos que eran muy redondos y verdes. 
Pegamos onda enseguida. Me conto que trabajaba para un la- 
boratory y que se dedicaba a investigar. Yo me empene en saber 
que era exactamente lo que tenia que investigar, a lo que ella me 
respondio que no se sabe que es lo que hay que investigar, que 
la idea es encontrar un nuevo saber. Era algo relacionado con la 
biologia, las moleculas y el tiempo. 

Como a las cuatro y media, despues de una hora de charla, 
me fui sobre ella y la bese metiendo la lengua a fondo. Ella res- 
pondio y alii comenzamos a besarnos durante una hora y pico. 
Cuando estabamos muy calientes paramos un poco porque el 
proximo paso iba a ser sacarnos la ropa alii mismo. 

Mientras tanto el Topo se animo con Branca, la rubia portu- 
guesa que estaba con Florencia. No se que carajo le habra dicho 
pero se la levanto. Asi que alii estabamos, los recien llegados 
que a la segunda noche habian conseguido algo. La Banda de 
las Canicas festejaba nuestras conquistas como si fuesen suyas. 
Les gustaba tener miembros que se pudieran relacionar facil- 
mente con las mujeres. Como que les daba un sentimiento de 
que se podia, porque ellos sabian que no eramos unos galanes 
sino unos tipos de belleza ordinaria que solo tenian un par de 
palabras para iniciar una conversacion con personas de otro 
genero. 

Charles y Conde se salian de la vaina. Querian saber todo lo 
que estaba haciendo para levantarme a la mina. Todos los deta- 
lles. Yo no podia contarles demasiado porque estaba entretenido 
con Florencia. Les dije que no me estaban ayudando asi que se 
alejaron con disimulo. 

Se hicieron las siete de la rnanana del lunes y el Topo y yo te- 
niamos que volver a Montevideo a nuestros respectivos trabajos. 
Yo entraba ese mismo dia a la una de la tarde. 


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Maximiliano Alvarez 


En algun momento de esa madrugada me desvaneci y volvi a 
reaccionar en el bus rumbo a Montevideo a la altura del Cerro 
Pan de Azucar. Desperte con una ereccion gigante, esa que se 
alcanza unos segundos antes de acabar. Se habia montado un 
circo cerca de mi pelvis. Hice lo mismo que hacen las personas 
que tropiezan aparatosamente en la calle y mire a ver si alguien 
habia visto lo sucedido y, como no podia ser de otra manera, a 
mi izquierda dos pendejas me miraban riendo entre ellas. jQue 
putitas! 

Al hacer un poco de memoria tenia dos fotografias mentales 
que son casi lo unico que recuerdo hasta ahora: una es con 
La Banda de las Canicas acompanandonos en la espera del 
omnibus mientras con el Topo nos apretabamos a Florencia y 
Branca. Otra es una foto mia en el piso embarrado con un perro 
comiendo pan sobre mi y el Topo riendo como un hijo de puta, 
probablemente el culpable de que ese pan estuviese en mi pecho. 
Luego de recordar esta imagen mire mi remera y tenia huellas de 
perro pequeno en barro. 

El omnibus llego al mediodia a Tres Cruces. Bajamos y nos 
compramos una cerveza. Seguiamos medio en pedo porque ha- 
da solo cuatro horas que habiamos dejado de chupar. Pero ha- 
cia mucho calor y nosotros queriamos seguirla. Nos terminamos 
la cerveza y nos despedimos. Yo fui diez minutos a mi casa a 
saludar, lavarme la cara y salir de inmediato rumbo al trabajo. 

Llegue a las 13:30 y el ambiente era el mismo de siempre solo 
que yo estaba medio borracho y notaba todo raro. Apenas llegue 
me puse a laburar como siempre. A la media hora de haber 
llegado me agarra Superlabios, experta en excesos, y me dice: 

— jEstas bien? 

— Si, si... 

— Anda para tu casa. 

— No, estoy bien. Por algo vine; si no, me quedaba dur- 


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Contar la plata 


miendo. 

— iSeguro; 

— Seguro, todo bien. 

— Bueh ...dale. 

Me parece que no se animo a mandarme a mi casa tipo orden. 
Si era Aldana capaz que hasta me echaba. Superlabios era en- 
cargada sin querer serlo, no podia enojarse con un companero. 
Esa oprimida nunca se volvio opresora. jGrande Silvina! 

Yo no me daba cuenta pero parecia seguir en pedo. El hecho 
es que el dia transcurrio y yo segui lo mas bien, aunque note 
que tenia olor a destilacion alcoholica, a borracho. En una de 
esas, mientras contaba la guita de los depositos aparecio Johnny, 
un canariazo que hace mil anos trabaja en la empresa pero tiene 
aspecto de tener solo veintitantos. Apenas se puso a ayudarme 
con un cajero me dijo: 

— jPah!, salimo' anoche, ;no? 

— De Rocha vengo. 

— Se nota. Ta destilando alcohol como loco muchacho. 

— Me baje del bondi y me vine. 

— Ah, pero t'hubiera' ido pa' tu casa muchacho. 

— jQue me voy a quedar! Para eso me quedaba en Rocha. 
Si estaba con un par de minas y me invitaron a pasar el dia en 
una piscina y les dije que no para venir aca. Soy un gil, ;no? 

— Ah, mabien que si muchacho. Te quedaba' alia y era' 
Gardel. 

Chiste y negue con la cabeza, arrepentido. 

Un par de dias despues hable con el Topo, quien seguia me- 
dio quemado porque no aceptamos la invitacion de Florencia y 
Branca a la piscina del camping. Yo le dije que no recordaba 
haber dicho que no pero el me dijo que yo estaba obstinado en 
volver a Montevideo. 

Se ve que a pesar de todo soy un tipo responsable aunque hasta 


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Maximiliano Alvarez 


la fecha sueno con esa piscina, con Florencia envolviendome con 
sus piernas mientras se mece hacia arriba y abajo con suavidad, 
dejandose llevar por el agua que lo hace todo mas sencillo. Hoy, 
en mi mente, su cara es otra porque ya olvide gran parte de sus 
rasgos. Bien podria ser mi vecina o la veterinaria. 


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Contar la plata 


Febrero de 2005 

EL RESTO DEL VERANO 

Yo miraba a Tesa todo el tiempo y, como un repentino, ful- 
minante rayo, percibia en cada uno de sus movimientos la sen- 
sualidad y cadencia de una top model. Su pelo era muy suave y 
lo demostraba moviendo su cabellera todo el tiempo. Se daba 
vuelta para decirte algo y, con ella, llegaba un aroma intenso 
mezcla de perfume y su propio aroma natural, ese que cada uno 
de nosotros tiene, en algunos casos terrible, como a came luego 
de tres dias en la heladera. Viviana sentia esa esencia y decia 
que a veces no aguantaba lo horrible que era. Habia dejado un 
par de hombres por ese olor terrible, imperceptible para algunos 
mortales sin olfato como yo. 

Quizas las feromonas estaban haciendo un gran trabajo. Sen- 
tia la voz de Tesa cada vez mas dulce e inocente y hasta me 
empezaba a gustar su vulgaridad cuando se calentaba. Por las 
noches tenia grandes fantasias en las que la besaba y acariciaba 
bien despacio, luego le sacaba la ropa con mucho tacto y me 
detenia para sacarle la tanguita rosa con mas suavidad aun. Al 
final la penetraba y a ella le dolia un poco, despues se calmaba 
y gozaba. Mas cerca del climax yo ya no la besaba sino que 
directamente le pasaba la lengua por su tersa piel mientras ella 
comenzaba a delirar de placer. A mi me excitaba aun mas el 
poder sobre ese cuerpo vulnerable. La podria matar si quisiera... 
Acabe. 

En efecto, todo se sabe. Yo no soy muy misterioso en cuanto 
a los sentimientos. Si me gusta una mina, se lo tengo que hacer 
notar, como me enseno el Colorado Sebastian, para que me de- 
vuelva la onda o se prepare para mandarme a la mierda cuando 
la encare. Luego de mi viaje a Rocha comence con ese plan, asi 


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Maximiliano Alvarez 


que cada vez que la vela le decia algo: 

— Hola Tesa, jcomo estas; 

— Bien, ;vos; 

— Todo bien. ;Mucho trabajo; 

— No, lo de siempre. Tranqui. 

— iTe cortaste el pelo o algo; 

— No, jpor; 

— Por nada. Solo que estas un poco diferente. Estas mas 
buena que de costumbre. 

— jAy, que guarango! 

— jEn serio! ;Mas buena que comer con la mano! 

Casi como escondida, cubierta por su cabello, esbozaba una 
sonrisa. Le habia levantado la autoestima. jPulgares arriba y 
sonrisa Colgate! 

A Tesa le gustaba la ropa de marca; salir los fines de semana 
a boliches de la Ciudad Vieja y emborracharse de tragos caros; 
mandar y recibir mensajes de texto, la cumbia y no viajar en 
omnibus. No habia nada que yo considerase interesante y sin 
embargo me gustaba. A veces, las estupideces que dicen sobre 
el amor no estan tan alejadas. 

Pasaban los dias y yo hacia mi trabajito de hormiga con Tesa 
pero tenia dos inconvenientes: uno era mi propia autoestima. 
Algunos dias me levantaba con la cara deformada por el acne 
y entonces no tenia ganas de hablar con nadie y no queria que 
nadie me mirara porque me sentia un monstruo. Ese era un 
problema aunque no se interponia en mi camino porque sabia 
que si uno puede hacer reir a la mujer que pretende conquistar 
entonces tiene chances. Primero la chispa, despues la facha. El 
otro inconveniente era que no se me ocurria a que lugar invi- 
tarla ya que estabamos muy distanciados en cuanto a gustos. 
Yo no tenia ni idea de adonde ir, y en caso de hacerlo, como 
comportarme; que musica bailar; como bailar sin quedar como 


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Contar la plata 


un boludo que no se sabe los pasos, un sinfln de informacion 
que desconocia. 

Un dia de febrero me desperte con una ereccion monumental. 
Me sente en la cama, pense, y recorde que habia sonado con 
Tesa pero esa vez fue diferente. Fue un sueno salvaje, lleno 
de ropa lanzada por el aire, lenguas entrelazadas y penetracion 
desenfrenada. A ella le gustaba. Interprete ese sueno como una 
serial y dije que ese seria el dia decisivo. La iba a encarar. Lle- 
gue a la oficina, deje la mochila en el lugar correspondiente y 
me sente a contar plata concentrado y preparado para el gran 
momento. Tesa no aparecia. «;Donde mierda esta?», me pregun- 
taba ansioso. Pense palabra por palabra. Iba a intentar agarrarla 
en la media hora y la iba a invitar a hacer algo. La tactica seria 
preguntarle por sus gustos, hacerme el boludo, el ignorante. Mi 
mensaje era «no te conozco, no se nada de vos, pero me gustas 
y me gustaria conocerte de verdad» Ella no deberia sorprenderse 
dadas las conversaciones pasadas. Tenia que verla venir. 

En eso llega una llamada a la oficina. Atiende Superlabios, 
dice algunas frases sueltas y cuelga. «Tesa esta enferma. No vie- 
ne.», le dice a Natalia Sanz. Mierda. Me quedo adentro. 


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Maximiliano Alvarez 


MARZO DE 2005 

LOS NUEVOS 
TENER CELULAR 
TESA 

Se fue con rapidez el verano de 2005. A nivel laboral nunca 
sucede demasiado en verano. La mitad de los empleados esta de 
licencia y el resto quejandose de sus vidas y solo esperan el fin 
de semana para ir a Playa Ramirez o algun otro lugar igual de 
triste. El trabajo tambien escasea porque toda persona con un 
poder adquisitivo medio no esta en la ciudad en todo el verano, 
particularmente en enero. La ciudad entera se apaga ese mes y 
en la empresa solo parecen quedarse los peores o los mas nuevos 
o aquellos que no toman licencia porque no sabrian que hacer 
con tanto tiempo fibre. 

Ese verano fue revolucionario a nivel tecnologico. La gente se 
preocupaba por tener un celular. Yo me resist! hasta el ultimo 
minuto. Por algun motivo, quizas persecutorio, no queria tener 
celular. Mas adelante compraria un Nokia 1100, luego pasaria 
a un Nokia que sacaba fotos y ahora tengo un Nokia 1100 
version 2015 color azul con radio y lintema. Tres celulares en 
diez anos. 


Resistireee... 

jResistireeeeeeeee! 

Ese verano me tuvo colgado con Tesa mas que nunca. No 
entendia porque sabia que esa pendeja no tenia nada en comun 
conmigo y que tener algo con ella no iba a ser algo mas que 
«un breve murmullo de angel nocturno a un hombre moribundo 
antes de partir a tierra de espiritus bipolaresV Pero no lo podia 

1 Cita de algo que tenia escrito por ahl. 


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Contar la plata 


evitar, era una cuestion de desesperacion, de estar con alguien, 
y Tesa generaba ganas de protegerla, de ensenarle sobre el sexo 
y luego protegerla de todos los peligros de este mundo poco 
inocente. Tesa me despertaba sentimientos mas paternales que 
romanticos. 

En la empresa ingreso mucha gente nueva, entre la que se des- 
tacaron Mariano, Serrana, Nicolas y Dumas. 

Mariano tenia unos treinta anos, lentes y una actitud parsimo- 
niosa, hablaba siempre lento y su autoestima estaba muy baja. 
Cuando hablaba de si mismo se tiraba abajo. Creo que malin- 
terpretaba la humildad. Era muy descuidado en su vestimenta y 
en su apariencia. Era un generacion X que viajo al futuro. 

Serrana tenia algo mas de treinta, un pelo larguisimo, nariz 
roja, una hija de una relacion terminada y un culo enorme, no 
lindo, solo enorme. Apenas llego adquirio el estatus de madre 
de todos, asi que no podias tener «pensamientos impuros» sobre 
ella porque hubiese estado mal visto. Yo los tenia pero en plan 
secreto «ninja». 

Nicolas era hijo de uno de los portavalores de la planta baja. 
Un tipo con ojos de Leonardo Di Caprio, una chivita diablesca 
y un tremendo talento para jugar al futbol. Parecia buen pibe 
pero con el paso del tiempo resulto ser un «toma zumo de huevo 
de un mamon 2 » . Yo lo detestaba en secreto, como buen perde- 
dor, sombra constante del carismatico de turno. 

Luego estaba Dumas. Un tipo que rendia tributo a su nombre 
no leyendo un carajo. Se ve que los padres, obsesionados con la 
literatura, lo traumatizaron y en lugar de acercarlo a los libros y 
a las grandes obras literarias lograron que ante la aparicion de 
un libro, cualquiera que fuere, reaccionara con un doble pesta- 
neo como de sorpresa, seguido de una mirada fija al libro, como 
si viese algo que el resto no ve. Yo pensaba que veia su propio 
rostro prendido fuego. 

2 Traduccion memorable de motherfucker vista en una peli con subtltulos en espanol 
Castellano. 


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Maximiliano Alvarez 


Abril de 2005 


bAmbola 

Al cabo de unos meses Mariano y yo nos hicimos buenos 
companeros. En general, charlabamos sobre arte. Algunos dias 
tocaba cine, otros literatura, otros musica... de todo. Tomaba- 
mos mucho cafe durante el descanso o «la media hora» que mu- 
chas veces sobrepasaba la hora. Durante uno de esos descansos 
fue cine: 

— Mariano, tenes que mirar Bambola. 

— cBambola? 

— Si, vale la pena. Valeria Marini... ufff. 

— No la conozco. 

— Yo tampoco la conocia hasta que la vi en esta peli y quede 
como loco. 

— ;De que va? 

— En un lejano pueblo de Italia vive una mujer alcoholica 
con sus dos hijos, un flaco rubio gay y la Bambola. Tienen 
un restaurante cuyo plato principal es anguila. Hacen como un 
avance rapido del tiempo hasta que la madre alcoholica muere 
de cirrosis mientras dispara con un rifle a un barco que explota 
como si estuviese lleno de dinamita. Los dos hijos quedan solos 
y deciden buscar un inversor para seguir adelante con el restau- 
rante y darle un toque diferente. A la especialidad de la casa, la 
anguila, querian agregarle otros platos como por ejemplo pizza 
con mortadela. 

— jBieeah! 

— Bueno, resulta que aparece un inversor. Un gordo pelado 
repugnante que invierte porque se enamora de la Bambola en 
cuanto la ve. 

— cQue hace? ;Lo compra? 


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Contar la plata 


— El gordo gestiona el restaurante y es recontra cuida con la 
Bambola. La sigue constantemente con la mirada y es muy ce- 
loso. La Bambola se hace la boluda pero sabe que el gordo esta 
enamorado de ella. En una la Bambola dice que al dia siguiente 
irian al parque acuatico a tirarse a la piscina por un tobogan al- 
tisimo, a lo que el gordo dice que no pueden ir porque estan de 
luto por la madre, entonces la Bambola remata: «no te preocu- 
pes, me pondre un bikini negro». La siguiente escena es el culo 
grande y precioso de la Bambola en un bikini negro subiendo 
para tirarse por el tobogan. 

— Jaja, buena escena esa. 

— Al final fueron los tres: la Bambola, el hermano gay y el 
gordo. En una de esas la Bambola ve a un tipo que le gus- 
ta. Un espanol moreno de nombre rarisimo. El hermano gay 
tambien lo mira y se enamora. Estan un rato viendo si el tipo 
mira a la Bambola o al hermano: por supuesto que la miraba 
a ella. Cuando se acerca y comienza a charlar con la Bambola, 
aparece el gordo y se la lleva. Pasa un rato, y mientras el gordo 
y el hermano duermen en las reposeras, la Bambola se va «a 
hurtadillas» con el tipo atractivo. Al rato el gordo se da cuenta 
de que la Bambola no esta y sale a buscarla hasta que la encuen- 
tra en la cima del tobogan a los besos con el tipo atractivo. El 
gordo sube a la cima del tobogan, forcejea con el tipo atractivo, 
este lo empuja al gordo quien se da la cabeza contra un fierro 
y muere. El cadaver del gordo se desliza inerte por el tobogan. 
El tipo atractivo va preso y la Bambola se siente culpable por lo 
sucedido asi que comienza a visitar seguido al tipo atractivo a 
la prision. En una de esas visitas el preso que esta en la cabina 
de al lado ve a la Bambola y queda hipnotizado, obnubilado 
por sus curvas avasallantes y su pelo rubio rizado. El tipo es un 
cubano que hizo en Fresa y Chocolate un papel muy delicado y 
sensible de un joven homosexual en epocas complejas. 


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Maximiliano Alvarez 


Aqui hace un personaje bruto, asqueroso, violento, pero con 
cierto aire atractivo. El nombre del personaje es Furio. Furio 
mira a la Bambola y le dice un par de disparates. La Bambola, 
asqueada, se va para no volver en mucho tiempo. Al tiempo, 
el hermano se pone a conversar con la Bambola y le cuenta que 
ha estado yendo a visitar al tipo atractivo, porque acordate de 
que al hermano tambien le gustaba el tipo, y dice que el Furio 
le esta haciendo la vida imposible porque quiere que deje de 
pensar en la Bambola a tal punto que manda unos tipos para 
que se lo violen en la cocina mientras el tiene que recitar a viva 
voz la receta de la pizza. La situacion es critica porque si la 
Bambola no va a hablar con Furio, este va a seguir haciendole 
la vida imposible al tipo atractivo. Esto es lo que le comenta el 
hermano y le sugiere a la Bambola que vaya a ver a Furio. En 
el medio de todo hay una escena que muestra a un Furio des- 
esperado de amor, con la piel cortada y la sangre que emana de 
los cortes. La camara se aleja y se nota que los cortes forman la 
palabra Bambola. Mediante unas triquinuelas carcelarias Furio 
logra estar a solas con la Bambola en una celda con aislacion 
acustica, esa que usan para los reos mas peligrosos. La Bambola 
intenta hablar con Furio, pero este lo unico que hace es mostrar- 
le el brazo cortado con su nombre y empieza a desnudarla como 
hiena rabiosa. La tira al suelo y la penetra salvajemente mientras 
le amasija las tetas. Ahi hay una toma muy buena. La camara 
asciende desde la celda y te muestra el paisaje fuera de la prision 
sonorizado por los gritos de la Bambola y la respiracion agitada 
de Furio. Muy excitante... 

— jSi, si! — comento Mariano notoriamente excitado. 

Al dia siguiente el hermano se encuentra con una Bambola 
destruida en lo emocional. Uno piensa que es por la vejacion 
sufrida pero pronto la Bambola comenta que esta mal porque 
esta confundida. Al parecer la experiencia con Furio le gusto. 


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Contar la plata 


Fundido en negro. La Bambola habla nuevamente con el her- 
mano. Esta embarazada de Furio. El hermano le dice que debe 
ir a contarselo. Ella va a ver a Furio pero no se lo cuenta. £1 se 
la pone con brutalidad otra vez. 

— Tremendo bruto ese Furio. 

— Eso no es nada: un tiempo despues, el hermano gay de 
Bambola va a ver al tipo atractivo a la prision. Llega y lo en- 
cuentra contento. Estaba contento porque Furio no estaba en 
prision: lo habian liberado por buena conducta. En ese momen- 
to sabe que empieza el infierno. Furio llega al restaurante donde 
esta la Bambola sola. El tipo la agarra y, luego de decirle puta 
un par de veces, la mina sale corriendo por el campo. El tipo la 
persigue hasta que la agarra, se tira encima de ella, la pone boca 
abajo, le dice un par de chanchadas lindas y le da un beso en el 
cuello. La Bambola cede y Furio se la da por el culo mientras 
babea como perro rabioso. 

Siguiente escena: la Bambola en bikini dentro de su casa. El 
tipo la agarra asi como esta, le saca la ropa y cogen de nuevo. 
Llega el hermano y escucha desde lejos los gritos de Bambola. 
Golpea la puerta un par de veces hasta que sale la Bambola 
con el pelo revuelto. Le dice al hermano que se vaya, que ella 
lo maneja. Cierra la puerta y a los cinco segundos se vuelven 
a escuchar gritos de Bambola. Furio maltrata a Bambola y el 
hermano lo nota. 

— Yo si soy el hermano lo mato. 

— iTenes hermana? 

— Si, diez anos mayor que yo. 

— iEsta buena; 

— Mmm... neeh. 

— Bueno, el hermano de Bambola se enoja porque sabe que 
Furio le pega, le grita y se la pone con violencia. Un dia discu- 
ten y Furio intenta matarlo pero el hermano escapa. 


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Maximiliano Alvarez 


Furio lo persigue hasta que el hermano se esconde en un bote 
dado vuelta en un lago. Furio deduce que el esta ahi asi que 
va a buscar gasolina, la rocia sobre el bote y lo prende fuego. 
Vuelve al restaurante y encierra a la Bambola. La toma como 
para cogerla de nuevo y Bambola le dice que aprenda a hacer 
el amor. Furio responde penetrandola con una anguila muerta. 
Furio sale de la habitacion donde tiene encerrada a la Bambola y 
se queda afuera comiendo mortadela hasta quedar dormido. Al 
otro dia Bambola intenta escapar rompiendo unas maderas y lo 
logra. Se escapa en una camioneta. Furio la persigue y le dispara 
hasta que la camioneta vuelca y cae al lago. Bambola sale de la 
camioneta y corre por la orilla del lago saltando de una piedra 
a la otra, descalza. Furio la persigue hasta que la agarra, le saca 
la ropa y, cuando se la va a meter de nuevo, aparece el hermano 
gay de Bambola, que le dispara dos veces con la escopeta de la 
madre alcoholica y Furio muere. Bambola lo llora. 

Al terminar la pelicula, Bambola se va del pueblo, como 
queria en un principio, pero el espiritu de la madre le pedia que 
se quedara a cargo de su hermano. Mientras, el hermano maneja 
el restaurante junto al tipo atractivo quien en prision redescubre 
su sexualidad. Fin. 

— Me gusto la trama. La voy a conseguir para mirar. 

— Mirala que por la Bambola vale la pena. Esta tan buena 
que llegas a entender la brutalidad de Furio. 

— iDonde conseguiste la peli? 

— La consegui en vhs en un video club que te alquila cinco 
por una semana a ciento veinte pesos. Si queres ver las mejores 
escenas, buscala en internet. Es de Bigas Luna, el de La Teta y 
la Luna y Jamon Jamon, con Penelope Cruz hecha un fuego. 

— Dale. 

Paso el descanso. Fue como de una hora y cuarto ese dia. 


82 


Contar la plata 


Mayo de 2005 

^DONDE ESTA MARTINA? 

...Nos preguntabamos todos a una semana de su ausencia. En 
la microficina: hermetismo. Natalia Sanz, Aldana y Superlabios 
no hablaban del tema. Otros allegados a las encargadas ponian 
cara de poquer transmitiendo el secreto, como si se tratara de un 
lenguaje encriptado asimetrico. Pero esa maldita clave privada 
aparecio y la noticia se filtro: la madre de Martina se habia sui- 
cidado. Se tomo un frasco de pastillas y despues se colgo. Al 
parecer ya lo habia intentado varias veces en su pueblo natal de 
Carmelo y esta vez funciono. Producto de este hecho, Martina 
no estaba yendo al trabajo porque estaba internada en el Vi- 
lardebo luego de una crisis nerviosa que derivo en un estado 
de shock por cuarenta y ocho horas. Decia que era su madre 
que habia reencarnado en ella y que le decia que habia un gran 
complot para que volvieran los militares al poder. 

Estuve triste durante los dias siguientes. Veia en Martina a una 
mujer con un gran deseo de superacion y un optimismo inofen- 
sivo. Una mujer inquebrantable. Resulta que estaba siempre al 
limite, pudiendo caer del cerro en cualquier momento. 

Anos mas tarde, viaje a Buenos Aires y encontre a Martina 
de uniforme en la aduana de Carmelo. Parece que le salio un 
trabajito municipal y se fue a su pueblo natal. De inmediato 
me send bien porque aun la imaginaba internada y medicada. 
Cuando me toco pasar por el puesto le di mi cedula y puse la 
sonrisa complice de «;te acordas^». Me dijo «Hola» con ojos 
vacios como de gato recien castrado y focalizados en un punto 
fijo en mi cara. No me reconocio. 


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Maximiliano Alvarez 


JUN 10 DE 2005 

EL DlALOGO DE BOLICHE 

Despues del ultimo periodo de examenes en 2004 deje de ir 
a la Facultad porque se me superponian los horarios y ademas 
estaba podrido de estudiar. Necesitaba ser un hombre de accion 
por un tiempo y no llenarme de material teorico academico. 
Queria dedicar mas tiempo a leer libros que me interesaran, me 
entretuvieran y que me sirvieran como influencia en el lento ca- 
mino hacia la escritura decente. Hasta ese momento solo habia 
escrito mediocres letras de canciones. Sabia que no era lo mio 
pero tampoco sabia que mas hacer. Lo unico que me motivaba 
a seguir adelante era saber que Cervantes escribio el Quijote a 
los cincuenta y ocho anos, asi que tenia tiempo para hacer de 
esto algo perdurable. Un dia comence un blog llamado «Ardiles 
Personas» y arranque a escribir lo que se me ocurrio despues 
de un par de vasos de vino suelto. No habia tema ni forma. 
Lo que pinto en el momento. Un dia era un cuento sobre un 
secuestro, otro dia era una denuncia de los males de la sociedad 
y luego una resena de un disco o una pelicula. El asunto era 
escribir porqueria y que con el paso del tiempo esa porqueria 
fuese aceptada por ir dentro del camion de la barometrica. 

Dada mi desercion de la Facultad, no veia a Patricia muy se- 
guido asi que la llame y nos encontramos luego de varios meses. 
De aqui en mas siempre nos veriamos cada tanto pero somos 
de esas personas que cada vez que se ven, aunque hayan pasado 
ahos, son los mismos de siempre. Sabiamos que la posmoder- 
nidad es la enemiga de las relaciones interpersonales y tambien 
sabiamos de forma implicita que ninguno habia cambiado de- 
masiado. Era un viernes de noche cuando nos encontramos. 
Fuimos a Alquimia, un boliche de reggae, porro, neohippies y 


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Contar la plata 


cerveza barata. Ya dentro del boliche, nos sentamos en una mesa 
del piso de arriba, pedimos una jarra de sangria y nos pusimos 
al dia: 

— iComo va esa vida; — mi habitual pregunta rompehielo. 

— Va. En mi casa todo mal como siempre. Mis viejos que 
no se hablan, mis hermanas que crecen y se van convirtiendo en 
planchitas 1 ...lo de siempre. ;Y vos; jComo vas con ese laburo; 

— Bien. Acostumbrado. A veces tengo la sensacion de que 
me voy a quedar para siempre ahi aunque sepa que no. Llego a 
entender a esa gente que se queda toda la vida en el mismo lugar 
solo por no querer algo nuevo, por no querer cambiar. No digo 
que sea lo mismo pero lo pongo en el mismo grupo genetico 
que las adicciones. 

— ;A que; 

— Al cambio de trabajo. Tenes que prepararte mentalmente 
para cambiar. Implica pila de estres porque no sabes como va 
a ser la nueva experiencia. Suponte que estas en una isla en la 
que solo hay pizza con muzzarella para comer, que resulta que 
es una de tus comidas favoritas, pero no lo que mas te gusta 
por lejos que es el asado o cualquier tipo de came con papas 
al homo, fritas, noisette, como venga. Entonces aparece un tipo 
desde el cielo con aire celestial, perfecto, gigante, como de diez 
metros, que producto de la ilusion optica pareciera abarcar todo 
el cielo: llamale Dios. Entonces te dice «Si accedes por esa 
puerta...», de inmediato se abre una puerta gigante hecha de 
nubes a la derecha del tipo grande, «...podes encontrarte con 
algo que puede mejorar radicalmente tu vida en esta isla, como 
por ejemplo, empezar a comer todos los dias asado como se que 
a vos te gusta, tener postre despues de las muzzarellas que te 
comes, o ambas: lo que sea. O, por otra parte, puede ser algo 
diferente a la muzza de todos los dias como mondongo que 
con el calor qu e hace en esa isla no creo que te vaya a gustar, 

1 Tribu urbana similar al “villero” en Argentina. Similar, no igual. 


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Maximiliano Alvarez 


o puede ser arroz con huevo frito, sopa, ensalada, mejillones, 
cualquier comida». 

— No es una situacion comparable. En el caso de la isla me 
quedo con lo que tengo, primero porque comer muzzarella todos 
los dias me encantaria, y segundo son muchisimo mas grandes 
las posibilidades de que te toque una comida fea que una rica, 
porque hablamos de comida que comerias todos los dias sin 
parar por un tiempo indeterminado, quizas para siempre, son 
mas las comidas que rechazarias que las que aceptarias. Por 
ejemplo, como decia el «Dios» de tu situacion, te puede tocar 
arroz con huevo frito. Normalmente es una buena comida pero 

para comerla todos los dias jagghh! Empezarias a vomitar a la 

tercer semana. 

— ;Y que hay que agregarle para que sea una situacion com- 
parable; 

— Bueno, para que sea comparable a la decision del cambio 
de trabajo, hay que agregarle alguna pista que te permita saber 
como viene la mano. O sea, que ese «Dios» tuyo de alguna 
pista en su discurso que permita vislumbrar el tipo de comida 
que vas a tener si pasas por esa puerta. Que te diga algo como 
«podes pasar por esa puerta y encontrar algo vivo pero no para 
tus intereses...» entonces te das cuenta que puede ser came y 
decidis pasar por la puerta. Y es comparable porque tambien 
puede suceder que interpretes mal el mensaje entonces pasas por 
la puerta y te empiezan a dar polio con arroz, que esta bien pero 
no es lo que querias. 

— Tenes razon, ahi seria comparable. ;Y vos que elegirias? 

— Mmm... yo elegiria pasar por la puerta. 

— Te tenes fe con el asado. 

— Si. Ademas, asi como aparecio una vez el tipo ese ofre- 
ciendo una puerta podria aparecer de nuevo en el caso de que te 
toque algo feo, ;no; Nadie dijo que iba a ser una unica vez en 


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Contar la plata 


tu vida solitaria en esa isla. 

— Ah, pero no se te escapa una. 

Asi seguimos por un buen rato. Mientras bajaba la sangria, 
las situaciones eran cada vez mas voladas y las soluciones mas 
que singulares. En una de esas nos levantamos y fuimos a bai- 
lar. Eran como las tres de la mahana y tocaba la hora de los 
Redondos. Sonaba «Queso Ruso». 

— jHay alguna mina que este buena en tu trabajo; — pre- 
gunta sonriente y con una ceja algo mas levantada que la otra. 

— Si, hay un par. Esta Fabiana que esta divina pero nunca 
me va a dar bola. Despues esta Natalia Sanz, una de las en- 
cargadas que tambien esta buena pero no se, no me gusta su 
actitud, es muy moralista y a mi la gente muy moralista me da 
hipocresia, falsedad. Hay demasiados estimulos como para que 
exista una extrema moralidad. 

— Te vas por las ramas. iTe gusta alguna o no; 

— Bueno, hay una pendeja, Tesa, que no se que tiene pero 
pienso bastante en ella. Nada del otro mundo pero no se, como 
que la quiero coger. 

— ;Asi nomas; 

— Si, me vuelve loco su inocencia. 

— Entonces te gusta pero de viejo verde que sos, jaja. 

— Tampoco exageres. Nos llevamos tres ahos nomas. 

— Asi que tiene dieciocho. Es una barely legal como te gusta 
decir a vos. 

— De la manera en que lo decis suena algo depravado. 

— Lo es... 

— Ta, dale, mandame castrar quimicamente y poneme una 
etiqueta de agresor sexual. 

— Si, si estuvieras en una pelicula doblada al espanol por 
Palmera Records serias un «bastardo hijo de perra». Aca en 
Uruguay sos un degenerado de mierda hijo de puta. 


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Maximiliano Alvarez 


— Para, tampoco exageres. Vos tenes diecinueve si no me 
equivoco, no; 

—Si. 

— iEntonces si yo te encarase seria un degenerado tambien; 

Le doy un pico. Pasan dos segundos de desconcierto. Me 
responde con un beso largo de lengua. Asi estuvimos largo 
rato. Estabamos muy borrachos por la sangria y la cerveza que 
pedimos para ir a bailar. Seguimos a los chupones una hora 
mas hasta que nos fuimos. Eran como las cinco y media de la 
manana. Salimos, caminamos un par de cuadras y nos sentamos 
en el cordon de una vereda al lado de un arbol. La invite a coger 
y me dijo que no. Me parecio sensato. Estabamos re en pedo. 
No ibamos a poder hacer nada. Mi cuerpo anestesiado por el 
alcohol no iba responder nunca. 

LA MANANA SIGUIENTE 

Estaba hecho mierda. Una resaca historica. Poco recordaba 
de la noche con Patricia y los chupones. Prendi la compu para 
boludear un rato con el Sensible Soccer 2 , y horas mas tarde me 
conecte unos minutos a internet para escribir en «Ardiles Perso- 
nas^ Al ingresar vi que habia algo de la noche anterior escrito 
en un estado deplorable: 

De «Ardiles Personas»: 

CONVERSACION ENTRE GUY WILLIAMS Y GENE 

SHELDON 

Gene: Oye Guy, A’rees en el future? 

Guy: A'Oino que si creo en el future? ^,Si creo que habra future? 

Gene: ; Si! 

2 El mejor juego de futbol para PC de toda la historia. Alguno podra discrepar. 


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Contar la plata 


Guy: iPues claro! 

Gene: que crees? 

Guy: ;Creo que lo habra! 

Gene: Si, claro. Pero, <‘,quc crees que habra en el future? ^Como imagi- 
nas el mundo cuando los anos empiecen en 20...? 

Guy: Pues, no me interesa mucho porque no creo que vaya a estar vivo... 
pero supongo que entre 1 990 y 2000 si lo estare asi que te contare lo que 
pienso de esa decada. 

Gene: Dime. 

Guy: Esto puede parecerte extrano, pero creo que para ese momenta 
encontraran la manera de darle vida a objetos inanimados. 

Gene: ^Que quieres decir? 

Guy: Quiero decir que, por ejemplo, la historia de Pinocho se podria ha- 
cer realidad, menos la parte del crecimiento de la nariz con las mentiras, 
por supuesto. Eso seria demasiado dificil de lograr. 

Gene: ^No te parece algo absurdo? 

Guy: Bueno Gene, tu empezaste con tu absurda pregunta. 

Gene: Ok. < Y como crees que lograran eso? 

Guy: No lo se... 

Gene: Quizas si el muneco es asistido por algun mecanismo... una ma- 
quina. 

Guy: Podria ser. O quizas un quimico, quiero decir, un componente 
quimico que al volcarlo en el objeto hace las combinaciones necesarias 
para crear un organismo vivo. 

Gene: Es interesante tu teoria aunque apoyo mas la idea de la maquina 
asistente. 

Guy: Tambien creo que en ese momenta lograremos descifrar lo que 
dicen los animales. 

Gene: iPero que dices Guy! Los animales no pueden articular un enun- 
ciado... no les da el cerebro. Eso no puede suceder. 

Guy: Me refiero a que conoceremos sus pensamientos. 

Gene: Pero Guy, los animales no piensan. Se guian por el instinto. 

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Maximiliano Alvarez 


Guy: Quizas tus animates sean asi pero yo estoy seguro que los mios 
piensan. Mira, el otro dia mi gato logro comerse las pastillitas del paquete 
que yo habia guardado en una caja en el bargueno y no hay manera de 
que haya logrado hacerlo sin un minimo de pensamiento. Es decir, tuvo 
que pensar en donde guardo las pastillas y en como abrir la caja. 

Gene: Ok. Piensan pero sin profundidad. Si los humanos pensaramos 
como animales estos serian nuestros pensamientos: «sexo, sexo, sexo, 
no morir, no morir, no morir, sexo, no morir, comer, comer, comer, caca, 
sexo, sexo», pne entiendes? 

Guy: Si. 

Gene: Pues asi piensan los animales... ^Que otro pronostico tienes? 

Guy: No mucho mas. Lo otro que siempre he pensado es que habra una 
organizacion dentro de cada estado que acudira en la ayuda de aquellos 
que tienen pensamientos oscuros. A los bebes de ese momenta se les co- 
locara en el ombligo una especie de aro que detectara los pensamientos 
oscuros. 

Gene: <;Que es un pensamiento oscuro? 

Guy: Seguramente tuviste uno alguna vez. Es un sentimiento de muer- 
te que te aborda por una fraccion de segundo. A mi me sucede cuando 
voy a cruzar la calle. En una milesima de segundo me veo atropellado y 
expulsado decenas de metros hacia adelante, y mi cuerpo cae destrozado 
en el pavimento, o camino por la acera y algo pesado y grande me cae en 
la cabeza: un pedazo de honnigon de una casa vieja, un tablon, algo que 
me destruye la cabeza y trozos de materia gris quedan expuestos en plena 
acera. No es algo suicida. No tienes que estar deprimido... simplemente 
sucede. Un pensamiento oscuro. 

Gene: Entiendo. He tenido pensamientos oscuros cuando voy a caballo. 
Pienso que voy a caerme pero no completamente sino que mi pie queda 
atado y me arrastro por el camino sufriendo raspaduras que dejan mi piel 
al rojo vivo, y luego se ven mis huesos que alii estan... expuestos, blancos, 
en contacto con la superficie empedrada. Tambien imagino que recibo 
golpes del caballo y de a poco el rostro se me desfigura. Luego me veo 

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Contar la plata 


en un documental de esos que cuentan las tragicas muertes de algunos 
personajes celebres. Lo bueno es que me volvere celebre gracias a mi 
muerte. 

Guy: ;Ese es un autentico pensamiento oscuro, Gene! 

Gene: Volviendo a la organizacion y al aro... /,Por que van a controlar 
estos pensamientos? 

Guy: Para que el mundo sea perfecto y todos esten obligados a pensar en 
positivo. Es el paradigma vencedor. Ganaran los idealistas. Los realistas 
seran controlados ya que son los que mas pensamientos oscuros tienen. 

Walt Disney: Hola muchachos, no pude evitar escuchar su conversacion 
y me parecio muy interesante, pero vayan a trabajar que ya aparecio el 
gobemador y la chica esa que desaparece a cada rato. 

Guy: Si, senor. 

Gene: Si, senor. 


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Maximiliano Alvarez 


Julio de 2005 

INGREDIENTES BARATOS 

Noche de cine porno con el Topo y el Munua. Era una linda 
noche de sueldo recien cobrado asi que arrancamos para el Pri- 
vate de la calle Convencion. El Private era el unico cine porno 
que visitabamos porque era muy limpio. No habia rastros de 
pajas de otros, a quienes imaginabamos vestidos de gabardina 
llena de manchas y sombrero estilo detective de Los Angeles 
de un policial negro. Ademas habia papel higienico por todas 
partes. Muy importante. 

Antes de entrar nos fumamos un porro para agudizar nuestros 
sentidos y, mas tarde, cagarnos de risa con algunos dialogos de 
las peliculas. El Topo se ponia muy paranoico cuando fumaba 
asi que, al final, fue un duelo jamaiquino entre el Munua y 
yo. El Munua era un tipo de aspecto «metal pesado». Cara de 
mohicano, peludo, orejas perforadas, tez ligeramente negra. Un 
metalero tipo Herrumbre pero algo influenciado por el mi-metal 
de Korn, Coal Chamber, entre otras. A esa altura empezaba a 
dar vergiienza hablar de Korn porque habian sacado el Untou- 
chables: una porqueria de album. Todo lo bueno que habian 
hecho hasta entonces fue sepultado por ellos mismos y su repe- 
ticion de formula con ingredientes baratos. 

Nos fumamos el porro e ingresamos. Mientras caminamos por 
el largo pasillo oscuro fuimos sintiendo gemidos cada vez mas 
intensos. Durante ese pequeno momento en el que vas por el pa- 
sillo siempre te entran unos nervios terribles, como si al final del 
pasillo hubiese un escenario y cuarenta mil personas esperandote 
a los gritos. Entramos en la sala y nos sentamos en la ultima 
fila. El ritual era siempre el mismo. Primero nos sentabamos en 
la ultima fila a esperar que los ojos se adaptaran a la oscuridad 


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Contar la plata 


para luego buscar un lugar mas adelante y con poca gente alre- 
dedor. Luego cada uno hacia la suya. El Munua, por ejemplo, 
siempre se iba a una sala individual con el primer gay que le 
quisiera chupar la pija de onda. Habia pocos heterosexuales en 
los cines xxx, por lo que eramos muy codiciados y cada vez 
que ibamos siempre recibiamos muchas ofertas de chupadas o 
de «darnos una mano». El Topo es reservado, nervioso, para- 
noico y muy tacano. Tiene una cara muy exotica, tipo vasco, 
cabello rubio enrulado y ojos claros, lo que lo hace algo mas 
atractivo que nosotros, simples mortales de pelo castano. Los 
gays le pasaban ofreciendo favores pero el Topo siempre se ne- 
gaba. Tampoco se masturbaba en las butacas. Solo miraba la 
pelicula. Miraba fijamente la pantalla sin seguir movimientos 
con la cabeza. 

Yo siempre me alejaba un poco del Topo y a los dos o tres 
minutos me masturbaba. El porro tiene un efecto muy afrodisia- 
co en mi, por lo que apenas siento un gemido y ya estoy on fire. 
Se imaginaran que uno no va al cine porno porque la peli que 
van a dar tiene buenas resenas y, en caso de querer saberlo, no 
existe un IMDB del porno que ayude. Hay que ser intuitivo y 
apostar por el nombre. 

Es muy probable que uno siempre ingrese en la mitad de una 
pelicula cualquiera, la que toco ese dia. Y ese dia toco «La 
Fuente 6», un clasico de los 80 s con Peter North, un tipo pa- 
recido a Guy Pierce —el de «Memento»— , que se destacaba por 
su enorme pene y mas aun por sus interminables acabadas en 
las caras de las pornstars del momento; en ese caso, Kari Foxx. 

Lo malo era que tenia que contenerme mucho porque si no 
acababa a los cinco minutos y luego tenia que ver la peli por un 
rato sin estar excitado, lo cual era muy embolante. Asi que ver 
una peli porno drogado era todo un juego mental. Tenia que es- 
tar muy concentrado y esperar el momento adecuado para largar 


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Maximiliano Alvarez 


la fuente justo cuando Peter largaba «La Fuente» sobre Kari. 

A los cuarenta y cinco minutos todos estabamos satisfechos, 
el Munua volvia feliz de la individual y arrancabamos. Nunca 
hablamos del asunto «siempre me voy con un gay apenas llego» 
del Munua. Si bien ibamos al mismo lugar a estimularnos, no 
profundizabamos en algunos asuntos que hacen a la verdadera 
amistad. Eramos tipos duros y no hablabamos de esos asuntos. 


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Contar la plata 


Septi embre de 2005 

EL BLINDADO Y LAS COMPANERAS 
TRISTES 

En el blindado ibamos todos como miembros de una secta 
clandestina. Sentia que iba a ser lo mas parecido a estar dentro 
de un tanque de guerra sin haber querido nunca estar dentro de 
uno. Todos apretados en pequenos bancos largos. El clima era 
siempre distendido, aunque habia en el aire un toque de tension. 
Cada tanto me caia la ficha del dinero que cargaba y que habia 
gente que podia matarte para llevarse lo que habia en el blin- 
dado. Ya habia pasado una vez. El conocido «Cotorra Loca» 
asalto uno de los blindados y mato a quemarropa al padre de 
Silvana Olivera, una de mis companeras de oficina. Ella era 
muy callada y religiosa. Era testigo de Jehova. Siempre andaba 
de pollera, sonreia poco y nunca festejaba su cumpleanos. Era 
muy amiga de Martina, quien habia sufrido tambien la muerte 
tragica de su querida mama. Pobre Martina. Esa joven alegre 
que hacia mas de un ano me habia ensenado a contar la plata y 
depurar los billetes, con una practica pedagogica que el propio 
Julio Castro felicitaria, estaba ahora perdida en su inconsciente, 
internada en estado psicotico, quizas cerca de ascender por la 
misma escalera que su madre. Por suerte la vi hace poco, viva, 
en su trabajo, aunque sus ojos seguian desorientados y vacios. 
Tal vez aun busca esa escalera. 

Al principio lo del blindado me parecia una gran aventura, 
pero con el tiempo me empezo a carcomer. Eso de que en cual- 
quier momento podia pasar algo era muy estresante, y eso que 
iba a lugares en apariencia inmunes a cualquier ataque, como el 
Hospital Militar o una mutualista. De pronto pensaba que igual 
con tal de llevarse la plata algunos son capaces de entrar a una 


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Maximiliano Alvarez 


iglesia y matar a un cura. Justo te puede tocar un chorro con 
problemas psiquiatricos o con falta de empatia como ensenan los 
programas del Discovery sobre asesinos seriales. 

Todo lo anterior empezo a meterse en mi cabeza con el tiempo 
y supongo que al resto de la «tripulacion» les pasaria aun mas. 
Elios eran los que tenian que defender la fortaleza en caso de 
algun ataque. Elios tenian que disparar, atrincherarse, arriesgar 
su vida por dinero de terceros. Yo lo unico que podria hacer 
en un caso asi seria esconderme y temblar de miedo. El mundo 
del policia es muy tensionante y la unica compensacion es una 
microscopica parte de la plata que contaba y ellos luego custo- 
diaban a diario. 

Si no pasaba nada, llegabamos al destino y bajabamos. No 
todos juntos. Primero bajaban los de chaleco y escopeta junto 
con los policias uniformados que iban en un auto detras del 
blindado. Una vez posicionados, salia junto con el portavalores 
y nos dirigiamos al cajero. Era un operativo importante y con el 
tiempo me acostumbre a ser foco de atencion. Al poco tiempo, 
toda esa parafernalia era moneda corriente; no tenia nada raro 
ni exotico: era mi trabajo. A veces me imaginaba bajando en 
slow motion con la banda sonora de «Un detective suelto en 
Hollywood)) pero solo cuando hacia mucho calor y mi mente 
entraba a delirar. 

Era septiembre de 2005 y la primavera se acercaba radiante. 
Era una buena epoca para andar en los blindados. En verano era 
insoportable. Te derretias mal. Mismo que habia como cuarenta 
grados o mas ahi dentro. Muchas capas de metales resistentes, 
poco espacio, muchas personas, imaginate. Asi que septiembre 
era una buena epoca, pero a la vez te iba advirtiendo que se 
venia el calor de nuevo, por eso uno andaba siempre con aires 
nostalgicos. 


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Contar la plata 


OCTUBRE DE 2005 

INFLUENCIAS PADRASTRO-HIJ ASTRA 

Sobre la primavera de ese ano me empece a colgar con Serra- 
na, la «madre» de todos. Mi atencion se habia ido de Tesa y se 
volcaba al gran culo de Serrana. Comence a acercarme y a darle 
charla. Buscaba excusas para estar cerca de ella y el periodo mas 
fructifero fue cuando consegui ayudarla a controlar los cheques 
de los depositos. Alii nos sentabamos los dos en una mesa y yo 
aprovechaba para conocerla mientras veiamos que los cheques 
tuvieran numero de cuenta, telefono y firma: 

— iVivis sola; 

— No, vivo con mis padres desde que me separe. 

— iVivis muy lejos; 

— Si, vivo en Nuevo Paris, por alia por Triunfo y Carlos 
de la Vega. 

— jMira! Yo vivia por esa zona. En Carlos de la Vega habia 
un almacen al que iba seguido — acote referiendome al del viejo 
O’Hara, que en paz descanse. 

— Ah, ;si; Entonces conoces el barrio. 

— Si. Mi abuela vivia cerca de ahi. A veces cuando me que- 
daba con ella ibamos a una feria que pasaba por Triunfo. 

— Si, la feria, claro. 

— No me gustaba ir a la feria. No tanto porque la feria fuese 
fea o aburrida en si, sino porque me gustaba mucho quedarme 
encerrado con mis autitos en ese universo de estrellas del deporte 
de todo el mundo y yo como presidente de mi FIFA (Federa- 
cion Internacional de Futbol con Autitos). 

— Pa, se ve que te gustaban mucho jno; jTe gustan los autos; 

— No, no me gustan nada. Soy muy poco hombre en ese 
sentido. Te hablo de futbol, de mujeres pero de autos no se 


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Maximiliano Alvarez 


nada. Ahi me quedo en cero. Cuando era chico jugaba con 
autitos pero al futbol. Los agarraba como si fuesen jugadores y 
los hacia patear un dado que hacia de pelota. Era muy diverti- 
do. Hacia campeonatos. Primero hacia un campeonato local de 
autitos en el que cada autito era un pais. El color de cada autito 
me ayudaba a determinar su pais. Los mas raros eran los autitos 
de Lituania y Cuba. 

— Pa, nunca conoci a alguien que hiciera eso con autitos. 

— Si, bueno, cada uno con su locura, ;no? Me gustaba su- 
mergirme en mis pensamientos y... como que mi mejor amigo 
era la imaginacion. 

— Pa, estabas re solo. 

— No, tenia amigos pero yo solo me divertia pila. A veces nos 
quedabamos con mi hermano en lo de mi abuela y el se iba a 
jugar con los amigos mientras yo me quedaba en mi mundo de 
objetos inanimados que cobraban vida y eran grandes estrellas 
del futbol. Incluso muchos se destacaban por sus habilidades 
y otros por ser muy malos. La forma del autito hacia que 
fuera mas facil manipularlo que otros. Por ejemplo, los mini- 
camioncitos eran lo peor. No Servian para nada. Pateaban para 
cualquier lado. 

— Asi que eras como un pequeno nino loco. 

— Y no termina ahi. Despues de terminado el campeonato 
local, comenzaba el mundial. Alii elegia a los mejores autitos 
que formaban la «seleccion», entonces jugaban contra otras 
selecciones como la de ruleros, los comunes y los que se calientan, 
la seleccion de pilas que era muy mala y una seleccion de pinzas 
para el pelo que tambien era de lo peor. 

Serrana estaba deleitada con mi historia demente de objetos que 
cobraban vida para jugar un campeonato de futbol — aunque 
para mi era lo mas normal del mundo—. Nunca me parecio raro 
pero a la gente si. 


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Contar la plata 


— iQue nino loco por favor! 

— iQue! jMe vas a castigar; 

— Jaja, no... 

— ;Por que no salimos un dla, nosotros dos? 

— Si, puede ser. 

— Si... vamos a la playa. 

— Dale. 

— Te paso a buscar a tu otro trabajo y vamos. 

— Bueno. jCuando; 

— No se. ;E1 sabado podes; 

— Puedo. 

— Sabado entonces. jA que hora sails; 

— A las tres. 

— Dale, estoy ahl. 

— Bueno. 

jHecho! Tenia una cita con Serrana para hacer travesuras en 
la playa. Nunca habla estado con alguien diez anos mayor 
que yo pero siempre hay una primera vez y ella valla la pena. 
No esperaba comenzar una relacion ni mucho menos, tan solo 
flirtear un poco, unos besos, unas apretadas, tal vez sexo, nada 
mas. Otra intencion no tendrla sentido. Eramos muy diferentes. 
Ella buscaba un hombre que reemplazara al padre de su nena y 
yo buscaba una mujer de mi edad que entendiera los problemas 
de nuestra generacion. 

Pasaron esos dos dlas. Era un sabado bien soleado, precioso 
para ir a la playa. Yo estaba muy contento porque sabla que la 
iba a pasar bien. Lo presentla y ademas me sentla seguro con 
Serrana. Sentla que podia ser casi yo mismo. Digo casi porque 
tenia que disimular que no querla ni que jamas se me pasarla 
por la cabeza sustituir al padre de la nina —el ultimo de mis 
intereses en la vida— . Tenia que ponerme un disfraz de alguien 


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Maximiliano Alvarez 


mas responsable que yo. 

A las tres en punto la pase a buscar por el Multiahorro de 
Propios cerca de la playa. Demoro un rato pero a la media hora 
salio. Caminamos despacio por Propios hasta la rambla char- 
lando de asuntos de su trabajo. Yo le preguntaba como hacia 
para trabajar en dos lugares tantas horas y ella respondio que 
no tenia problema en hacerlo, que estaba para eso. Yo me sentia 
un pendejo total. Sentia que mi vida era un cumulo de privi- 
leges de un hijo de senador del Imperio Romano. Yo era un 
londinense y ella una inmigrante ilegal turca enamorada de un 
nigeriano. Ella tenia treinta y dos y luchaba por mantener a su 
hija con dos trabajos. Yo vivia con mis padres y lo que ganaba 
lo volcaba en alcohol, porro, cigarros, comida en los carritos y 
crema para el acne. Por dentro me sentia un degenerado, una 
escoria, un juez al que le gritan «jlaaaaarva humaaaaana!», pero 
por fuera trataba de ser un igual frente a ella aunque tuviese 
pocos argumentos. 

Llegamos a la playa con una Paso de los Toros en botella de 
vidrio. Nos sentamos debajo de unos arbustos en la playa y 
alii charlamos largo y tendido sobre sus padres, mis padres, su 
familia, su hija, su ex, sus aficiones, mis aficiones. Confirme 
que teniamos muy poco en comun aunque eso no disminuia mi 
deseo que ya era mas bien carnal. En un momento comence con 
mi previa al ataque asi que la empece a halagar: lo bien que le 
quedaba la ropa; lo linda que era; la buena persona que se no- 
taba que era, azucares del estilo. Luego de esto, me lance a por 
un beso y funciono. Nos empezamos a besar con lengua y meti 
mi mano por debajo de su blusa para acariciar su espalda. Al 
rato la levante con fuerza y la puse encima de mis piernas. Pude 
sentir esa cola esponjosa que daba de lleno contra mi miembro 
semi-erecto. Si era por mi ya estabamos desnudos en algun lado 
pero habia que ser paciente. Ya habia logrado algo importante. 


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Contar la plata 


Tan solo esos besos que nos dimos podian convertirse en parte 
de una anecdota de anos en la empresa. Eso no sucedio porque 
todo esto lo mantuvimos en extremo secreto. Fue el secreto mas 
«ninja» que tuve que mantener. 

Seguimos a los chupones en la playa hasta que en un punto 
ella se distancio un poco, se dio cuenta de que estaba en el jue- 
guito adolescente con un pendejo companero de trabajo y alii se 
termino la historia. Le cayo la flcha. No habia encontrado un 
nuevo padre para su hija. 


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Maximiliano Alvarez 


OCTUBRE DE 2005 

DOS DIAS LARGOS 

1 El incidente de la Foto de la 
Hermana / Miguel y la Vida de 
Carcel . 

Era octubre y comenzaba la temporada alta para los festivales 
de musica y cualquier otro espectaculo al aire libre. No hay 
nada como una masiva muchedumbre en un parque del interior 
rociada con alcohol, cargada de feromonas, lejos de los padres 
y, por lo tanto, de las prohibiciones. En este caso se trataba del 
Pilsen Rock, una idea muy divertida para los pendejos que po- 
drian asistir y disfrutar de las bandas en boga, y por otro lado, 
un negocito muy rentable para la marca de cerveza que, aunque 
no vendia su alcohol, marcaba a fuego a decenas de miles de 
cerebros con su publicidad omnipresente. 

Arrancamos con Jomi de La Banda de las Canicas y mi her- 
mano Johnatan. Primero pasamos a buscar a Jomi a la escuela 
de policia donde estaba haciendo el curso para ser uno de ellos. 
Lo esperamos un rato hasta que, luego de quince minutos, salio 
vestido con el uniforme de entrenamiento: remera blanca lisa, 
pantalon deportivo azul y championes marca perro. Jomi no 
queria ser policia pero tampoco pensaba en otra profesion, asi 
que simplemente siguio la carrera del padre, quien llego a ser 
Comisario Inspector hasta que fue en cana por robar came que 
iba destinada a los presos y le dieron de baja. Eventualmente le 
hizo un juicio al Ministerio del Interior y demostro que era ino- 
cente y que en realidad le hicieron una cama para que lo rajaran 
puesto que, al parecer, el padre de Jomi era muy reglamenta- 
rista en su funcion y no dejaba cometer irregularidades. Fue asi 


102 


Contar la plata 


que entre los altos mandos y subalternos cercanos a Miguel, el 
padre de Jomi, conspiraron para borrarlo y poder seguir con 
los chanchullos. Al final logro retirarse con el cobro mensual 
correspondiente. 

Luego pasamos por una boca a comprar porro y nos fumamos 
uno en casa de Jomi. Quede muy drogado y empece a mirar 
un punto fijo. Ese punto estaba en la misma direccion donde 
colgaba un cuadro con una foto grande de la hermana de Jomi 
en su cumpleanos de quince. En ningun momento quise enfocar 
la mirada en la foto como un pajero, solo coincidio con el punto 
en el vacio. Cuando me di cuenta del infortunio desvie rapido 
la mirada y mire de reojo a Jomi que me observaba y esperaba 
con paciencia que terminara mi paja mental: 

— ;Te gusta la foto; — pregunto esbozando una sonrisa per- 
versa. 

Yo sonrei y le explique mi viaje. No me creyo demasiado pero 
como tambien estaba drogado no le importo. Creo que se ca- 
lento un poco mas cuando mi hermano le dijo : 

— jChe, esta buena tu hermana! jCuanto tiene ahora; 

Esa pregunta borro todo lo que habia pasado antes. 

Al rato llego el padre de Jomi mientras nosotros seguiamos en 
el living de la casa. Esperabamos que pasara a buscarnos una 
camioneta para arrancar a Durazno. Miguel se sento con noso- 
tros y hablamos: 

— ;Es verdad que conociste a Pablo Goncalvez, el asesino 
serial; 

— Es verdad — respondio orgulloso — . Lo conod en Carcel 
Central. 

Ignoraba que nosotros sabiamos todo lo que le habia sucedido. 

— Buen tipo ;eh; Muy educado, cordial. Era de los pocos 
que no tenia cara de haber hecho algo. Nadie podia imaginar 
sus manos en el cuello de una mujer, presionando con fuerza 


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Maximiliano Alvarez 


hasta que la mirada de la victima se congela, y su cara pasa del 
terror a la inercia, a los musculos que se relajan para siempre... 
yo nunca tuve una persona muerta en mis brazos pero si se me 
han muerto gatos en los brazos y al menos tengo una idea de lo 
que es un cuerpo vivo y uno muerto. No me puedo imaginar lo 
que debe ser sostener un cuerpo sin siquiera un puto musculo 
tenso. Dificil de cargar. 

Pasados unos segundos de incomodidad, con la sutileza que 
nos permitia la locura, tratamos de cambiar el rumbo (no el 
tema) de la conversacion: 

— Parecido a Riki Musso el del cuarteto, jno; 

Miguel no tenia elementos para afirmar esa comparacion asi 
que siguio: 

— Los presos le temian. Era el Ted Bundy uruguayo. Habia 
un pequeno grupo que le habia perdido el miedo, o mas bien 
ganado curiosidad, que se reunia a jugar a la conga con el. 

— iY de que hablaban? 

— De lo que se habia en cualquier lado. Politica, futbol, la 
familia, lo que hizo cada uno para estar ahi. Porque son todos 
inocentes, ;viste? Ninguno hizo nada... a todos los cagaron. A 
mi me cagaron de verdad pero ta... 

— jHabia algun otro delincuente conocido? 

— Que yo sepa, no. Casi todos de guante bianco. Anonimos 
que se llevaron millones... ah, para... estaban los Peirano. Nadie 
hablaba con ellos. Todos les habian hecho la cruz. Ademas, 
ellos no querian hablar con nadie, eran como una logia, una 
secta. Despues de los violadores ellos eran lo peor. Todos sabia- 
mos que habian cagado a medio pueblo, asi que en ese sistema 
de gente mas o menos jodida, los Peirano eran mas jodidos que 
Goncalvez. 

— Eso puede ser por la sociedad machista — alegue. Se ve 
que en el subconsciente es mas jodido robarle millones de do- 


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Contar la plata 


lares a la clase media que asesinar y violar un par de mujeres. 

Todos quedamos en silencio. 

Se escucho una bocina... era la camioneta que nos llevaba a 
Durazno. Una combi vieja llena de gente desconocida con bo- 
tellas de vino cortado con Sprite y jugo rectificado 1 . 

El viaje en esa combi valid cada peso que pusimos para el 
combustible. En ella iban Gandhi, mecanico de bicicletas, 
treinta y dos anos con aspecto de cuarenta y tres, pelo largo 
enrulado e hirsuto, despeinado pero bien cuidado o al menos 
lavado todos los dias con shampu Suave; Giovanna, esposa de 
Gandhi, veintisiete anos con aspecto de treinta y ocho, cabello 
castano claro y cara de pocos o ningun amigo. Aparte de ellos, 
viajaba Danilo, un guacho de acento muy canario de Melilla; 
Marcelo, otro canario con un palito de dientes en la boca y Ja- 
vier el conductor junto a su novia Karen, una morocha de ojos 
verde oscuro y un menton algo pronunciado aunque no llegaba 
a conformar una cara de luna en fase cuarto menguante. 

La combi iba con una carga abundante de alcohol y perso- 
nas asi que, despues de dos horas, llegamos al parque donde 
se llevaria a cabo el festival. Apenas bajamos —todos borra- 
chos de jugo rectificado a excepcion de Javier y su novia— nos 
despedimos a los abrazos. Eramos todos extranos cuando nos 
conocimos, pero grandes cantidades de alcohol guerrero en un 
espacio reducido pueden generar amistades tan entranables como 
efimeras. 

Teniamos dos intereses en ese festival: ver a Motosierra y a los 
Buenos Muchachos, bandas que nos partian la cabeza en ese 
momento, y luego levantar unas neo-hippies en la noche, en es- 
pecial esas de calza ajustada color lila o verde fuerte. En realidad 
no importaba el color. 

Llegamos borrachos al festival y apenas ingresamos al predio no 

1 Jugo de naranja con alcohol rectificado. 


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Maximiliano Alvarez 


dejabamos de cruzar gente, gente y mas gente. Era una corriente 
incesante de todo tipo de personas en diferentes estados. La gran 
diferencia es que se notaba que esa vez habia comida, que habia 
escaseado en ediciones anteriores. Nosotros nos tambaleabamos 
para esquivar a la gente, pareciamos personajes de un juego de 
Atari bien basico, esos de eludir macaquitos y acumular puntos 
hasta el infinito. Cuando vimos que no podiamos avanzar mas 
nos sentamos —a mas de setenta metros del escenario— . No habia 
pantalla gigante y los que tocaban se veian bien chiquitos. En ese 
instante tocaba RendHer, la banda nueva de la preciosa Stella 
Maris, ex-cantante de Elefante, una banda que comenzo siendo 
horrible y mejoro poco a poco hasta convertirse en referente de 
la movida electro-rock en Uruguay. Ese nuevo proyecto de 
Stella Maris no me conmovio en lo mas minimo y las canciones 
dejaron de interesarme al segundo veinte. Ademas, la banda 
se veia desde muy lejos como para por lo menos disfrutar del 
satisfactorio cuerpo de Stella Maris. 

A una hora de haber llegado estabamos harto euforicos y en 
plan desenfreno. Empezo Motosierra y nos volvimos locos. Go- 
zamos los primeros temas y nada mas ya que al tercero notamos 
que estabamos demasiado lejos como para entender algun arreglo. 
Era una pelota de sonido indefinido. Lo vimos y escuchamos 
igual con bastante atencion. En el «entrebandas» nos pusimos a 
buscar pendejas neo-hippies para charlar, pero nuestros cerebros 
navegaban en un mar de estupidez. Despues vino el plato prin- 
cipal para nosotros: los Buenos Muchachos. Atardecia cuando 
comenzaron y sonaban muy bien en comparacion con Motosie- 
rra. Tocaron algo asi como media hora y fue lo que queriamos 
ver. Quedo algo corto pero era comprensible porque tocaban 
como diez bandas. Ya en esa epoca no nos gustaba la Trotsky 
ni La Vela Puerca, que eran quienes cerraban. Nos fuimos a la 
ciudad, encontramos una plaza, nos recostamos en un arbol y 
caimos dormidos. Quizas fueran las nueve de la noche. 


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Contar la plata 

DOS DIAS LARGOS 
2 Ciudad Tomada / El Pueblo 
Amargado / Espanolas 

Nos despertamos a eso de las 3 AM, congelados y todavia 
borrachos. Intentamos dormir un poco mas, pero hacia mucho 
frio. Ya no era posible volver a caer en coma del pedo. Asi que, 
resignados, nos incorporamos y decidimos ir a la ciudad a ver 
como estaba el downtown 1 duraznense. 

Caminamos unas cuadras hasta la plaza central y al llegar en- 
contramos un gentio con botellas y cajas de vino en las manos. 
La ciudad era un caos. Parecia el 2015 de Volver al Futuro. 
Solo faltaba encontrar al villano que encontro el diario con los 
resultados del 5 de Oro 2 ...y las patinetas voladoras, obvio. 

Comenzamos a recorrer las calles y no dejaba de ver pendejas 
tiradas en la vereda listas para ser tomadas por esos que andan 
siempre en busca de reventadas. Nosotros fuimos a la plaza 
principal y nos sentamos a esperar que pasara algo. Al rato pa- 
saron dos guachas de veintitantos con calzas de colores y acento 
extrano. Iban riendo y tomaban algo que parecia vino bianco. 
Las detuvimos de inmediato para pedirles un trago y de paso 
comenzar con la charleta. 

— <De donde son; — pregunto Jomi. 

— Ella es de Valencia y yo de Madrid — responde la mas 
extrovertida, aunque no la mas linda. 

Yo tuve una ereccion apenas escuche ese acento de chica 
Almodovar. 

— ;Y que hacen por estos lados; 

— Somos psicologas sociales. Estamos haciendo unas pasan- 
tias en el barrio Borro de Montevideo. 


1 Centro de la ciudad. 

2 Juego de azar uruguayo. 


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Maximiliano Alvarez 


— jGuau! Esa no me la esperaba. Les pregunto de nuevo: 
iQue hacen por estos lados? — repregunto Jomi acusando su 
falta de empatia y cero altruismo. 

Las espanolas rieron. Estaban borrachas y felices. Yo tambien 
estaba feliz. 

La conversacion se intensified, las palabras y el alcohol viaja- 
ban y se diluian en nuestras gargantas y todos estabamos mas 
cerca unos de otros. Todo se calentaba y todavia no habiamos 
decidido quien se quedaba con quien dado que, habran sacado 
la cuenta, sobraba uno. Caminamos unas cuadras hacia las 
afueras de la ciudad y nos sentamos en una pequeha y semios- 
cura placita con el busto de un tipo de bigotes parecido a Stalin 
pero con el pelo un poco mas largo. Sofia, la mas extrovertida, 
conversaba con Jomi sentada pero inclinada hacia la derecha, 
mostrando algo del culo que tenia buena pinta. Yo estaba de 
ese lado. Lentamente me empezaba a refregar con su culo y a 
ella no le importaba. Mi hermano ya estaba trenzado con la otra 
espanola, Angustia. 

En una empece a besarle despacio el cuello mientras ella seguia 
hablandole a Jomi pero ya divagaba y suspiraba un poco cada 
seis o siete palabras. Jomi tambien comenzo a besarla pero mas 
grosero, con lengua babosa por el otro lado del cuello. Sofia 
parecia atrapada por dos gigantescas sanguijuelas y no lograba 
reaccionar. Se dejaba llevar por lo que parecia ser una expe- 
rience sexual con latinos, de quienes tantas palabras halagiienas 
hablan en materia amatoria. 

A pocos minutos de acometer en su cuello, Jomi ya le habia 
quitado la ropa interior a Sofia y la penetraba con furia. Yo 
me acerque y puse lo mio en su boca. Jomi tenia una poronga 
enorme y Sofia no paraba de gozar. Parecia decir chanchadas 
que no se entendian por lo que tenia en la boca. A mi hermano 
se la chupaba Angustia y el nos miraba con ganas de meterse 
pero sabia que no iba a poder. Nosotros estabamos muy en- 


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Contar la plata 


simismados en lo nuestro, aunque a veces nos mirabamos con 
Jomi y nos enviabamos pensamientos telepaticos. 

Sofia comenzo a jadear con mas euforia. Iba a llegar. Yo 
interne controlarme y mientras ella gritaba con la boca llena, 
saque mi pene y le rocie la cara con el semen que salio a la ve- 
locidad de la luz y en abundantes cantidades. Creo que nunca 
habia visto salir tanto de mi miembro. Su cara quedo blanca. 
De forma sorpresiva, aparecio tambien mi hermano y le lleno 
la cara con sus fluidos. Quedo mas blanca aun. De inmediato 
pidio algo para limpiarse. Mi hermano se saco la remera y se 
la dio. Sofia se limpio y se la devolvio. Mi hermano la agarro 
con la puntita de los dedos y la tiro a un costado. Angustia se 
paro, fruncio el ceno, resoplo y llamo a Sofia, quien nos sonrio 
y siguio su camino. Nosotros estabamos euforicos y a los dos 
minutos se nos paso y nos quedamos dormidos. 

Nos despertamos con el sol como una enorme brasa sobre 
nuestros cuerpos. Mi hermano tenia puesta la remera. Yo lo 
mire con la cara arrugada de asco y el me dijo: «;Que!». Le 
dije que se la sacara por lo de ayer. Mire a Jomi en busca de un 
complice, pero el levanto las cejas sin entender. «;Te acordas de 
anoche?», le pregunto. Jomi nego con la cabeza. Le pregunte a 
mi hermano. Tampoco se acordaba. Conte lo de las espanolas 
sin dar mucho detalle por la vergiienza. Basicamente les dije que 
conocimos dos espanolas, conversamos, nos pusimos en pedo 
y cogimos. No recordaban. Comence a dudar de lo sucedido, 
pero ;como saberlo? Me acerque a mi hermano, pellizque su 
remera, me acerque y oli: solo desodorante Dufour. 

Fuimos a la terminal y esperamos el primer bus que saliera a 
Montevideo. No nos interesaba quedamos todo el domingo en 
esa ciudad. La tristeza que transmitia era demasiado fuerte y nos 
pegaba a todos. Llego el bus y nos volvimos felices. Yo, como 
buen pendejo, quede medio colgado con Sofia, exista o no. 


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Maximiliano Alvarez 


Diciembre de 2005 

FIESTA DE FIN DE ANO 

La fiesta era en lo de Marquitos, el Brad Pitt uruguayo ver- 
sion pelo corto y una voz escalofriantemente aguda. Toda esa 
masculinidad que emanaba por cada poro de su cuerpo desa- 
parecia con sus primeras palabras. Tambien tenia esa suerte de 
inocencia que tiene la gente del interior. Si uno piensa en em- 
prendimientos titanicos es probable que alguien del interior este 
detras de ello por ese ideal de que si se hace con amor y esfuerzo 
tiene que salir bien. Asi vemos festivales de rock de diecisiete 
bandas, jornadas de intercambio masivas de constructores de 
aviones a escala y otros eventos de diverso estilo. Siempre hay 
gente del interior detras de todo esto. Y lo agradezco. Agradez- 
co ver personas con esa inocencia despojada del cinismo y la 
porqueria cultural que suele haber en una ciudad. No se muy 
bien lo que es. Solo puedo decir que la ciudad nos ha quitado 
algo... algo importante... quizas coraj e... quizas ganas... quizas 
estimulos visuales que no llevan a ninguna parte... ;Quien sabe? 
Marquitos era uno de esos tipos: bueno, inocente, sin ganas de 
profundizar en algun tema, como que no tenia muchos intereses 
mas que el futbol y la construccion. Nada mas. Su casa era 
grande y ordenada, con una barbacoa recien construida por el. 

Cuando llegue a la fiesta ya habia ambiente regado. Estaban 
divididos en dos grupos: el macho alfa Seba con su esposa, 
Superlabios, Natalia Sanz, Fabian y Joanna, una pareja de 
grasas Nivel Uno junto a Marquitos en el parrillero; Teo, Ma- 
riano, Tesa y Dumas sentados lejos del fuego. En el grupo del 
Seba, dominaba el Johnny rojo mientras que en el otro grupo 
predominaba la cerveza. De todas formas, ambos grupos estaban 
animados. El Seba ya se estaba poniendo Colorado y tenia una 

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Contar la plata 


sonrisa perpetua, Teo estaba con los ojos bien abiertos, como de 
sorprendido, y tambien tenia una sonrisa perpetua. 

Al llegar me sente con el grupo de la cerveza pero con un vaso 
enorme lleno de whisky. El Seba me sirvio y fue muy generoso. 
Cuando me sente, agarre una conversacion empezada sobre las 
prostitutas. Mariano continuo con un pensamiento que se habia 
interrumpido con mi llegada: 

— ...entonces, la lapida de la mina dice: «Fui meretriz en la 
ciudad de Bizancio y mio fue el amor que he vendido. Soy Ca- 
lirroe, experta en las artes de la voluptuosidad. Herido por las 
mordeduras del amor, Tomas puso este epitafio en mi tumba, 
mostrando asi la pasion que se apodero de su alma. Su corazon 
se derritio y se ablando como la cera». Me lo se de memoria 
porque me impacto esa consideracion que tenian con la prosti- 
tuta. Esto es una demostracion de como involucionamos en ese 
sentido. Los antiguos griegos lo veian como algo natural el tener 
mujeres como valvulas de escape a la vida conyugal. Les hacian 
monumentos y los ponian al lado de personas celebres y a nadie 
le molestaba, ni siquiera a las mujeres casadas. 

— Que loco el tipo que le hizo el epitafio. Como que se 
enamoro de verdad, ;no? — agrego Tesa que se comenzaba a 
interesar por el tema. 

— Se ve que si — coincidio Teo. 

— ;Por que decia «Arte de la voluptuosidad»? — pregunto 
Tesa sin encontrarle sentido a la fiase — . Porque a mi, arte de 
la voluptuosidad me lleva mas a las pinturas de este tipo que los 
hacia a todos gordos... se me fue el nombre ahora. 

— Botero — dice Mariano. 

— Ahi va, Botero. Me da mas Botero que sexo o lo que quie- 
ra que haya querido decir con voluptuosidad. 

— Si, es raro. Capaz que la traduccion del libro que lei no 
esta bien hecha. Lo unico que se es que esa expresion es algo asi 


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Maximiliano Alvarez 


como lo contrario al amor. Viste que nosotros a veces decimos 
«No es amor, es solo sexo». Seria algo asi. La voluptuosidad 
seria el sexo. 

— Ahora, si el tipo estaba enamorado de la prostituta y le 
grabo eso en el epitafio: jPor que no dejo a la esposa y se fue 
con ella? — pregunto Tesa a Mariano admirada por el gesto ro- 
mantico de Tomas para con Calirroe. 

— No sabemos si estaba casado, pero si lo estaba, no habia 
nada raro. Te digo que valia todo. No tenia necesidad de sepa- 
rarse. La esposa en la casa encerrada cuidando a los hijos y el 
con esa doble vida aceptada socialmente. 

— No entiendo... — dijo una Tesa desconcertada. 

— Es que es normal que no entiendas porque todo eso fue en 
una epoca en la que el concepto de «pecado» no existia enton- 
ces la gente no estaba reprimida por una piedra que dijera «No 
cometeras adulterio», jentendes? 

— Ahh... 

El grupo del parrillero hablaba del trabajo: que los cheques, 
que los sobres, que los portavalores, que los policias, que los 
nuevos, etc. Claro, las encargadas se pasaban metidas ahi dentro 
mas de la mitad del dia, asi que era normal que no tuvieran 
de que hablar mas que de la nada misma que sucede en una 
oficina. 

Una hora mas tarde ya estaba la ofrcina completa. Faltaron 
muchos nuevos que tal vez intuyeron no llegar a sentirse a gusto 
yendo a una fiesta de fin de ano con desconocidos. 

Yo estaba medio borracho al igual que casi todos. El grupo de 
la cerveza nunca se separo, mas bien se amplio. Se agregaron el 
loco Pablo, Eduardo y Martin. 

La fiesta fermentaba y de a poco aparecian los primeros actos 
decadentes. Primero el Seba, que empezo a perseguir a Natalia 
Sanz con su palabreria patinosa de borracho, y Natalia que huia 


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Contar la plata 


pero, al mismo tiempo, reia. La esposa de Seba en otra. Era 
muy evidente lo que hacia Seba, pero ella estaba enceguecida 
por la idea que tenia de el. Cuando la gente no quiere ver, no 
ve y listo. Teo que hablaba de musica electronica —que nadie 
escuchaba— , obsesionado con el house, mencionaba referentes 
anonimos para todos. El parecia pensar que todos le prestaban 
atencion. Su ego estaba mas borracho que el. Tesa estaba on 
fire y hablaba rapidisimo de pelotudeces relacionadas con la no~ 
che, la ropa y nimiedades de la rutina laboral. En una se colgo 
conmigo a hablar de todo eso y, mientras profundizaba en la 
relacion de los grasosos Fabian y Joanna, la pare y le dije: 

— iY si dejamos de hablar del trabajo? 

— Bueno, jy de que queres hablar; 

— De vos. De lo linda que estas. 

— Ah, callate. 

— En serio, estas para el secuestro. 

— iPara que; 

— No, que estas divina. Nada mas. 

Mantuve los ojos fijos en ella, me precipite hacia su boca y le 
di un beso de esos que te hacen temblar todo el cuerpo. Su sor- 
presa parecio canalizarse en el beso y le dio un gustito especial. 
Ella tambien temblaba. Yo ya estaba en las nubes por haberla 
besado, algo que hacia mas de un aho deseaba. Ahora habia 
que avanzar. Me la tenia que llevar. 

Al alejar nuestros labios uno del otro, nos quedamos inmoviles 
por un rato hasta que, de a poco, nos empezaron a hablar los 
que estaban alii, pasado el shock de haberse enterado de que 
Tesa y yo andabamos en algo. Con los minutos nos fuimos 
olvidando de lo que habia sucedido, aunque igual seguiamos 
juntos, uno al lado del otro. Nos sentiamos; nuestras caderas se 
rozaban, nos acariciabamos con el dorso de nuestras manos y, 
de a ratos, nos mirabamos. Me parecio que al menos esa noche 
la habia enamorado. 


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Maximiliano Alvarez 


La noche terminaba. Fuera de lo de Marquitos, el Seba se 
comia a Natalia Sanz sin ningun remordimiento como buen 
macho alfa. La esposa conversaba con Fabian y Joanna sobre 
como hacer para que el pan quedara bien esponjoso. El loco 
Pablo se puso en pedo y se cayo un par de veces. Superlabios 
estaba en plan lujuria. Queria a Sandino, un tipo alto y ancho 
que hacia anos estaba en la empresa, pero este se resistia. Creo 
que al final el sacrificado Jorge agarro viaje y se fue con ella y 
el loco Pablo en el taxi. 

El final de ese 2005 fue muy parecido a los anteriores. Chupe, 
acido, cabezas flotando... 


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Parte 3 



Contar la plata 


Enero DE 2006 

UN ROBO EN LA EMPRESA 

El 2006 empezo con una gran desaparicion de plata. De un 
dia para el otro se esfumaron siete mil doscientos dolares des- 
tinados a recargar un cajero. Parece que la maniobra fue no 
cambiar el cajon semi-vacio de los dolares por el lleno, dejando 
el cajero con los dolares que quedaban. Como no se suelen 
retirar muchos dolares esto salto al dia siguiente a ultima hora. 
Paralelamente, Ricardo Facciolo, uno de los que trabajaba en la 
oficina hacia mil anos y cuyo padre tambien trabajaba alii ha~ 
cia mas todavia, dejo de ir a trabajar sin avisar. No demoraron 
mucho en deducir que Ricardo se habia llevado la guita. 

La oficina estaba en shock. Ricardo era un tipo tranquilo, 
practico, reservado y eficiente. Lo unico sospechoso que tenia 
era ese bigote de mexicano que le daba aspecto de villano a 
cualquiera que lo poseyera, por lo demas, nada que reprochar. 
Tenia una novia que aparecia con un ojo negro cada tanto pero 
se sabia que no era Ricardo sino el padre de ella: violento y 
alcoholico. Cuando la vi por primera vez con el ojo negro le 
pregunte a Martina y ella me contesto con gran naturalidad: «Si, 
cada tanto viene asi. El padre le pega». 

A pesar de la casi certeza de que habia sido Ricardo el cul- 
pable del robo, la revision a la salida fue exhaustiva. No nos 
pusieron en bolas porque debe violar algun derecho del traba- 
jador pero fue lo unico que falto. Revision de bolsos, bolsillos, 
cacheos: parecia la entrada a un clasico. 

Termino la semana y Ricardo no aparecia. La empresa hizo la 
denuncia penal y al lunes de la semana siguiente lo encontraron. 
Estaba en Maldonado. Se habia gastado toda la plata luego 
de alquilar una casa, llenarla de menores de la zona, Johnny 


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Maximiliano Alvarez 


Walker y veinte gramos de merca. Lo primero que pense es que 
en algun momento le diagnosticaron una enfermedad terminal, 
mando todo a la mierda y se llevo la guita para reventarse hasta 
implosionar. Aun no sabemos bien que paso, solo que el padre 
hablo mucho con los altos directivos para que no siguieran con 
la denuncia y parece que los convencio. Mas adelante me entere 
que el viejo trabajo tres meses gratis luego del robo. 

Diez anos despues me encontraba en la cantina de un bar to- 
mando un whisky y en la tele del bar daban un programa dedi- 
cado al baby-futbol en VTV 1 . De pronto aparecio Ricardo y la 
leyenda abajo decia: «Ricardo Facciolo - Entrenador de Estrella 
del Norte». Se habia quitado el bigote de mexicano. 

PANOPTICO 

El clima laboral se enrarecio luego del robo. Las encargadas 
nos miraban con expresion de guardia carcelario que intenta 
encontrar al culpable de fabricar el corte incrustado en el cuello 
de un preso. Yo intentaba olvidar todo aquello y en la media 
hora me sumergia religiosamente en una biografia no autorizada 
de los Rolling Stones. Nadie me podia joder en ese universo de 
drogas de calidad, musica, sexo en aviones y trabajo flexible. 
Esa vida que se le presenta a algunos seres, los que mas se acer- 
can a las vivencias de un angel. 

Natalia Sanz estaba rara. A veces, se paraba en medio de la 
oficina y nos comenzaba a mirar detenidamente uno a uno. Nos 
estudiaba. Intentaba deducir quien seria el proximo en robar y 
nos lo hacia notar. Ella venia de una familia de policias pero no 
siguio el mismo camino. Arranco para Economia, y mientras 
terminaba la carrera, ejercia el poder desde la microficina y ul- 
timamente desde el propio centro de la oficina grande de forma 

1 Serial televisiva de Uruguay. 


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Contar la plata 


panoptica como si recien hubiese leido a Foucalt sin haberlo 
interpretado correctamente. 

Natalia Sanz era la que estaba mas buena de las tres encarga- 
das. Era la menos voluptuosa, la mas bajita y tenia las mejores 
tetas o por lo menos las mas grandes que para mi es lo mejor. 
Lo unico que estropeaba ese buen cuerpo era esa cara de bruja 
anciana, mezclada con un Goris de los Fraggle Rock, aque- 
llos titeres gigantes de nariz con forma de boniato que tanto 
asustaban a los diminutos fraggles 2 . Parecia una anciana bajo 
una maldicion que le permitia mantener la juventud en todo su 
cuerpo menos en su cara. 

Aldana estaba como siempre, solo que un poco mas gritona. 
Antes, si habia algun error en nuestros balances o no entendia 
algun numero, se paraba, se dirigia al cubiculo donde esta- 
ba el responsable y le preguntaba personalmente. Luego del 
robo, bastaba un digito ambiguo para poner el grito en el cielo. 
jMARIANOOOO! jFABIANAAAA! jjTEOOO!! n TE- 
SAAAAA!! Y alii iban sin saber si se trataba de un gancho 
incomprensible o un error en los calculos. A mi generalmente 
me llamaba por numeros que no se entendian. Mi cuatro y mi 
cinco se parecian. A partir del nuevo metodo «alarido» de Al- 
dana empece a hacer los numeros mas claros aunque me tomara 
unos minutos mas cerrar la planilla. Eso me molestaba porque 
me impedia cumplir con el objetivo diario de cerrar tres cajeros 
por dia. No era una meta de la empresa sino personal, como 
correr solo para batir mi propia marca. Autosuperacion: la clave 
del exito. 

Superlabios no cambio despues del robo. Siempre fue la mas 
buena de las tres, complice de sus empleados. Nunca olvido que 
alguna vez estuvo en nuestro lugar. 


2 Marionetas similares a los Muppets. 


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Maximiliano Alvarez 


Febrero de 2006 

AMOR ASlATICO 

Cada tanto iba a trabajar los sabados. Algunos viernes Super- 
labios pedia interesados en trabajar los sabados de manana en la 
tesoreria de la empresa, un lugar mas subterraneo, mas sombrio 
y mas cerrado que la oficina donde trabajaba habitualmente. A 
veces precisaba una plata extra o mas bien compensar el sueldo 
perdido por ir tarde cerca de tres veces por semana. Tenia que 
recuperar al menos nueve horas semanales para tener un sueldo 
decente, asi que algunos sabados iba. 

Un sabado de abril se armo un buen grupo ahi abajo y coinci- 
de que casi todos estaban resaqueados de la noche anterior. Esa 
tesoreria subterranea parecia una planta de destilacion en deca- 
dencia. El alcohol en estado gaseoso ocupaba todos los espacios 
y el aspecto general de los alii presentes parecia representar lo 
peor de nuestra generacion. White trash 1 uruguaya. El Seba, Du- 
mas, Nicolas, Eduardo, Martin, Teo, Mariano y yo. Tambien 
estaba Jennifer, la novia de Sandino. Sandino era un loco que 
trabajaba hace anos en la empresa, fachero a su manera, vulgar 
y militante a morir del Frente Amplio. Iba a todos los actos con 
la bandera y la matera con los stickers alusivos a la causa. Buena 
gente pero con poco para aportar a una conversacion interesan- 
te. Superlabios moria por el pero no podia torcer su fidelidad 
a Jennifer quien no tenia linda cara pero tenia un culo grande 
con forma de manzana que compensaba. Era grande como el 
de Serrana La Madre pero mas formado, mas firme y juvenil, 
de mina de veintidos anos. A no muchos les llamaba la aten- 
cion esa voluptuosidad mas que a los policias y portavalores, a 
Sandino y a m i. Se ve que los culos grandes son para hombres 

1 Basura blanca. As! se le llama al norteamericano caucasico de clase media baja. 


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Contar la plata 


vulgares. Mi vista se entretenia a roletes mirandola sentada de 
espaldas con medio culo que no entraba en sus jeans, a la vista 
de todos, pero que nadie miraba con particular atencion. Yo 
parecia el unico hipnotizado por esa alcancia. 

Esa manana de abril converse mucho con Mariano 

— El otro dia vi una pelicula china. Se llamaba «In the Mood 
for Love». jViste que los chinos no cogen; 

— iComo que no cogen; — respondi azorado. 

— No. O sea si, pero es implicito. Para los chinos no es 
relevante poner una escena de sexo en una pelicula: lo sugieren. 

— ;No sera que esta prohibido por el regimen comunista; 

— Mmm... puede ser. Pero igual... se ve que perfeccionaron 
tanto el arte de dar a entender que no utilizan escenas de sexo 
para mostrar el amor y la pasion entre los personajes aunque 
igual se nota que estan enamorados, o que se quieren dar por 
lo menos. 

— iY como te dabas cuenta en esta peli que andaban en algo; 

— Te dabas cuenta al toque. Con sus miradas, musica sen- 
sual, ligeras caricias, y ademas se encontraban en la habitacion 
de un motel: la 2046. Parece que asi se llama la secuela. 

— La unica peli asiatica que vi fue Audition. No la entendi 
mucho y me dio algo de asco o impresion. La mina le clava 
decenas de alfileres en los ojos a un tipo. Es lo unico que me 
quedo de la peli. Despues nada. No entendi nada. 

— Ta, pero esa es una pelicula «perturbadora». No es lo 
mismo. Esto era un drama romantico. Dos personas casadas o 
en pareja que viven en soledad porque sus respectivas parejas 
trabajan todo el dia o estan de viaje. Por ejemplo, en la peli, 
nunca ves al esposo de la mina que protagoniza. Entonces con el 
tiempo se empiezan a cruzar, charlan, y ves como se enamoran 
pero de una forma muy sutil, todo muy frio. Te cuesta mucho 
imaginar a la mina desnuda teniendo sexo. La verdad que lo 


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Maximiliano Alvarez 


hacen muy bien los chinos. Tres o cuatro pelis de esas y podes 
pensar en la vida sin sexo. 

— Para mi seria imposible no incluir una escena por lo menos 
excitante. Ahora por ejemplo, pondria una camara directa a lo 
que se ve del culo de Jennifer. Aumentaria el zoom hasta que 
sea un primer piano y luego una monedita tipo dibujito ani- 
mado que se incrusta de a poco, bien vulgar como pelicula de 
Porcel y Olmedo. 

— Jajaja. jVas a dedicarle tanto tiempo a ese culo; Es muy 
grande. 

— Ay perdon senor exquisito, amante de escorts 2 de quinien- 
tos dolares (un dia se le cayo una tarjetita perfumada que a lo 
lejos se veia que era de un «servicio especial»). 

— Ta, para empatarle a tu cabecita podrida te cuento una que 
me paso el otro dia. Iba en el 306 rumbo a Malvin a la altura de 
la Curva de Maronas, ahi por la sede de Danubio. Iba sentado 
en el medio del omnibus en un asiento del pasillo porque el sol 
estaba bravo. En esa veo que se para, alia bien adelante, una 
morena preciosa, medio pendeja, con una pollerita turquesa re 
terraja pero cortita. Camina un par de pasos hasta la puerta de- 
lantera mientras yo la miro hipnotizado e imagino chanchadas, 
tan colgado que no me doy cuenta de que con su mano derecha 
sostenia dos muletas y que claro, se habia levantado del asiento 
para lisiados. Me send un degenerado y me puse color culo de 
mandril. Despues me acorde de la pelicula «Crash, Extranos 
Placeres» y los personajes que, en realidad, no estaban mal de 
la cabeza sino que solamente se excitaban con choques y las 
mutilaciones. Eran gente bien pero con la cabeza un poco jodida 
nomas. Asi que al final no me send tan perturbado. 

— iQue hijo de mil puta! Una pendeja lisiada. Deja, me diste 
vuelta el partido. 

— jCallate! 

2 Prostitutas de alto nivel. 


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Contar la plata 


— Esa pelicula es mas sucia que la mia. Muy poco asiatica. 

— Jeje. 

En ese momento me di cuenta de que cualquiera de los que 
estaba alii podia escuchar la conversacion y no entender nada 
de lo conversado. Por un instante me send solo, mi espacio se 
expandio rapidamente y, de un momento al otro, me encontre a 
cientos de miles de kilometros de todos en la tesoreria, menos de 
Mariano. En un flash, me abordo la imagen de una nave gigante 
que nos transportaba a Manano, a mi y a cientos de personas 
mas fuera de la Tierra, dejando al resto con la mirada hacia 
arriba y sus ojos enrojecidos. Todavia tengo esa imagen cuando 
me pasan tres o cuatro cagadas en un dia. Es mi lugar seguro. 


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Maximiliano Alvarez 


flARZO DE 2006 


LA GRASA 

Fabian y Joanna eran tratados con normalidad pero en realidad 
todo el mundo hablaba a sus espaldas. Durante los primeros 
meses no registre su presencia, pero con el tiempo su repugnan- 
cia empezo a invadir mis rincones. 

Fabian tendria un poco mas de treinta anos, pelo bien corto, 
cara de brasilero mezclada con Quico del Chavo del Ocho y 
algo de Kevin Bacon pero con granos. Cuando lo conoci desee 
no haberlo conocido. Resulto tremendamente soberbio, grosero, 
machista, misogino, ignorante y otros adjetivos — aun peores— 
que se te puedan ocurrir. Un verdadero supervillano. Su gran 
fortaleza era ir para adelante. El tipo, feo como era y con la cara 
desfigurada por el acne, actuaba como si fuera el rey del mun- 
do. Al final, uno terminaba olvidando los defectos de su cara 
y toda atencion se dirigia a su ser, espantoso ser, pero con una 
autoestima tan alta que nos encandilaba a todos. 

Joanna estaria cerca de los treinta y me daba mas asco que 
Fabian. Tenia toda la cara grasosa de maquillaje berreta y no 
tantos granos como Fabian porque probablemente se pondria 
trescientas cremas por minuto para detenerlos. Tenia un cuerpo 
con sobrantes por todas partes, particularmente en su cadera 
donde su cinto parecia haber sido tragado por lo que sobresalia. 
Era mas mala que Fabian. Era la que mas hacia pagar derecho 
de piso a los nuevos. Cuando conversabamos me hablaba mal 
de otros sabiendo que con otros iba a hablar igual de mal sobre 
mi. Su risa era un insulto a la alegria y sus gestos eran siem- 
pre exagerados, como los de los italoamericanos satirizados en 
programas de humor americanos. Gastaba un millon de dolares 
en comida, nunca una viandita. Y lo peor de todo: se burla- 


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Contar la plata 


ba abiertamente de la novia de Fabian. Se vanagloriaba como 
amante ideal. 

Eran la pareja perfecta de soretes. De mi parte no habia pro- 
blema. No sabia por que hablaban tanto de ellos todo el tiempo. 
Un dia me entere de casualidad en el descanso mientras Sonia 
hablaba con Fabiana: 

— jOtra vez chuponeando ahi atras! 

— Siempre aca adentro ademas. ;Por que no se van a la vuelta 
donde nadie los ve; — dijo Fabiana indignada. 

— jPorque quieren que los vean, m’hija! — dijo Sonia con 
tono experiente. 

— Me parece un mamarracho. 

— A mi tambien pero ustedes los jovenes son asi ahora. 
Hacen lo que hacen mas para que los vean que para ustedes 
mismos. Les gusta mostrarse. 

— jAh no! A mi nunca se me ocurriria hacer eso — dijo 
Fabiana mientras se acomodaba las tetas en el sutien con deli— 
cadeza. 

— No tuviste la oportunidad — respondio Sonia mirandola 
de reojo. 

— iQue oportunidad; — respondio Fabiana algo sorprendida 
por el tono que tomaba una simple conversacion en el descanso. 

— Dale, si yo veo como lo miras, m’hija... 

Un silencio muy incomodo se apodero de todo el lugar inclu- 
yendo a un simple trabajador como yo que tan solo buscaba un 
lugar donde poner la mente en bianco o en mi libro de Henry 
Miller. Fui a mi lugar seguro. 

Era cierto: Joanna y Fabiana eran amigas. Yo no sabia bien 
cuan profundo era ese vinculo, tan solo sabia que ellas iban 
juntas a comprar el almuerzo y se sentaban con el grupo del al- 
muerzo comprado. Las del almuerzo comprado no tenian nada 
especial. Lo que las hacia especiales era solo el hecho de corn- 


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Maximiliano Alvarez 


prar la comida todos los dias. En ese grupo estaban Superlabios, 
Natalia Sanz, Aldana, Marquitos, Joanna, Fabian, Sonia y 
Raul. Supongo que adquirieron una especie de sentimiento de 
pertenencia perturbador, ya que cuando alguien compraba co- 
mida y se sentaba donde estaban ellos, habia cierta tension. Una 
vez termine sentado ahi por casualidad y tuve la peor digestion 
desde mi ingreso a PROVAL. Ellos disfrutaban de su status 
de compradores diarios de comida. Asi se alejaban de los otros 
que no compraban comida porque trabajaban menos horas y 
podian aguantar a llegar a su casa. Tal vez esa sensacion de 
superioridad que tenian solo en la media hora era algo reconfor- 
tante, compensatorio de una vida chata. 


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Contar la plata 


Abril de 2006 

EL MEJOR CUMPLEANOS 

Durante el verano anduvimos a los apretones con Tesa. Bus- 
cabamos cualquier ocasion para ir al comedor, que en el verano 
paso a estar en otro sector de la oficina tapado con una pared de 
yeso blanca que pronto cambio de color, y ahi darle al manoseo. 
Nos queriamos con pasion. Hablabamos poco y nos tocabamos 
mucho, aunque no era un toqueteo tan sexual, sino mas bien 
adolescente de trece en sus primeras apretadas: mucha cintura, 
brazos, espalda y un poco de cola. Ella era virgen y lo afirmaba 
con sus acciones. 

Fuimos a ver a Los Jugadores Sensibles que tocaban con otra 
banda llamada El Buho Arnau, una supuesta banda de «auten- 
tico» grunge al decir de algunos que ya la habian visto. 

Era mi cumpleanos y habia invitado solo a mis amigos inti- 
mos: al Topo, al Munua, a Patricia —que no fue porque estaba 
enferma— , a mi hermano y a La Banda de Las Canicas. Imagi- 
ne que Tesa iba a estar como sapo en otro pozo, pero de todas 
maneras me arriesgue. Preferia jugar de local. Entraba en panico 
cuando pensaba en la idea de ir a una discoteca con los amigos 
pendejos de Tesa, bailar musica cachichm cachictin, evidenciar 
que era un tronco para el baile y pagar tragos de un millon de 
dolares. 

El toque era en Intramuros, un antro apestoso al que se accedia 
bajando una escalera. En la puerta, un flaco buena onda te co- 
braba una entrada de cuarenta pesos y te dejaba pasar. Bajabas 
unos treinta escalones y te encontrabas con una suerte de caverna 
con luz tenue. Luego se dividian los caminos pero el principal 
te dejaba de cara con la barra y luego, a la izquierda, se veia 
otro pasillo que terminaba en el escenario ya armado para tocar. 


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Maximiliano Alvarez 


El lugar donde tocaban las bandas era un ambiente semicerrado 
porque las vigas que lo dividian del ambiente donde se paraba 
el publico eran arqueadas, entonces el sonido rebotaba y volvia 
hacia la banda, lo cual generaba un loop que convertia cualquier 
intento de buen sonido en una bola. No habia manera fisica de 
sonar bien. 

Yo me sentia un poco encerrado en ese antro. Seguia perturba- 
do por la reciente tragedia de Cromanon que durante Enero nos 
tuvo viendo cadaveres de adolescentes todos los dias en la tele. 

Tesa se lo tomaba mejor de lo que pensaba. Hasta creo que le 
agradaba el lugar: 

— ;No te da un poco de asco esto; 

— No... Se parece a algun lugar que fui. 

— jUf, que alivio! Pense que ibas a salir corriendo. 

— ;Por; 

— Porque te imagine un poco mas delicada. 

— Arqueo las cejas y se mordio el labio inferior. Luego me 
beso: 

— ;No toca Eduardo; 

—Si. 

— Y bueno. Eso es lo mas. ;Te imaginas a Eduardo tocando; 

— Si, ya lo vi. 

— ;En serio; Que loco verlo haciendo algo que no sea contar. 

— Eso es cierto. La primera vez que lo vi me sorprendio. ;Te 
imaginas que cada uno de la oficina tuviese un pasatiempo asi 
re-loco; Por ejemplo que Mariano sea trapecista, o que el loco 
Pablo sea actor de teatro. 

— Natalia Sanz y Aldana haciendo stand-up. 

— Jaja, si. Teo remontando cometas. 

— Jaja, me lo re-imagino. 

Y asi seguimos hasta que empezaron las bandas. 

Arranco El Buho Arnau. Presentaba un cantante muy alto con 


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Contar la plata 


la voz de Eddie Vedder y un guitarrista que tambien era muy 
alto y hacia muchos ruidos con la guitarra. El otro guitarrista 
era un pelado que meneaba la cabeza y parecia gozar con lo 
que estaba haciendo. Al fondo estaba el bajista que, inmovil, 
era implacable en cada pulsacion. El baterista no estaba visi- 
ble pero musicalmente estaba muy presente. No se equivocaba. 
Luego tocaron Los Jugadores Sensibles. Sono mucho mejor que 
cuando los habia visto en Amarcord. Su sonido habia madu- 
rado mucho y, para mi agrado, hicieron una version de «Nr. 
13 Baby» que me resulto un deleite auditivo. Eduardo estaba 
en su lugar. Mire a mi derecha y ahi estaba Tesa, como queria, 
disfrutando con Eduardo y sus poses en el escenario. A Canti- 
dades no le gusto la banda. La Amarga trataba de callarlo pero 
no lo lograba asi que nos fumamos al pelotudo que le gritaba 
a la banda cualquier disparate. Cada vez que veia a Noelia La 
Amarga, me daba pena, en especial porque no dejaba de sentir 
esa impotencia de ver una mina tan linda, sensata, con un im- 
becil de esa magnitud. 

Salimos del toque emocionados por la actuacion de Eduardo. 
Al llegar a la esquina la tome de la cintura con las dos manos 
y la lleve contra la pared de un bar cerrado. La bese con inten- 
sidad y la invite a mi casa: 

— ;A tu casa; ;No vivis con tus padres; 

— Si, pero no hay problema. A esta hora estan durmiendo. 

Ella me miro un momento, sonrio, y asintio con la cabeza. 
Tomamos un taxi hasta mi casa y, ocho minutos despues, es- 
tabamos ahi. 

En casa el ambiente era propicio. Era muy tarde y, ademas, 
todas las situaciones incomodas ya las habia vivido con Vivia- 
na, asi que estaba todo bien. jNo problem! 

Al llegar, fuimos derecho a la cocina. Le ofreci un vaso de 
agua y ella acepto. Subimos las escaleras y llegamos a mi cuarto. 


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Maximiliano Alvarez 


Mi cuarto era pequeno y no tenia ventanas. Era en realidad un 
cuarto largo dividido por un biombo gigante que hacia de pared. 
A mi me habia tocado la parte sin ventana, pero mas grande. 

En el otro cuarto mi hermano roncaba como mi tio gordo. A1 
escuchar los ronquidos inescrupulosos, nos miramos con Tesa 
y nos reimos. Enseguida prendi una radio despertador que tenia 
a mano y puse cualquier musica. Nos sentamos en la cama y 
comenzamos a besarnos. De a poco comence a sacarle la ropa. 
Primero le saque la remera rosada con el dibujo de un pato que 
exhibia una paleta de caramelo. Luego me saque la remera. Me 
levante y apague la luz. No se veia nada y todo era un juego 
que sentia que debia ganar. Me resultaba dificil hacer todo sin 
luz. Al final lo logramos. Nos quedamos sin ropa. Igual sentia 
que algo no andaba bien. Le dije «;tapate!» y me levante. Pren- 
di la luz y alii estaba Tesa, recostada en mi cama, tapada con 
una sabana. Era un sueno, el mejor momento de mi vida. Fui 
hacia ella y le dije «no vamos a estar como dos topos. Vamos a 
mirarnos». Ella respondio «bueno». Nos besarnos y nos tocamos 
aunque no nuestras partes intimas. Luego de un rato frotan- 
donos, me puse sobre ella y la penetre. No sabia si iba a estar 
mojada o no porque no habia podido tocarla. Estaba mojada. 
Ella gimio levemente y ante cada introduccion su gemido dis- 
minuia hasta que se convirtio en un jadeo. Yo estaba feliz. Lo 
estaba haciendo bien. Al cabo de unos diez minutos todo habia 
terminado. No send espasmos orgasmicos de su parte pero creo 
que para ser la primera vez estuvo bien. No sufrio. Yo tuve un 
orgasmo de seis segundos. 


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Contar la plata 


Abril de 2006 

^NUEVOS PARADIGMAS 0 
VEINTICUATRO PESOS? 

Mi tiempo en la empresa comenzaba a agotarse. De pronto 
todo me parecia absurdo. El loco Pablo ya no me parecia tan 
loco, a las encargadas las veia cada vez mas grasosas, desagra- 
dables. La oficina me asfixiaba, el cubiculo en el que trabajaba 
me parecia una jaulita de esas que usan para llevar animales al 
veterinario, y cada vez con mas frecuencia, sentia «el gran ojo» 
que tenia sobre mi cabeza. La paranoia me tomaba y controlaba 
mis movimientos. Cada dia soportaba menos a todo el mundo 
y cada dia iba menos horas a trabajar. En el transcurso de unas 
semanas, pase de entrar a la una de la tarde a entrar a las cuatro, 
solo para salir de recorrida y volver a cerrar los balances. Sabia 
que iba a cobrar muy poco pero no me importaba: preferia el 
tiempo libre. De todas formas no precisaba mucha plata en ese 
momento y si me faltaba le podia pedir a mis padres para tirar 
unos dias hasta el siguiente cobro. Durante esos dias lluviosos 
de abril decidi que a fines de julio renunciaba. Se terminaba el 
ciclo. Ya habia hecho todo lo que se podia hacer y solo quedaba 
estancarse para siempre en la rutina y ascender pequenos pasos 
cada cinco, seis anos. No, yo no iba a terminar asi. La vida 
tenia mucho mas para mi. Tenia el destino en mis manos y lo 
manipulaba con decision. Habia abandonado los estudios por 
ese trabajo y eso no me lo podia permitir. No podia dejar una 
carrera universitaria que me permitiria cambiar la vida de los 
jovenes mediante la planificacion de politicas educativas de ca~ 
lidad y el establecimiento de nuevos paradigmas, por un trabajo 
de veinticuatro pesos la hora. No, no podia permitirlo. 

Tenia que pensarlo con tiempo porque requeria un trabajito 


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Maximiliano Alvarez 


psicologico. A1 ser humano, y al uruguayo en particular, le gus- 
ta lo seguro, lo rutinario, y no le gustan los cambios. Los cam- 
bios son el mismisimo demonio. Cuando una persona anuncia 
que va a hacer un cambio radical, la reaccion circundante suele 
ser; «;Estas seguro?» como si uno hubiese dicho lo que dijo 
como un pensamiento en voz alta o un delirio pasajero producto 
de algun vaso de vino. «Bueno, queria reunirlos para avisarles 
que me mudo a Paso de los Toros», «Amigos, aprovecho esta 
reunion para decirles que voy a adoptar un nino del INAU», 
«ya que estamos reunidos les queria comentar que pensaba cerrar 
mi academia de choferes para irme a Estados Unidos a manejar 
un taxi, tengo un amigo alia que lo tiene todo arreglado.» Puedo 
asegurar que la reaccion en todos esos casos fue «jEstas seguro?». 

Dos anos y medio es mucho tiempo. Aunque no tanto como 
los tres y medio que estuve con Viviana. El otro dia sone con 
ella. Ibamos en un omnibus de los interdepartamentales sentados 
en los asientos del fondo. Yo iba sentado en un asiento de la 
ultima fila y ella iba con uno de los nuevos del trabajo un lugar 
mas adelante, solo que esos asientos estaban enfrentados al mio, 
asi que estabamos frente a frente. Yo estaba vestido de bianco 
(remera y bermuda) y ella con un vestido negro con flores ro- 
jas verdes y blancas. En el sueno yo sabia que Viviana y mi 
companero del trabajo eran amigos de toda la vida. En una nos 
empezabamos a mirar fijamente. No nos quitamos los ojos de 
encima. Nos mirabamos con una lascivia Nivel Rojo. Nuestra 
mirada decia «Te extrano», «;Volvemos?», «Nos bajamos ya y 
vamos al primer telo que veamos», «Nunca te deje de amar pre- 
ciosa». Y nos seguiamos mirando. Ella comenzaba a recorrer mi 
cuerpo con sus ojos y yo miraba sus ojos haciendo ese recorrido. 
Ver esos ojos yendo lentamente hacia mi entrepierna para luego 
volver a chocar miradas era una experiencia harto excitante. Mi 
cabeza estaba a mil, no tanto por las feromonas que habia en ese 


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Contar la plata 


aire onirico, sino por la emocion de volver a tener a Viviana en 
mis brazos y retomar lo que habiamos dejado. Me encantaba la 
idea. Cuando nos inclinabamos para darnos un largo beso me 
desperte. Estuve todo el dia melancolico y ahi broto la idea de 
abandonar la empresa. 


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Maximiliano Alvarez 


Mayo de 2006 

LA ALEGRIA VA POR BARRIOS 

Me compre un Nokia 1100 para comunicarme con Tesa. Es- 
taba colgadisimo con ella pero comenzaba a sentir algo tibio de 
su lado. Sentia algo parecido a cuando tuve una novia a los 
catorce que de un dia para el otro me dijo que andaba con otro 
cabezon. Y algo asi paso. Comence a llamarla y me respondia 
con palabras secas, frias. En el trabajo me evitaba. Era claro que 
ya habia pasado el momento de pasion. Una tarde la agarre en 
el comedor: 

— <Y; jTerminamos; 

— ;Eh; iQue decis, boludo; 

— Que terminamos. Ya esta, ya fue. No hay onda, nada. 

— Dejate de joder. 

— No me dejo nada. Decime ya la posta que esta todo bien. 

— cQue posta; 

— jDecime ya la posta! 

— iQue posta; 

La tome con ternura del brazo y la mire fijo con cara de po- 
quer. Ella cedio y finalmente dijo: 

— No me gustas mas. 

—Ok... 

Salt del comedor y me fui al bano. Cague y despues llore. Yo 
estaba seguro de que se iba a quedar pegada a mi despues de 
ser su primer hombre, aunque ahora que lo pienso, estaba muy 
tranquila la noche que lo hicimos... 


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Contar la plata 


LA CASA DE BIGOTES 

El fin de semana siguiente a la ruptura con Tesa fuimos a 
una fiesta en la periferia de Montevideo con el Topo y Patricia. 
Nunca habiamos ido mas alia de 8 de Octubre, por lo que 
Camino Maldonado (la extension de 8 de Octubre) nos parecio 
otro pais. 

Llegamos a la fiesta de Bigotes, el organizador. Sofia hacer 
fiestas de disfiaces e imponia su impronta en las mismas, desde 
la musica que se pasaba hasta espectaculos intermedios como 
concursos de baile y menciones especiales como «Mejor estrate- 
gia para levantarse una mina», «Mejor disfiaz», y «Mejor paso 
raro». Todos competian por lograr esos premios. Yo ganaria 
recien en 2008 “Mejor estrategia para levantarse una mina” con 
“La Burbuja”, consistente en rodear a la mina sin tocarla y si- 
mulando estar fuera de una burbuja, mientras le digo “estas en 
una burbuja, sos intocable, solo vos la podes romper”. Cuando 
salia bien, la mina hacia un gesto como de pinchar la burbuja 
y alii yo me acercaba triunfante. 

Me llego el dato de estas fiestas por Jomi, quien estaba ahi con 
su novia Fernanda. El disfiaz de Fernanda no hacia mas que re- 
saltar unas enormes tetas, preciosas pero algo desproporcionadas 
respecto de su estatura. Igual send un poco de envidia. 

Resulta que en el lugar estaba Daia, una amiga de anos de 
Viviana mi antigua novia, que era tambien companera del Bi- 
gotes en el profesorado de Historia. Siempre le habia tenido 
ganas a Daia. Me encantaba su pelo enrulado, su baja estatura 
y ese cuerpo con las curvas bien marcadas. Tenia tambien un 
cierto aire inocente que me ponia como un fierro. Por supuesto 
que todo esto fue un sentimiento ultra secreto y nunca demostre 
siquiera un atisbo de entusiasmo. 


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Maximiliano Alvarez 


La noche transcurrio rodeada de mucho vino. Terminamos 
todos en pedo y el Topo se enrosco con Patricia. El Topo tiene 
una personalidad repulsiva pero siempre gana. Yo tambien gane. 
Lo que paso lo escribi al dia siguiente en Ardiles Personas: 

^COGEMOS 0 NO? 


Recuerdo esa noche con absoluta claridad. Yo queria un intercambio 
con Daia si o si, y habiamos tenido un encuentro en la casa de Mori que 
habia terminado en «la proxima nos damos con todo» y yo fui con esa 
cabeza. 

Pero aparecio algo que, sin intencion, detuvo este encuentro tan plani- 
ficado. Su amiga Marie, una morocha que no me llamo la atencion has- 
ta que sus ojos verdes me penetraron como el mas efectivo consolador. 
Daia no sabia que estaba desechando sus propositos amatorios al llevar a 
Marie de colada en la fiesta. Luego del vino y las extranas vinculaciones 
entre gente anonima que se anima a salir por un rato de su cascara, me 
encuentro con Marie. Yo, con unos tres vasos de vino encima, hable con 
ella del modo suelto que concede esta ingesta de liquido violeta, y en un 
determinado momenta, vi que esa sonrisa me empezaba a gustar. 

Luego de un parloteo trivial pero interesante, sin darme cuenta, tengo 
a Marie acorralada contra la pared. Al tomar conciencia de esto, le bal- 
buceo el mejor halago que se le puede hacer a una mujer, y salto con mi 
lengua turbia e incontrolable en busca de esa otra lengua desconocida, 
pero familiar en cierto modo perverso. 

Luego de un rato de reconocimiento de saliva azul oscura, no aguanto 
mas, y la invito a coger. No me dice nada y procedemos a salir de la casa 
para buscar un lugar oscuro. A mitad de camino recapacita y se da cuenta 
de lo que estaba a punto de hacer. Ahi me di cuenta que no iba a poder 
bajar esa bombacha fucsia y, luego de un intento de convencimiento, me 

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Contar la plata 


resigne. Volvimos a la casa donde se realizaba la fiesta pero no entramos. 
Nos sentamos en el frente de la casa apoyados en la pared que obvia- 
mente daba hacia la calle. En ese momento recien noto que Marie esta 
muy borracha y, casi sin pensarlo, le pido penniso para manosearle los 
pechos. Ella dice «sl». Quizas en otro momento mi nivel de excitacion 
hubiera llegado a su maximo al toque, pero como yo tambien estaba bo- 
rracho, tuve esa actitud tlpica de alguien en ese estado, que es la de tomar 
los acontecimientos mas locos y delirantes de tu vida como si fueran algo 
corriente que te sucede todos los dias. Y yo tuve esa actitud. Inmediata- 
mente al «si» me apreste a meter mis manos por debajo de su ropa hasta 
llegar a sus senos que a proposito eran muy suaves y dignos de una chica 
de veinte. Lo que mas me excitaba de la situacion no era el estar tocando 
sus pechos como una mera actividad para mis manos sino el hecho de 
saber que ella no era de las chicas que usualmente se dejaba manosear. 
Cada vez que pensaba en eso comenzaba una ereccion que terminaba en 
su nuca y ahi bajaba nuevamente. No queria que lo notara porque, aunque 
parezca mentira, no queria que se diera vuelta y comenzara a chuparmela. 
A pesar de estar manoseando descaradamente aparecia el pudor para no 
dejarme recibir una buena mamada. Pero estaba feliz. Luego de un buen 
rato, quise mas y comence a deslizar mi mano por debajo de su panta- 
lon rosado claro, que combinaba perfectamente con la bombacha fucsia. 
Queria mas. Ella se resistio una sola vez. Empece a acariciarla y ella se 
empezo a alterar en serio. Era Undo tocarla. Su clitoris era grande y me 
facilitaba la tarea. Si pasaba un vecino por esa casa, iba a ser una situa- 
cion muy extrana, pero parecia no importamos. La conversacion intima 
que veniamos teniendo cambio por un monologo de gemidos femeninos 
y yo, excitado. 

Luego de cinco minutos de puro monologo de gemidos, una palabra 
se cuela: jCOGEME! Sin pensarlo le digo que no porque ya la habia 
invitado antes, y ademas estaba muy comodo en esa situacion. Ella no lo 

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Maximiliano Alvarez 


pregunta dos veces y sigue gimiendo hasta que llega. 

A1 terminar nos paramos y volvemos a la fiesta como si nada. Yo vuel- 
vo con el vino y ella con sus amigas. 4:30 AM. Jamas volvi a verla. Solo 
quedo su olor en mis dedos. 


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Contar la plata 


JUN 10 DE 2006 

SUPERLABIOS 

La mejor de las encargadas, Superlabios, tenia una historia de 
vida bastante compleja. Un sabado nos conto una buena parte. 
Vivia en una de las viviendas del Euskalerria sola desde hacia 
anos. Cada tanto llevaba tipos pero siempre los echaba antes 
de quedarse dormidos. Fanatica de Sonora Borinquen, tenia un 
hermano que trabajaba como portavalor. Habia en su cara una 
huella de algun desamor jodido, violento. Tenia severos proble- 
mas de salud aunque solia restarles importancia. Hablaba del 
pedacito de utero que le quedaba con el mismo tono con el que 
podria hablar de los defectos de su lavarropas. 

— ;Y vos no tenes novia? — me pregunta de sopeton. 

— Y, no... 

— Como que «y, no...» ;Por que lo decis asi como resignado? 

— Y... mirame la cara — respondo sabiendo que estaba en uno 
de esos dias terribles de acne agravado en cara y cuello. 

— Ta, pero las mujeres no miran eso. Mira que cuando nos 
enamoramos vemos mas alia de esas boludeces. 

— Ta bien. Mi amigo aca abajo piensa distinto y se basa en 
la experiencia — dos anos de trabajar juntos genera este tipo de 
confianza con la jefa. 

— iJaja! 

— Pero igual estoy de acuerdo con lo que decis. Yo se que 
algun dia va a aparecer una que no se va a fijar en esto y va a 
escarbar un poco mas. Tenes razon. Por eso digo siempre que 
sos la mejor encargada. 

— Jaja, dale alcahuete, anda a laburar. 

— En realidad vine a la oficina para avisarte que dentro de 
poco me voy. 


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Maximiliano Alvarez 


— Uh, jy eso; 

— Es que ya esta. Siento que no puedo aprender ni progresar 
mas; no tengo mas ambiciones aca. Me voy para buscar algo 
nuevo, nada mas. 

— Bueno. ;Y cuando tenes pensado irte? 

— En julio. Pero te aviso ahora un par de semanas antes para 
que puedas preparar a alguien mas con los recorridos y los cie- 
rres. 

— Ok, bien. Yo aviso y que vayan tramitando la liquidacion. 

Esa noche, como tantas otras, me puse a navegar por foros 
porno. Al entrar a una de las tantas publicaciones llamada 
PAJA ASEGURADA, me encuentro nada menos que con 
el tan deseado video de las tetas de Fabiana desde arriba. El tan 
anhelado video estaba ahora delante de mis ojos y era hermoso, 
celestial. Lo tuve que descargar. A 3,5 kilobytes por segundo 
iba a estar un buen rato. En casa habia un plan de internet de 
veinte horas mensuales y tuve que agotar las que me quedaban 
por ese video. Por suerte era el unico en casa que usaba internet. 


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Contar la plata 


Julio de 2006 

PLAN «COMMANDO» 

Ultimos dias en PROVAL. Se sentia raro. «No voy a tener 
que venir mas aca» pensaba. Ahora se por que cuesta tanto 
cambiar: es muy dificil. jPor que cambiar de liceo no me costo 
tanto como esto? Se ve que de adolescentes estamos mas prepara- 
dos para lo sorpresivo y cambiante pero ya de grande es mucho 
mas complicado. Definitivamente no me gustan los cambios. 

Me iba a ir el viernes de la primera semana de julio, asi tenia 
el resto del mes para ver el mundial de Alemania. El miercoles 
de esa semana, a eso de las 18:15, estaba haciendo el cierre del 
primero de los tres cajeros que solia cerrar todos los dias. Lo 
cerre, lo lleve a la microficina, volvi, tome otro cajero y volvi a 
mi cubiculo. Me sente, abri el primer sobre que tenia un fajo 
gruesisimo de billetes de mil pesos. Segun el sobre eran cincuen- 
ta y siete mil pesos. Mientras los contaba escucho: 

— jMARCEEEELOOOOO! 

Me puse todo Colorado. Nunca Aldana me habia gritado tan 
fuerte. Me levante, fui hasta la microficina y me acerque a ella 
que estaba con la cara brillante de grasa, como si hubiese pasado 
el dia entero haciendo tortafritas: 

— iQue paso? — pregunte con sorpresa. 

— Esto esta todo mal sumado. 

— cComo? 

— jMira! — me puso la planilla de cierre casi pegada a la 
cara. 

Tome la planilla, volvi a mi lugar, revise. Mi respiracion era 
corta y el corazon latia como el de una ardilla. «jLa puta ma- 
dre!», otra vez el problema del cinco que parece un cuatro. Me 
levante, me dirigi a la microficina, me acerque a Aldana: 


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Maximiliano Alvarez 


— Mira, es este cinco que se puede confundir con un cuatro. 

— Bueno, trata de escribir los numeros bien claros porque yo 
no puedo estar adivinando que son estos ganchos. 

—Ok. 

Volvi a mi lugar. Empece con el segundo cajero. Era de esos 
cajeros excepcionales que habia que cerrar temprano si o si 
porque habia un par de procesos posteriores que se les hacia. 
Siempre estaba cargado de sobres, lleno de plata. Empece a 
contar la plata. Ya lo habia hecho mil veces ese cajero, estaba 
acostumbrado. Termine de contar los cerca de quinientos mil 
pesos en depositos y empece a llenar la planilla con el balance. 
Me faltaban catorce mil pesos. «jLa puta madre!» Conte todo de 
nuevo. Me tomo como siete minutos. Otra vez la misma suma. 
Se acercaba la hora de mandar el cajero cerrado y me seguian 
faltando los catorce. 

— jMARCEEEEELOOOOO! 

— Voy. 

No encontraba la diferencia por ningun lado. Tome el rollo de 
auditoria que larga el cajero y empece a mirar los movimientos 
para ver la cantidad de depositos hechos y ver si no faltaba un 
deposito de catorce mil pesos. Eso era lo mas probable. Pero era 
una tarea que tomaba un rato. Ocho minutos despues: 

— — parada al lado de mi cubiculo. 

— Estoy buscando la diferencia — ya estaba Colorado de nue- 
vo y las axilas empapadas. Estaba hediendo mal. 

— Bueno dale, que estamos en la hora. 

— Pero si es un sobre que no esta no tengo la culpa. Yo conte 
bien. 

— Vos sabes que este cajero hay que entregarlo en hora. 

— Pero te estoy diciendo que yo conte bien. Falta un sobre. 

— jLo encontraste? 

— No, pero estoy seguro que es eso. 


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Contar la plata 


— No me digas que falta un sobre si todavia no lo encontras- 
te. Aun puede ser que hayas contado mal. 

— Ah, te encantaria que fuese eso, ;no? 

— cComo? 

— cQue dijiste atrevido; 

— Ya lo dije. Gente sorda aca no hay. 

— jPero que chiquilin atrevido! Dale, apurate que estamos en 
la hora. 

— ;Por que no buscas vos la diferencia si andas tan bien, eh; 

Agarre los 506.340 pesos en billetes con las dos manos y se los 
arroje en un arrebato de furia que pocas veces habia tenido. Yo 
estaba todo Colorado, hediondo y con los ojos llorosos, pero con 
ese acto send que mi dignidad prevalecia en esa batalla. En ese 
momento se enlentecio el tiempo y comence a ver todo en slow 
motion: los billetes en el aire, Aldana toda colorada en furia, los 
demas con sus bocas formando una O y el sonido de los tubos 
de luz que se volvio mas grave. Me pare y me aleje de la lluvia 
de billetes. Fui al cuartito donde teniamos nuestras cosas y tome 
mi mochila. Me fui hasta la puerta, la abri y salt. Fui hasta la 
segunda puerta que da al deposito de los blindados, trancada 
como siempre. Toque timbre esperando que me abrieran. Sono 
pero la puerta no se abria. Toque de nuevo el timbre. Volvio a 
sonar pero no pude abrir. «jLa puta madre!». Tuve que esperar 
a que fueran a abrirme y mi salida gloriosa se apano. Pasaron 
unos treinta segundos hasta que se abrio la primera puerta y de 
ahi salio Aldana, con cara de tener claro lo que me iba a decir. 
Se acerco despacio con la Have para abrir manualmente. Destra- 
bo la puerta, la abrio, se acerco a mi oido y me dijo: 

— No te quiero ver nunca mas por aca, <me oiste; 

No le respondi, solo la mire un milisegundo con cara de 
poquer y me fui. Fin de mi relacion con PROVAL. 


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Maximiliano Alvarez 


Yendo para mi casa, mientras pensaba en todo esto, me empece 
a agitar. Tuve que dejar de caminar y apoyarme contra el muro 
de una veterinaria. Mire hacia la vidriera y un loro me miraba 
fijo. Baje la cabeza unos segundos, la volvi a levantar y el loro 
seguia con la mirada inmovil. Cuando me preparaba para se- 
guir escuche «no te vayas de ahi, jboludo!». Sacudi la cabeza 
y segui mi camino. Tal vez el mundo me daba senales de que 
tomaba la decision equivocada. Supongo que es lo que le pasa 
a todos los que hacen un cambio de este tipo, y a los que leen 
a Paulo Coelho y creen en eso de la conspiracion del universo 
y las senales. 

A1 llegar al cruce de 18 de Julio y Pablo de Maria, a la altura 
del McCarro, me encontre con Noelia, la Amarga. Cada tanto 
pensaba en ella y justo ahi estaba. 

— Hola, ique haces? — me pregunta. 

— Todo bien. ;Vos? 

— Bien. 

— iEn que andas? — pregunto rapido para seguir la charla. 

— Estoy yendo a Humanidades. 

— ;Si? iQue estas haciendo? 

— Ciencias de la Educacion. 

— ;En serio? 

— Si. ;Por; 

— Yo estudie Ciencias de la Educacion. No suelo encontrar 
gente que quiera estudiar eso. 

— Jaja. No, siempre quise hacer eso, desde que estaba en el 
liceo y veia unos libritos que me daban mis viejos de todas las 
carreras y cursos que habia para hacer. Lo tenia decidido de 
hace tiempo. Cuando les dije, me preguntaron que era, si tenia 
salida laboral. 

— Ah, si ...nadie sabe de que se trata. 

— jViste; 


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Contar la plata 


— Bueno, tal vez seamos companeros. Yo me anote para cur- 
sar un par de materias. 

— ;Si? Que bien. 

— Che, y jcomo esta Cantidades? 

— Supongo que bien. Hace tiempo que no lo veo. 

— iQue paso? 

— Que es un desbundado y un tarado. Eso paso. Me entere 
de que me dicen la Amarga por cosas que el estuvo diciendo de 
mi. ;Vos sabias que me decian asi? 

— Eh, bueno... si, pero no te conocia lo suficiente como para 
hablarte de eso. Lo unico que te puedo decir es que me parecio 
cualquiera que te llamaran asi, pero ta... 

— Todo bien. 

— ;Te acompano a la facultad; 

— Bueno. 


FIN 


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Se termino de imprimir en La 
Imprenta Ya SRL , Hipolito 
Bouchard 4381, Munro, 
Provincia de Buenos Aires, 
en febrero de 2017.